El tema ocupó la portada de la revista Irish Farmers Journal de esta semana, que hace foco “en el mal uso de antibióticos en los corrales de engorde argentinos”.
El estudio consistió en tomar muestras de suelo en corrales de engorde de toda Argentina y en cuatro de cada 10 establecimientos se detectaron residuos de antimicrobianos que no coinciden con los registros de uso de antimicrobianos disponibles.
“Estos hallazgos resaltan las deficiencias en la gestión y la necesidad de un monitoreo ambiental integrado y una mejor trazabilidad del uso de antimicrobianos. Estos datos proporcionan una base para la evaluación del riesgo ecológico y los estudios del resistoma, y pueden servir de base para políticas basadas en la evidencia e intervenciones de gestión en los sistemas de engorde de ganado argentinos”, señalan los investigadores en su estudio.
La propuesta de distribución de Uruguay
Antes de que este artículo hiciera sonar las alarmas en Irlanda, uno de los más férreos opositores al acuerdo Mercosur-UE, los países del bloque sudamericano avanzaron en la distribución de la cuota del bloque a la Unión Europea con arancel preferencial de 7,5%, que será de 33.000 toneladas en 2027.
Al consolidarse la exclusión de Brasil se abre una nueva perspectiva respecto a los cupos cárnicos y sobre el panorama de precios de Uruguay en los próximos meses.
La propuesta que los representantes uruguayos hicieron esta semana en el Foro Mercosur de la Carne (FMC) contempla, en el mediano plazo, un porcentaje importante que reclama Paraguay (aunque seguramente no el 25%) en tanto el cupo teórico de Brasil, que por tamaño puede estar cerca del 50% del total, se reparta exclusivamente entre Argentina y Uruguay.
De esa forma, se podría considerar que si Uruguay tenía una pretensión inicial superior al 20% del total, a partir de la salida de Brasil el cupo de Uruguay sería superior al 40%, lo que puede significar además acercarse al 50% de los cortes enfriados.
Por antecedentes Uruguay tiene un muy buen posicionamiento en enfriado (el segmento de más valor), por lo que hay un cambio de escenario altamente favorable que ya debería tener incidencia en las próximas semanas cuando se faene para lo que ingresa en los primeros días de 2027, donde además podría seguir rigiendo la lógica el primero que llega el primero en servirse.
Exportar fuerte y colocar una alta proporción también da peso a la hora de negociar los cupos.
Uruguay y Argentina cuentan con ventajas respecto a un Paraguay que tiene pocos antecedentes como exportador a Europa, controles menores y la mayor superficie relativa de ganadería realizada sobre áreas deforestadas de la región.
Aunque las negociaciones están en curso, una hipótesis para Uruguay sería la de lograr un 43% del cupo sumando el propio y el vacante por la ausencia de Brasil, en el cual podría reclamar mínimamente un 45% de enfriado.
En ese esquema, a partir del 1º de enero se da un salto en el cupo que pasa a ser más del doble del Hilton, en base a carne producida a pasto, y sin limitaciones en cuanto a que puede ir ganado de corral.
El caso Paraguay
Paraguay todavía tiene un camino por delante para lograr una inserción en la Unión Europea: no tiene muchos antecedentes, no es muy confiable en términos de certificar la ausencia de deforestación y, a diferencia de Uruguay y Argentina, no tiene una marca establecida en los mercados.
En 2025 Paraguay colocó en la UE 6.813 toneladas de carne vacuna, el 2% del total de sus exportaciones, 10 veces menos que Uruguay, que en 2025 exportó 72.222 toneladas peso carcasa al bloque, con un incremento de 46,6% interanual y alcanzó un volumen máximo desde 2009, año récord en que se embarcaron 91.135 toneladas a ese destino.
Hacia una recuperación de la faena
Con esta perspectiva de demanda y de precios, entre otros factores, cabría esperar que la industria vuelva a tener un interés firme por faenar a partir de mediados de octubre.
Entre esta semana y la próxima vuelven a la actividad al menos cuatro de los frigoríficos importantes que no estaban operando, y en el mercado ya se empieza a sentir la reactivación de la demanda: el precio del novillo parece haber completado un ajuste y vuelve a estabilizarse sobre los US$ 5,80 por kilo mientras que el precio de exportación lleva siete semanas por encima de US$ 6.000 por tonelada.
Los fundamentos de firmeza se imponen a los ruidos circunstanciales y la zafra de reproductores, que comenzó con valores un 20% al alza en los primeros remates –unos US$ 1.000 más por toro– consolidan la expectativa del mayor entore que se recuerde, con más toros, más vacas de cría, y un horizonte de 3,2 millones de terneros en la próxima parición.
China pone freno a las especulaciones
El cupo de exportación de 324.000 toneladas de carne vacuna que Uruguay tiene en China pasó de ser un tema reducido al interés sectorial –sin desconocer su relevancia en el principal complejo exportador del país– a ocupar las portadas de los medios.
Luego del tuit de Lula que generó suspicacias y preocupaciones al exponer un tema que se había manejado en silencio, y tras algunos días de explicaciones y reuniones, el asunto parece despejarse.
China contestó informalmente que no otorgará cupos adicionales de exportación de carne vacuna a Brasil y Australia, a cuenta del excedente de Uruguay que hasta setiembre cumplió solo 39% del total (126 mil toneladas) y ya había comunicado a Beijing que no alcanzará el total para 2026.
La mirada del presidente de la ARU
“Uruguay hizo lugar a una consulta desde Australia y Brasil, hizo una consulta en China que informalmente contestó que no, y hasta ahí debió haber llegado el tema. Se manejó profesionalmente, quedó en reserva porque no avanzó y no trascendió hasta un tuit de Lula; si caés en la campaña electoral de Brasil, excede a Uruguay”, explicó esta semana el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rafael Ferber.
China no ha accedido a permitir que Brasil utilice la cuota de Uruguay este año ni el próximo, informó esta semana la agencia Reuters en base a fuentes de la industria en China, si bien el Ministerio de Comercio no se ha pronunciado públicamente y probablemente no lo haga.
“Incluso si Brasil llegara a un acuerdo directo con otros países sobre los volúmenes de carne vacuna no utilizados, era poco probable que China estuviera de acuerdo”, indicaron las fuentes.
No solo Uruguay está lejos de cumplir su cuota, sino que Argentina envió hasta agosto el 50% del volumen de 511.000 toneladas que tiene asignado.
Ya en mayo, Beijing había rechazado “los repetidos intentos de presión de Brasil” para permitir dicho uso.
Uruguay promedió 307 mil toneladas exportadas a China en el quinquenio 2019-2023 antes de bajar a menos de 200 mil en 2024 y 2025, una reducción que se explica por el incremento de la demanda desde Estados Unidos y la Unión Europea con precios más altos en esos años.
Los embarques a Estados Unidos se dispararon desde 98 mil a 189 mil toneladas entre 2023 y 2025, un salto de 94%, y los envíos a los países de la UE crecieron 80% desde 40 mil a 72 mil toneladas en el mismo período.
Que Uruguay no iba a cumplir con su cuota en China era previsible desde que esta fue anunciada y se hizo más que evidente cuando en junio Uruguay recién cruzaba la cuarta parte del volumen asignado, mientras que Australia alcanzaba su tope de 205 mil toneladas y los embarques en Brasil se apuraban, previendo un agotamiento que fue confirmado en la última semana por el Ministerio de Comercio de Beijing.
Persiste la incertidumbre sobre futuras decisiones de China en cuanto a los volúmenes asignados para los próximos años, por el riesgo de cómo se interprete la disposición de Uruguay a ceder volumen a sus competidores.
En principio, a Uruguay le corresponden 331 mil toneladas en 2027 y 337 mil al año siguiente.
Lo cierto es que, ahora, en el corto plazo, las piezas del rompecabezas de las cuotas de carne comienzan a encajar.