3 de mayo de 2020 5:02 hs

Desde fines de 2018 la carrera de Dolores "Lola" Moreira se vio sacudida por una serie de lesiones: primero la espalda, luego un desgarro en el antebrazo y finalmente una rebelde molestia en la rodilla. Sin embargo, logró en ese período convertirse en la primera deportista uruguaya en clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y además fue animadora de los Juegos Panamericanos de Lima 2019 donde la medalla se le escapó en la última regata. 

Postergados los Juegos debido a la pandemia del coronavirus, la velerista de 21 años (cumplió el 16 de febrero) se instaló a Paysandú en la casa de sus padres ya que en Montevideo vive en un apartamento y además, Prefectura nacional tiene prohibida la circulación de cualquier navío en aguas del territorio nacional. 

¿Cómo entrena entonces un deportista de yachting? Moreira se las ingenia. Consultó con un colega chileno y le encargó a su padre Ernesto, quien tiene un aserradero, la construcción de un simulador del barco (que ella terminó de amoldar) en el que compite, en la clase láser radial. 

  

"Me permite entrenar la postura", dice Moreira a Referí.

En Paysandú consiguió una barra, discos de peso, mancuernas, una fitball, una bicicleta de spinning y bandas de goma. Y así se prende a las rutinas que le manda Óscar Gadea, su preparador físico desde el año pasado. 

Gadea, entrenador de atletismo de larga trayectoria y metodólogo en la Fundación Deporte Uruguay preparó físicamente a Alejandro Foglia para sus campañas olímpicas y a Pablo Defazio y Mariana Foglia de cara a Río 2016. Cuando Moreira se volvió a sentir en la espalda a fines de 2018 (en 2015 se tuvo que bajar del Mundial de Omán por una lesión en la misma zona del cuerpo), las principales autoridades del deporte nacional, asesorados por el médico de la deportista Daniel Zarrillo, dispusieron que la velerista modificara su calendario de competencias y que Gadea pasara a entrenarla en lo físico. 

Para colmo de males en verano, entrenando en Punta del Este con las laseristas de Francia y Trinidad y Tobago se desgarró el antebrazo: "En una virada fui a tirar de la escota y me rompí; no podía cerrar la mano", recuerda. El Sudamericano de Paracas a comienzos de marzo de 2019 se venía y Moreira fue advertida por Zarrillo de que se tomara el torneo como un entrenamiento para no forzar la lesión. "Pero yo me puse en modo competencia, venía ganando todas las regatas y en un momento me lastimé la espalda". 

"Lola sufrió en Paracas una molestia lumbar, una lumbalgia mecánica", explicó días después Zarrillo cuando Moreira fue bajada de los Juegos Sudamericanos de playa de Rosario 2019 donde iba a ser la abanderada.  

Un bloqueo fue la solución para sus problemas lumbares: "Nunca más tuve molestias", explicó la velerista. "Tiene una rutina para fortalecer la zona permanentemente", agrega Zarrillo en diálogo con Referí

Tres meses después, la olímpica en Río 2016 logró convertirse en la primera representante de Uruguay clasificada a Tokio 2020 tras finalizar en el puesto 44° del Mundial de Sakaiminato. 

Esa ciudad es la tercera menos visitada de Japón y su población apenas supera los 30 mil habitantes. "En los mundiales de vela, el deportista se hace cargo de su alojamiento y su comida. Lo único que había para comer era un McDonald's, un lugar donde servían ramen y el resto eran restoranes de sushi. Probé el ramen que son sopas con fideos a la que le ponen de todo, pero no me gustó para nada. A eso le sumamos que no como nada que salga del mar". ¿Resultado? Terminó comiendo sánguches en una farmacia pegada al hotel y perdió seis kilos en tres semanas. 

"Eso me jugó en contra en los Juegos Panamericanos de Lima. Arranqué súper bien porque en los primeros días sopló muy poco viento. Pero el día de la medal race soplaron 35 nudos, al límite de que no se puedan correr las regatas. Robert Scheidt, el brasileño que tiene 12 medallas de oro en mundiales, tumbó tres veces", recuerda. Lola llegó en zona de podio (tercera) a la medal race en la que terminó última (novena) y bajó al cuarta puesto siendo superada por la argentina Luciana Falasca.

"Pensando en todo lo que me pasó antes del evento recontra valoro la actuación en Lima, pero por cómo se definió obviamente me quedé con ganas de más".

Por su talla (1,68 metros) y su peso, Moreira es una laserista liviana en comparación con el espectro de elite en el cual ella se insertó a muy joven edad por su enorme capacidad de navegación que resalta los días de poco viento. Las que le sacan ventaja en peso y altura lo aprovechan los días en que sopla fuerte en las regatas. 

Por esa razón el siguiente objetivo del cuerpo multidisciplinario que rodea a Moreira (además de Gadea y Zarrillo su entrenador Luis Chiapparro) fue el aumento de masa muscular. "El Oso (Gadea) tiene pila de experiencia, estuvo trabajando con Jano (Foglia) y conoce la categoría y me agarró en un momento en el que tenía que ganar kilos en músculo y lo pudimos hacer; mi resistencia cambió muchísimo. En una primera boya, en una flota de 50 barcos normalmente le ganaba a 25, con suerte, y luego iba perdiendo resistencia. Este año en la etapa de Circuito Mundial de Miami y en el Mundial de Australia noté los cambios. En Australia, en la regata con más viento, logré montar cuarta una primera boya. Fue tremendo cambio". Sin embargo, una lesión de rodilla la sacó de la competencia y se vio forzada a abandonar. 

La recuperación

Lo que parecía una lesión de meniscos terminó siendo, resonancia magnética mediante, en una condropatía rotuliana por la cual la deportista será sometida a un tratamiento plasma rico en plaquetas.

"De Australia, Lola vino con un sufrimiento de cartílago articular de rótula con signos inflamatorios la rodilla. Tras detectar el problema y ahora que se suspendieron los Juegos vamos a hacerle el tratamiento", dice Zarrillo. 

El mismo consiste en una extracción de sangre que se centrifuga para separar sus distintos componentes, ente ellos el plasma rico en plaquetas, que son las células que participan en la coagulación y que se aplicarán hasta tres veces para favorecer la cicatrización de la zona lesionada.

"No era una lesión importante pero le limitaba la intensidad del entrenamiento", agrega el médico que además preside la Asociación Uruguaya de Medicina Deportiva. 

"Tenemos un muy lindo equipo de trabajo, nos sentimos muy cómodos los cuatro y ahora resta planificar la recta final rumbo a Tokio contemplando la recuperación física, el gimnasio, la nutrición, la suplementación, el entrenamiento en el agua y posteriormente las competencias", concluye Zarrillo.  

El plan rumbo a Tokio

Para armar el calendario de competencias de acá a los Juegos de Tokio, pospuestos para el 2021, Chiapparro se contactará  con otros entrenadores para ver dónde correrán otras veleristas y en base al presupuesto que tiene el equipo, y al visto bueno de Gadea y Zarrillo, Moreira intentará correr una regata por mes cuando el ente rector mundial del yachting autorice las competencias.

Estoy conforme con la decisión que tomaron de postergar los Juegos; se puso la salud del deportista por delante por encima de lo económico"

En Enoshima, la isla sobre la que desemboca el río Katase en la bahía de Sagami, Lola Moreira ya corrió dos regatas. Y ahí se disputará la vela olímpica. "Gané la Enoshima Olympic Week que se organizó una semana después de correrse la etapa de Circuito Mundial, entre las mismas competidoras". ¿Será un anuncio? La uruguaya no se apura, falta mucho como para ponerse metas cuando antes hay que ponerse en la mejor forma. 

"Es una ciudad muy parecida a Punta del Este, hay viento de todos lados, rota mucho, cuando el viento es de tierra no hay ola, pero si es de océano hay tremendas olas; está bueno, tiene todas las condiciones, por eso en Punta del Este, cuando entreno, a veces lo hago en la bahía y a veces en la Brava para correr con ondas". Tiene 21 años, pero como cuando tenía 14 y ganó el oro en los primeros Juegos Sudamericanos de la Juventud, en Lima 2013, Lola la tiene muy clara. 

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