El Observador | Leonardo Pereyra

Por  Leonardo Pereyra

Columnista político
19 de mayo 2024 - 5:25hs

“Y sepan que olvidar lo malo también es tener memoria”, dicen unos versos del Martín Fierro que invitan a suspender el recuerdo como medicina contra rencores pasados que enferman el presente.

Esa especie de amnesia necesaria, que algunos psicólogos desaconsejarían, deberá ser practicada en el futuro por los dirigentes colorados para dejar atrás este contexto donde la balacera de misiles verbales se ha convertido en pan del día entre quienes aspiran a representar al partido en el próximo octubre.

La mención al libro de José Hernández viene a cuento porque a él echó mano el postulante Andrés Ojeda (Unir para ganar) ante la escalada de cuestionamientos internos que lo han tenido como principal destinatario.

"Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera/ tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea/ porque si entre ellos pelean los devoran los de afuera", transcribió Ojeda en su cuenta de Twitter.

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Por ahora, la unidad colorada se parece a una utopía y la voracidad entre correligionarios hipoteca un futuro en donde no se adivina cómo harán para convivir en el llano donde permanecen desde hace años. Los agravios proferidos en las últimas semanas son surtidos y para gustos variados, y proliferaron tras el acuerdo al que llegó Ojeda con Gustavo Zubía quien declinó su precandidatura para respaldar al abogado mediático. El pacto llegó tras una decisión de Zubía que, dijo, iba dirigida a impedir un peligro que personalizó en un correligionario concreto.

"Yo temo que, por no hacer acuerdos dentro de los sectores más aledaños desde el punto de vista ideológico, pueda ganar la precandidatura de Robert Silva, que representa una centroizquierda dentro del partido. Es con el que tengo mayores diferencias ideológicas y programáticas", dijo Zubía.

en el futuro los dirigentes colorados deberán poner en práctica un olvido memorable como el que propone el Martin Fierro si quieren dejar atrás los agravios presente en el futuro los dirigentes colorados deberán poner en práctica un olvido memorable como el que propone el Martin Fierro si quieren dejar atrás los agravios presente

Del lado de Robert Silva (Crece) respondieron que el acuerdo Ojeda-Zubía es un muestrario de “viejas prácticas políticas”, en tanto que Gabriel Gurméndez (Lista 15) respondió “no sé” cuando en el programa Fácil desviarse le preguntaron si dicho acuerdo “fue por plata”. Y cuando lo consultaron, medio en broma medio en serio, si Ojeda “tiene más músculos que principios ideológicos” se despachó con un “los músculos los he visto…”.

Si hacían falta invitados a la balacera, Guzmán Acosta y Lara convocó a la unión apuntando hacia adentro. “La unidad debe ser entre colorados para salvar al Partido Colorado, fortalecerlo y engrandecerlo. La unidad no puede ser el silencio frente al proyecto anticolorado de Andrés Ojeda, que busca la entrega y destrucción de nuestra colectividad ¡A despertar, colorados!", aportó en su cuenta de twitter. Este viernes Acosta y Lara se bajó para respaldar a Gurméndez.

El supuesto “anticoloradismo” de Ojeda es una idea que no solo campea en la cabeza de Acosta y Lara sino que se desparrama entre buena parte de los otros candidatos.

Ese concepto descansa en la admiración que Ojeda siente por el actual presidente- “mi principal referente de la política nacional es Lacalle Pou”, dijo- y en su estrategia en busca de votos de fuera del Partido Colorado, Ojeda ya convocó a los blancos a participar de la interna colorada porque, considera, la pugna entre los nacionalistas ya está resuelta a favor de Álvaro Delgado. Además, se consideró atractivo para los frenteamplistas moderados descontentos con la polarización de la izquierda entre Yamandú Orsi y Carolina Cosse.

Además, las principales alianzas logradas por Ojeda las concretó con personas de escasa militancia colorada –Zubía supo revistar en el Partido de la Gente y la diputada Elsa Capillera proviene de Cabildo Abierto, previo pasaje por el Partido Nacional–

Según la última encuesta de Opción, Ojeda aparece con un 28% de preferencias seguido por Silva con un 21%. Cuando se consideran los electores que “seguro” votarán en las internas, Ojeda y Silva empatan en un 26% y le sacan 13 y 14 puntos de ventaja a Gurméndez y Tabaré Viera (Batllistas).

Pero, más allá de los números, gane quien gane la interna encabezará un Partido Colorado al que se lo ve atomizado como nunca. Para peor, Silva advirtió que el futuro de la coalición de gobierno depende del apoyo que los blancos le otorguen al proyecto de su sector para promover una enmienda constitucional que establezca el concurso o el sorteo como requisito para el ingreso a las intendencias. “Si llego a ser electo candidato único del Partido Colorado, esto es ganar las elecciones internas de nuestro partido, este será un tema innegociable para que haya coalición de gobierno”, dijo Silva sabiendo que esa iniciativa es rechazada por buena parte de los blancos.

Un allegado al precandidato blanco consideró “preocupante el mensaje que están dando” los colorados a aquellos votantes que le reclaman a los socios de la coalición “el contraseguro de que estarán unidos” si repiten el gobierno. Un allegado al precandidato blanco consideró “preocupante el mensaje que están dando” los colorados a aquellos votantes que le reclaman a los socios de la coalición “el contraseguro de que estarán unidos” si repiten el gobierno.

Como ya es pan de cada día en el centenario partido, los dichos de Silva apañaron nuevos choques entre correligionarios. “Yo como candidato del Partido Colorado trabajaré para que haya una nueva coalición. No para imponer condiciones innegociables que la frustren. Busco las coincidencias para juntarnos y gobernar. No los desacuerdos. Primero está el país”, lo cruzó Gurméndez a través de Twitter. Por su lado, el expresidente Julio María Sanguinetti, pidió cuidar el relacionamiento entre correligionarios y dijo que "el votante de a pie repugna de los cuestionamientos internos" y quiere "ver a su partido unido para salir adelante".

Lo que resulta evidente de todas estas puyas internas, es que ninguno de los candidatos colorados en pugna tendrá el peso necesario como para liderar un partido que surgirá fraccionado de una de las internas más pendencieras de su historia. En el Partido Nacional siguen con preocupación la refriega colorada. Por lo pronto, Delgado le advirtió a Silva que plantear la regulación de los ingresos a las intendencias como algo "innegociable" para formar coalición no es "la forma de empezar" la campaña electoral.

"Hay algo mucho más grande, que es que la coalición vote junta, un programa único y la responsabilidad histórica de seguir este rumbo", dijo el dirigente nacionalista.

Un allegado al precandidato blanco consideró “preocupante el mensaje que están dando” los colorados a aquellos votantes que le reclaman a los socios de la coalición “el contraseguro de que estarán unidos” si repiten el gobierno.

Otro operador nacionalista remarcó que los blancos necesitan que en octubre, los colorados y Cabildo Abierto le saquen votos al Frente Amplio. “Por ahora es preocupante las cifras que marcan las encuestas en esos partidos y su situación interna”, sostuvo.

En definitiva, en el futuro los dirigentes colorados deberán poner en práctica un olvido memorable como el que propone el Martin Fierro si quieren dejar atrás los agravios presentes y evitar que, en medio de la balacera, caigan heridas de consideración su convivencia interna y las posibilidades electorales de la coalición multicolor.

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