La tan mentada reforma del transporte que proyectan el gobierno nacional y los departamentales de Montevideo y Canelones parece haber sido diseñada con una brújula que señala el este como principal punto cardinal. Con su túnel subterráneo ya difunto tempranamente, la iniciativa supone una apuesta al asfalto de las avenidas 18 de Julio, Italia, 8 de octubre, Giannatasio y el camino Maldonado, que tendrá su principio en la plaza Independencia y su final en El Pinar y en Zonamérica.
Ómnibus biarticulados de tránsito rápido (BTR), carriles exclusivos, y una conexión fluida que pretende recortar tiempos de viaje, ordenar el caos del tránsito y desestimular el uso del automóvil.
Ahora, si usted vive en el Cerro, en La Teja, en Casavalle o en Peñarol, no se ilusione con el brillo del BRT. Para el oeste y el norte, el menú es otro y no está nada claro cómo será servido.
El intendente de Montevideo, Mario Bergara, advirtió que esas zonas deberán aguardar a una segunda etapa en donde tendrán especial protagonismo aquellos ómnibus comunes desalojados por los carriles del BRT. No se sabe cuántas unidades formarán esa flotilla de descarte ni cómo serán distribuidas. Los sobrantes del sistema “premium” que circulará mayormente por los corredores esteños, serán los encargados de seguir traqueteando por los barrios donde, paradójicamente, el Frente Amplio recolecta sus mayorías más fieles a la hora del voto.
La explicación de las autoridades tiene una lógica que parece inapelable: el eje 8 de Octubre y Camino Maldonado es el corredor más transitado de Montevideo, y el de Avenida Italia es el tercero. En segundo lugar está el corredor de Avenida Agraciada y Garzón, que no será parte de la reforma. Dicho sea de paso, Garzón es un mal recuerdo para la administración comunal frenteamplista que intentó poner en marcha allí un corredor de ómnibus que resultó un gran fracaso en los tiempos del intendente Ricardo Erlich.
El presidente Yamandú Orsi promete ahora que con los futuros BRT se reducirá un tercio el tiempo de viaje en los nuevos corredores, y el intendente de Canelones, Francisco Legnani, anunció que ya prepara un sistema de transporte que beneficiará aún más a la zonas canarias cercanas a la frontera esteña montevideana.
Con ese objetivo, construirá una terminal en El Pinar, un corredor por el cantero central de avenida Giannattasio y habrá cambios en el sistema departamental para “alimentar” los nuevos troncales, según explicó el intendente canario.
Los sobrantes del sistema “premium” que circulará mayormente por los corredores esteños, serán los encargados de seguir traqueteando por los barrios donde, paradójicamente, el Frente Amplio recolecta sus mayorías más fieles a la hora del voto. Los sobrantes del sistema “premium” que circulará mayormente por los corredores esteños, serán los encargados de seguir traqueteando por los barrios donde, paradójicamente, el Frente Amplio recolecta sus mayorías más fieles a la hora del voto.
También se trabaja “con las empresas de transporte locales para alimentar el corredor de avenida Giannattasio”, dijo el jefe comunal en el programa de TV Desayunos informales.
En tanto, en la propia intendencia de Montevideo se asume que en toda esta historia de ómnibus lustrosos hay algún que otro bache. “Nosotros tenemos que pensar en qué solución le vamos a dar al oeste de Montevideo. El oeste de Montevideo es el segundo (corredor) de importancia de la ciudad, Agraciada y Garzón. Nosotros tenemos ese desafío y vamos a quedar en el debe si no pensamos en una solución para el oeste de Montevideo”, dijo Germán Benítez, director de Movilidad de la IM, ante un grupo de militantes frenteamplistas el lunes 6 por la noche.
Parece que la reforma no arranca donde el sistema está roto, sino donde puede lucirse mejor. Algo así dijo la exDefensora del Vecino de Montevideo, Ana Agostino, en una reunión del Foro Ciudadano citada por Brecha.
Mario Bergara, intendente de Montevideo, sobre la reforma del transporte
“Hay necesidad de normas que faciliten el uso del transporte para que la gente verdaderamente suba al ómnibus y no sufra en las paradas. Que a la hora de la salida del 300 (que une Instrucciones y Belloni con el Parque Rodó) no sea un escándalo porque no hay lugar para las madres que suben con los niños. Y esos problemas no los soluciona un bus rápido que va desde Ciudad de la Costa a Montevideo. Queremos un transporte público que no esté pensado desde los que se mueven en auto. Que esté pensado desde los que salen de las paradas y no llegan a su casa. Entonces, yo creo que lo que hay que hacer con este proyecto es arreglarlo», dijo Agostino.
La reforma del transporte, con todos sus proyectados beneficios, corre el riesgo de profundizar una fragmentación que Montevideo ya conoce de sobra. Porque si el progreso llega primero a los que ya estaban relativamente mejor conectados, y deja para después —o para nunca— a los que más dependen del sistema, se corre el riesgo de consolidar la brecha social, en lugar de reducirla.
Habrá que ver cómo se distribuyen esos ómnibus “sobrantes” de las avenidas del BTR para conocer cuánto de las bondades de la reforma le llegan a los otros montevideanos.
Por ahora, si usted se toma el 149 con destino o inicio en Manga, o algún otro hacia el Cerro tendrá que seguir esperando en la parada hasta que los modernos buses articulados se echen a andar y despejen a sus predecesores hacia la periferia. Tendrá que esperar una vez más. Total, siempre esperó.