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El Observador | Leonardo Pereyra

Por  Leonardo Pereyra

Columnista político
26 de mayo 2024 - 5:25hs

Lo más probable es que, como dijo el beligerante senador blanco Sebastián Da Silva, todo se reduzca a la acción de un hombre que se autopercibe más influyente de lo que es y que se pasó de comedido. Pero la divulgación de los chats entre el renunciante presidente del directorio del Partido Nacional Pablo Iturralde y el ex senador Gustavo Penadés golpea duro, por acumulación, a una colectividad que debería estar enfocada en la campaña electoral sin otros asuntos que la distraigan.

Iturralde se extendía en esos chats en consideraciones varias sobre el funcionamiento de la Justicia y se jactaba de haber influido para que Ghione se hiciera cargo del caso luego de que la fiscal de Delitos Sexuales Mariana Alfaro se excusara de asumir el caso.

“(Alfaro) es una gran HDP. Fue la que pidió el allanamiento a Azul por tema violación y está con tema Océano. Le tiré a matar hoy y se cagó. Entendió el msj. La que sigue es Ghione. Si hay una lógica se la tendrían que dar a ella. Ghione es mi amiga", le dijo a Penadés.

Después, celebró cuando el caso se lo dieron a Ghione. "Me acaba de llamar. Me pidió tu número. Es de total confianza. Gran tipa", escribió Iturralde y la emprendió contra el Fiscal de Corte Juan Gómez. “Es un gran cagón y sabe bien que Alicia es nuestra porque yo hablé mil veces con Jorge Díaz que la tenía sumergida. Hay que presionarlo. Hay que empujarlo que se caga y se va", dijo Iturralde.

Después destacó el trabajo de Ghione en otras investigaciones que afectaron al partido como la de la violación grupal a una adolescente en una fiesta en abril de 2022.

Acumulación

Tras la divulgación de esos chats, Iturralde renunció a la presidencia del directorio blanco. Aclaró que no quería perjudicar a su partido y que si bien Ghione “era correligionaria”, con su accionar “mostró independencia” ya que Penadés fue imputado por 22 delitos vinculados a la explotación y al abuso sexual de menores.

En eso se basan los nacionalistas para afirmar que la intervención de Iturralde no torció la suerte a favor de Penadés, pero por lo bajo reconocen que lo sucedido golpea a todo el partido.

“La palabra que más escuché en las últimas horas es ‘acumulación’”, dijo a El Observador un operador blanco. Esa “acumulación” tiene que ver con otros episodios que afectaron al gobierno como el caso que involucró al exjefe de la guardia presidencial Alejandro Astesiano, o el de la entrega de un pasaporte al narco Sebastián Marset que terminó con la renuncia de varios jerarcas.

“La barra está decaída. Es una atrás de otra”, dijo otro dirigente mientras se aprestaba a hablar en un acto político.

Y a ese concepto de acumulación se prenderá el Frente Amplio para advertir que lo de Iturralde no es un asunto personal. “Compromete a todo un partido y a una gestión de gobierno. (…) El país se cae a pedazos en su moralidad”, exageró el precandidato frenteamplista Yamandú Orsi. “Refleja un desprecio por la institucionalidad”, agregó el seregnista Mario Bergara.

"Estamos frente a un hecho gravísimo, un nuevo escándalo en el marco de este gobierno. Que el presidente de un partido político intente presionar a la Justicia es un hecho grave y si además se trata del partido que gobierna creo que puede configurarse en una crisis política que afecta lo institucional", se sumó la precandidata Carolina Cosse.

Un operador frenteamplista dijo que lo que ya designan como el “affaire Iturralde” se sumará a los discursos de la campaña electoral cuando se quiera demostrar que el gobierno de Luis Lacalle Pou estuvo “plagado” de irregularidades.

Por otra parte, la reacción del precandidato nacionalista Álvaro Delgado ante la divulgación de los chats pecó de tibia ya que se guardó cualquier crítica a Iturralde al que le reconoció su gestión al frente del directorio blanco y calificó de “correcta, prudente y valiente” su renuncia. Más que valentía, solo se precisaba un poco de sentido común para renunciar luego de las chapucerías cometidas.

Como fue dicho al principio, es probable que todo se reduzca a la intervención de un dirigente que quiso mostrarse servicial con Penadés y que, al decir de Da Silva, “abrió la boca al santo botón” sin reparar en que sus huellas quedarían en su celular y reaparecían en plena campaña electoral dándole de comer al adversario.

Pero la deriva de aquellos whatsapp fue tal que incluso el Partido Colorado expresó “su preocupación y disgusto ante posibles interferencias políticas en cuestiones procesales”.

Incluso, dirigentes de esa colectividad se comunicaron entre sí en las últimas horas para coincidir acerca de que el episodio representa una buena oportunidad para convencer a votantes nacionalistas de que migren hacia las filas coloradas. “Tenemos que transmitir que nosotros somos más cuidadosos cuando nos toca gobernar”, dijo un dirigente colorado

El jueves de tarde, la fiscal Ghione rechazó que se haya sentido presionada para resolver qué hacer con Penadés. “Yo duermo tranquila”, aseguró. Mientras tanto, a los blancos se le vienen varias noches de sueño agitado.

Temas:

blancos Pablo Iturralde Gobierno campaña electoral

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