Bonino, vicepresidente de la gremial, fue uno de los expositores en la octava edición del Desayuno Forestal, realizado el martes 1° de setiembre en el Radisson Victoria Plaza.
En la actividad, titulada "Decisiones de hoy marcan el futuro", inicialmente hubo un discurso de Lucía Basso, presidenta de la gremial que integra la Asociación Rural del Uruguay (ARU).
En el cierre hubo un panel de análisis en el que participaron el director general forestal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Gastón Martínez; la directora nacional de inversiones del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Isabella Antonaccio; el subsecretario del Ministerio de Ambiente (MA), Oscar Caputi; y el directivo de la SPF, Álvaro Molinari.
Por qué y para qué sumar 500.000 hectáreas
La oratoria de Bonino fue titulada “Por qué y para qué sumar 500.000 hectáreas”, una propuesta de crecimiento productivo que la SPF ya promovió en anteriores instancias y cuya relevancia potenció con nuevos datos y conceptos.
Al inicio de su exposición, Bonino marcó que siguen generándose oportunidades para el uso de la producción forestal, citando dos ejemplos.
Por un lado, baterías hechas de árboles, con carbono derivado de lignina que reemplaza al grafito en ánodos de baterías de litio y sodio.
Por otro, madera más resistente que el acero, mediante la transformación de la estructura celular de la madera a nivel molecular, obteniéndose un producto 80% más liviano que el acero y un 50% más resistente que el acero.
Bonino, sobre la necesidad global, informó que la demanda mundial de madera crecerá hasta 49% para 2050, impulsada por mayores ingresos en economías emergentes, más construcción, y la sustitución de materiales no renovables por madera, textiles celulósicos y bioenergía.
Sobre el modelo forestal en Uruguay, indicó que la pregunta ya no es sobre si funciona, sino qué falta para mantener el desarrollo industrial y que siga creciendo.
Fue entonces que mostró varios datos para que se comprenda lo que este sector, como motor económico, genera en riqueza y en empleo.
Bonino, a la hora de considerar la existencia de una política de Estado para apuntalar al sector forestal, recordó la existencia de una primera ley forestal (1968) y de una segunda ley forestal (1987), marcando que en los últimos 30 años existieron más de 30 decretos y leyes asociadas que fueron estableciendo cambios.
Forestación en zonas del norte de Uruguay.
Foto: Juan Samuelle
Sobre la evolución en el área forestada, detalló distintos comportamientos desde el inicio de este siglo, con énfasis en lo que sucedió en el último ejercicio anual, cuando la extensión de la nueva forestación fue menor al 1% con relación al área existente, situación que genera preocupación.
Fue en ese momento que señaló la reflexión del comienzo de esta nota, que no hace falta gastar más, hace falta observar dónde están las trabas y tomar decisiones, de modo de avanzar hacia un crecimiento forestal de la magnitud anhelada.
Oportunidades de incrementar la forestación
La existencia de medio millón de hectáreas forestadas más en Uruguay es, afirmó Bonino, una oportunidad que se puede medir en crecimiento económico, empleo y exportaciones, dado que permitirá, de lograrse, un aumento en el PBI de 2,5%; 16.600 empleos nuevos; y añadir US$ 1.300 millones por concepto de ingresos derivados de exportaciones.
Hay, a la hora de emprender en pos de alcanzar esa meta, existen tres ejes de acción: el marco regulatorio (actualización normativa y previsibilidad para la inversión); la logística, infraestructura y energía (rutas, puertos y disponibilidad energética para la cadena produtiva); y el desarrollo industrial y de los mercados (nuevos productos de valor agregado y apertura de mercados externos).
Con relación al eje inicial, marcó como problema la existencia de procesos de aprobación sin criterios técnicos previsibles ni plazos ciertos, y como propuesta evolucionar al modelo de Nueva Zelanda donde en vez de pedir y esperar se notifica lo que se hará, se lo hace y se cumple.
Sobre el segundo eje, en ese caso Bonino citó como problema la existencia de costos logísticos elevados frente a los principales competidores, citando como dificultad adicional los paros que hubo en el Puerto de Montevideo, aportando como necesidad que se instauren corredores para tritrenes y la implementación del sistema ferroviario que conecte áreas productivas e industriales directo con el puerto, decisiones e inversiones que no solo favorecerían al sector forestal, sí a toda la agroindustria.
Finalmente, con relación al tercer eje, consideró una adversidad la necesidad insatisfecha de un mayor desarrollo industrial y comercial para absorber el crecimiento de la oferta maderera y a modo de propuesta considerar como estrategia país un “Uruguay Forestal 2025”.
Agroindustria forestal en Uruguay.
Foto: Juan Samuelle
Reglas claras e inversión
Sobre el final de su exposición, el vicepresidente de la SPF identificó cuatro condiciones habilitantes para lograr el crecimiento que se quiere, relevantes para poder avanzar: la integración de productores con otro sectores; carbono, clima y servicios ecosistémicos; capital humano e innovación; y conocimiento y visibilidad del sector.
Todos los puntos detallados durante su charla, concluyó, tienen un mismo objetivo, que el Estado defina y mantenga reglas claras para todos y que el sector privado responda con más inversión.