14 de diciembre 2024 - 5:00hs

La figura central de la pasada campaña electoral fue José Mujica. Viejo y enfermo, el expresidente trazó las grandes líneas que definieron el pleito electoral.

Si sumamos la colaboración no menor de Lucía Topolansky, bien puede decirse que la victoria del Frente Amplio se cimentó desde la chacra de Rincón del Cerro.

La vida da muchas vueltas y Mujica es un vivo ejemplo de ello. Es notable que alguien que en su juventud malinterpretó tanto la realidad política y el ánimo popular -y así cometió errores enormes que contribuyeron a llevar al Uruguay al momento más negro de su historia-, hoy se muestre como el más lúcido decodificador del clima político y de las ilusiones colectivas de la mayoría de sus compatriotas.

Mujica eligió a Yamandú Orsi como candidato presidencial. La apuesta por un político de aire sencillo, humilde, sin estridencias ni agresividades, muy parecido al uruguayo promedio, fue un gran acierto.

El MPP tenía –tiene- también al Pacha Sánchez, más filoso, más combativo, pero seguramente por eso también más resistido. Se lo ubicó entonces en un importante segundo plano, como principal lugarteniente y vocero político.

Aconsejado siempre por Mujica, Orsi pasó años actuando con la mente puesta en el ballotage del 24 de noviembre de 2024: salvo muy raras excepciones, nunca levantó el tono de voz, no dinamitó puentes, ni habló mal de otros políticos: siempre cuidó de no alienarse la posibilidad de ser votado también por gente de otros partidos. Una apuesta que al fin resultó clave.

En cambio, Carolina Cosse eligió confrontar con el presidente Lacalle Pou, con el gobierno y con la coalición. En elecciones internas, que no son obligatorias y en las que votan los más militantes, esa receta suele dar buenos resultados. Machacando con el gobierno no tuvo rumbo y afirmando que no encontraba ni siquiera una sola cosa buena en los cinco años de presidencia de Lacalle, hubo un momento que pareció que podía arrebatarle la candidatura al bonachón ex intendente canario.

Fue el propio Mujica quien truncó de un plumazo el sueño cossista: “No les gana a los blancos porque no la bancan en el interior”, sentenció con brutalidad y cortó la arremetida.

Por si acaso, Topolansky también disparó munición gruesa. En una entrevista en Desayunos Informales recordó que Orsi supo conseguir votos de la oposición en la Junta de Canelones para sacar adelante sus proyectos, mientras que Cosse perdió votaciones importantes en la Junta de Montevideo justamente por lo contrario: “La capacidad de diálogo y negociación para conducir cualquier gobierno es clave y eso tiene una demostración en el trabajo municipal de los dos ex intendentes”, dijo Lucía. “Todos vimos esto. Los montevideanos no son tontos, saben lo que pasó".

Fue Mujica también quien guió en los últimos años al MPP a una posición de mayor moderación, acorde al talante de Orsi. Él mismo se embarcó en una serie de proyectos conjuntos con el expresidente Julio María Sanguinetti. Coordinaron para retirarse del Senado en la misma sesión, se prestaron para que los periodistas Gabriel Pereyra y Alejandro Ferreiro hicieran un libro entrevistándolos a ambos en forma simultánea y luego viajaron los dos juntos a presentarlo en Buenos Aires. ¡En el libro consta que hasta se lo vio caminando por la calle tomados del brazo!

Mujica, además, siempre alentó la idea de acercar al MPP a figuras “moderadas”, alejadas del ideario nacionalista revolucionario que está en el origen de su grupo político y del MLN-T, que todavía lo integra. Así llegaron dirigentes como Fernando Amado y Cristina Lustemberg, que habían ganado visibilidad y respeto en todo el país por lucha por la primera infancia.

El expresidente fue también quien volvió a acercar a la política partidaria a Richard Read, una voz que se distingue de la mayoría de los dirigentes frenteamplistas por su libertad de pensamiento y su heterodoxia, el único capaz de decir algo tan obvio como que Montevideo es una mugre. Y acercó al MPP a Blanca Rodríguez, estrella de la tv, en la jugada más sorprendente y disruptiva de la campaña.

Y todavía hay más. Mujica ha querido distanciarse de la otra movida maestra para el triunfo electoral del Frente Amplio, pero aunque lo niegue su mano también estuvo allí. Fallecido Danilo Astori, el FA necesitaba alguien que diera garantías de manejo solvente de la economía. Mejores credenciales que Gabriel Oddone eran imposibles para lograr ese objetivo.

Mujica dijo en una reciente entrevista en VTV que a Oddone casi no lo conoce, y eso no es cierto. En 2013 lo había descalificado: “Oddone no se subió en un arado ni en pedo”, dijo como modo de ignorar sus críticas sobre la marcha de la economía durante su propio gobierno. Pero Mujica es pragmático y sabe tragarse el orgullo cuando es necesario. En 2021, Pepe, Lucía, Pacha y Richard Read fueron casi los únicos dirigentes de primera línea del Frente Amplio que asistieron a la presentación del libro de Oddone sobre la historia del Banco Central. Tras escuchar al economista, Mujica le pidió a Read que organizara un encuentro con Oddone en la chacra, según relató el dirigente de la FOEB. La reunión se concretó poco después, en noviembre de 2021, hace tres años.

En forma paralela, hubo también otras reuniones, otras llamadas y gestiones, con otras personas que Oddone ha preferido reservarse, que fueron claves para acercar al economista a la dirigencia del MPP. Las fuentes consultadas coincidieron en que si bien Mujica no estuvo presente, algunos de los participantes eran muy cercanos a él.

El sello de Mujica, además, también está reflejado en el diseño de la campaña territorial de Orsi. La estrategia del MPP pareció calcada de aquella que hizo que Mujica mutara de diputado despeinado que iba al Palacio Legislativo en motoneta a líder nacional y presidente: recorrer incansablemente el interior, visitar mil veces cada pueblo, salir la mayor cantidad de veces posible en las radios locales, en vivo siempre que se pudiera y si no, grabación mediante.

Para las grandes masas del área metropolitana y las ciudades mayores, Mujica estuvo en la tele. En la elección anterior el Frente Amplio había mostrado que ya no captaba a la inmensa mayoría de los nuevos votantes como antaño. Entonces en la TV apareció un Mujica enfermo, débil, sin dientes y casi exangüe, apelando a la emoción y pidiendo el voto de los muchachos. La imagen fue triste y hasta indigna. Pero dio resultado.

"Mi colega Mujica, con ese diálogo sobre la vida y la muerte y ese modo tan particular que tiene, le dio al Frente lo que no tenía”, dijo Sanguinetti a Telemundo. “Le dio épica, emoción, lo que no estaba teniendo”.

Los efectos de todas estas jugadas de ajedrez fueron notables. El FA le arrancó de las manos la elección al partido de un presidente bien evaluado por la mayoría. No menos impactante resultó el resultado electoral a la interna del Frente Amplio: mientras el sector social demócrata se achicó hasta límites nunca antes vistos, el MPP consiguió la mayor cantidad de diputados jamás obtenida por una única lista.

¿Logrará este MPP arrollador y suavizado, con Orsi, Pacha, Blanca, Richard, Lustemberg y Oddone, sustituir al ala moderada o astorista?

Es algo que está por verse, en parte porque el MPP todavía alberga misterios y contradicciones internas difíciles de calibrar, exhibidas –por ejemplo- por el apurado e hipócrita saludo de felicitación al dictador Maduro la infausta noche del fraude electoral en Venezuela.

Allí también fue Mujica quien rápido alejó el peligro: “Nicaragua y Venezuela son indefendibles como están hoy”, sentenció poco después del comunicado del MLN. Meses antes había dicho: “En Venezuela hay un gobierno autoritario y se lo puede llamar dictador o como quieran”.

Ahora, tras la catarata de aciertos electorales, llega el turno de gobernar. Por experiencia propia, Mujica sabe que hacerlo durante cinco años –y lograr objetivos importantes- es mucho más difícil que ganar elecciones.

Mientras la salud se lo permita, Mujica seguirá marcando la cancha. Luego quedarán sus herederos.

El desafío es enorme: ¿podrá este nuevo MPP cumplir con el tradicional sueño mujiquista de que todos en Uruguay tengan asegurada la dignidad básica que dan techo, abrigo, pan y trabajo, y al mismo tiempo potenciar la economía, modernizar el país y realizar las reformas estructurales tan resistidas, pero indispensables para el ansiado despegue con el que sueña Oddone?

Pronto lo sabremos.

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