¿Qué hay detrás de estos precios récord? ¿Cuáles son las ventanas que se abren para Uruguay?
Por un lado, las oportunidades brotan en esta primavera.
Australia y Brasil ya cumplieron sus cuotas anuales de exportación a China y se exponen a aranceles prohibitivos de 55% en ese mercado. Esto despeja la competencia para Uruguay en un destino en el que tiene una posición privilegiada con una cuota holgada que está lejos de alcanzar.
Esta es una oportunidad transitoria. Sobre el final del año volverán a exportar normalmente para el cumplimiento del cupo 2027. Uruguay tiene un cupo asignado que excede sus posibilidades actuales de colocación en ese mercado.
Al mismo tiempo, y para nosotros lo principal, se abre una oportunidad comercial importante y permanente en la Unión Europea.
Es prácticamente un hecho que Brasil quede suspendido en ese mercado a partir del 3 de setiembre por el incumplimiento en la trazabilidad del uso de antimicrobianos en todo el ciclo de producción animal.
Brasil, que ya está maniatado en China por la cuota, se cierra las puertas del mercado que mejor paga. Si ya eran muy importantes, cobran mayor relevancia los acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y los países europeos que integran el EFTA, entre ellos Noruega y Suiza. Uruguay cumple fácilmente por tamaño y diseño de los sistemas productivos lo que los europeos requieren.
Estados Unidos es el mercado más presionado. Concentra a partir de ahora buena parte de la oferta excedente de Brasil y Australia y los precios muestran una corrección a la baja hasta octubre y noviembre según la consultora australiana Steiner Group.
Por ahora eso no se refleja en los datos de Aduanas de Uruguay y el más reciente dato de stock ganadero de Estados Unidos mostró para este año la menor producción de terneros desde 1941. La recuperación de la producción no llegará de un día para otro.
Desbalance de EEUU se acentúa
En los primeros siete meses del año ingresaron a Estados Unidos 1,7 millones de toneladas de carne vacuna importada, unas 200.000 más que en el mismo período de 2025, con fuertes aumentos desde Argentina (+122%, en virtud de la nueva cuota de 80.000 toneladas anuales otorgada por Trump), Brasil (+41% en julio), Nueva Zelanda (+6%) y Australia (+14%).
Al mismo tiempo sus exportaciones se desploman. Para 2027 esa tendencia se acentúa: exportará 1,1 millones de toneladas y las importaciones volverán a creer hasta 2,7 MT en el año. Esta brecha creciente no deja de sorprender en función de que hasta 2022 eran mínimas las diferencias entre importación y exportación (ver gráfico).
En junio-julio los envíos de Uruguay a Estados Unidos aumentaron 34%, con un incremento de 7.000 toneladas, un cambio respecto a los meses anteriores que habían mostrado un volumen modesto.
En el acumulado anual hasta julio, Estados Unidos consolidó su posición como principal destino de la carne uruguaya con 100.000 toneladas —9% menos que hace un año— superando a China, adonde se enviaron 97.276 toneladas, 10% menos que en enero-julio de 2025.
Y con precios récord en el eje de US$ 8 mil por tonelada en los últimos meses. Las caídas de volumen responden a la menor oferta ganadera de Uruguay, no a una baja en la demanda ni en los precios.
En el balance, para el portfolio exportador de Uruguay, la entrada a Europa pesa más que la moderación de los precios que pueda ocurrir en EEUU.
Sebastián Olaso, vicepresidente de la mesa global de carne sostenible, afirmó que en Europa el consumo de carne per cápita está subiendo, hay más demanda y poca oferta, con diferenciación visible entre cortes enfriados y congelados.
Lo interesante es que ese aumento no resulta incompatible con las inevitables preocupaciones contemporáneas. La proporción de consumidores preocupados por el ambiente pasó en menos de 20 años de uno de cada cuatro a tres de cada cuatro. Los beneficios alimenticios son determinantes. En Suiza se duplicó el consumo de carne en mujeres jóvenes.
Uruguay tiene todo lo requerido. El consumidor europeo prioriza producción sin antibióticos, terminación a pasto, bienestar animal, trazabilidad y producción libre de deforestación. Uruguay presenta ventajas competitivas en todos esos atributos, incluyendo su matriz energética.
La futura reglamentación europea sobre deforestación —que se viene postergando— cuando se aplique generará diferencias importantes con Paraguay, Argentina y Brasil. Otra ventaja potencial para Uruguay. Todavía no está claro si se empieza a aplicar en enero de 2027 o en enero de 2028.
Firmeza estructural
Todo indica que la tendencia a la suba es estructural y las perspectivas de firmeza se han ido estirando en el tiempo.
Ahora se habla de precios al alza por lo menos hasta 2028. Así lo señaló el analista australiano Simon Quilty en una conferencia en la Rural de Palermo hace dos semanas: en su mirada, hasta ahora fue la demanda la que traccionó los precios, pero a partir de ahora será la falta de oferta el factor dominante, con un 15% menos de carne en el circuito de exportación hasta 2028 porque los principales países productores entran en fase de retención de vientres al mismo tiempo.
Este cambio de ciclo se está observando en Argentina donde la participación de hembras en la faena el mes pasado fue la más baja desde 2022.
Operadores de la exportación como el trader regional Fausto Brighenti se animan a proyectar un novillo a US$ 7 por kilo tanto en Uruguay como en Argentina para el segundo semestre de 2027 por las proyecciones actuales del balance de demanda y oferta.
La última proyección del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyecta que en 2026 las exportaciones globales de carne vacuna se reducirán por primera vez en 10 años: si bien la estimación de baja es de menos de 1% —unas 120.000 toneladas—, indica un cambio de tendencia que se profundizaría en los años siguientes.
Según el informe de OCDE-FAO, en la próxima década hasta 2035 aumentará 8% el consumo de carne vacuna, un incremento gradual de menos de 1% anual, con las tres cuartas partes del crecimiento concentrado en países de renta media.
Asia y Medio Oriente sostendrán buena parte de ese crecimiento mientras que en Europa y Norteamérica el consumo per cápita se reducirá gradualmente.
Tanto en carne vacuna como ovina, los precios seguirán siendo relativamente elevados debido a una oferta más limitada y a mayores costos asociados a la sostenibilidad y el cumplimiento normativo.
El factor uruguayo / Por Eduardo Blasina
En Uruguay empieza recién en estos días a recomponerse la oferta después de una generación de terneros disminuida por la sequía de 2023. Con la exportación en pie sumamente activa y llevando unos 400 mil vacunos, la demanda seguirá superando a la oferta durante 2027. Aunque la oferta sea creciente, no hay chance de que encuentre topes.
Además de eso, El Niño jugará como factor inflacionario de los precios. Por dos razones. La abundancia forrajera está segura desde el comienzo de la primavera. Con agua y temperaturas probablemente benignas desde el final de agosto, el productor sumará kilos fácilmente y deberán convencerlo con buenos precios para desprenderse de hacienda. Por otro lado las dificultades para cargar se harán frecuentes y quien disponga de ganado será premiado cuando tenga capacidad de embarcar.
Más allá de lo anterior, Uruguay tiene todo para construir su propio precio diferenciado de los vecinos. Las razones son múltiples: el campo natural, las razas británicas, la terneza con base pastoril, la protección al monte nativo, entre varias que son en teoría comprobables vía trazabilidad.
Los precios internacionales altos no durarán para siempre. Cuando ya no persistan, la acentuación de la diferenciación del país debe ser la clave para mantener precios que permitan que los cambios ya en proceso persistan.
Los acuerdos con la Unión Europea y EFTA posibilitan que las virtudes que tenemos se puedan valorizar de una forma mucho más tangible. Y si llega la entrada al Pacífico y a Canadá esa oportunidad se ensancha aún más.
Se enlentece la recomposición de EEUU
La proyección de precios firmes hasta al menos 2028 tiene sustento por ejemplo en la situación de EEUU.
El informe de inventario de ganado de julio del USDA registró el stock total de ganado vacuno y terneros en Estados Unidos en 94,2 millones de cabezas el 1 de julio de 2026, un aumento de 200.000 cabezas respecto a igual fecha de 2025, la primera suba en julio desde 2018.
Pero el dato más importante apunta en sentido contrario: la producción de terneros de 2026 se proyecta en 32,5 millones de cabezas, 2% menos que el año anterior y la menor desde 1941, en el noveno año consecutivo de descenso. Se estiman 23,9 millones de terneros nacidos en el primer semestre —2% menos que en el mismo período de 2025— y 8,6 millones adicionales en el segundo semestre.
Ese persistente desabastecimiento ha llevado el precio del ganado gordo al eje de los US$ 8,50 a US$ 9 por kilo carcasa en los que se ha estabilizado, y los terneros a cotizaciones récords.
Esto sigue garantizando un mercado muy desabastecido al menos por dos años. Esa sigue siendo la base lógica en la conformación de expectativas de la ganadería uruguaya. Por al menos dos años más Estados Unidos va a exportar muy poco y va a importar en niveles récord.
Si no se cometen errores en Uruguay, el escenario de precios sigue despejado.