El último sábado de julio Moorlands School se transformó en una fábrica de juguetes con una misión solidaria: reunir voluntarios para confeccionar muñecos de trapo que serán regalos en este Día del Niño. Desde las 10 hasta las 15 horas, más de 120 adultos y niños participaron de la jornada, conformando una experiencia colaborativa en la que cada participante pasó por estaciones de trabajo para recortar, coser, pegar y pintar.
El objetivo fue realizar 100 muñecos que serán destinados a chicos de entre 0 y 2 años del Centro Educativo Los Tréboles, una organización que acompaña a niños y adolescentes del barrio Flor de Maroñas que enfrentan situaciones de vulnerabilidad. “Estos juguetes llegarán a manos de pequeños que seguramente no tuvieron las mismas oportunidades que todos nosotros. Es un regalo que simboliza presencia, cariño, cercanía, alegría y diversión”, expresó el director general de Los Tréboles, Gabriel González.
Durante la actividad, los asistentes contaron con la guía de Ana Melendrez, fundadora del taller Coselo Vos. La experta creó y diseñó el prototipo que se replicó en las estaciones de costura y lideró un equipo de costureras que trabajaron en máquinas de coser y a mano. También se contó con el apoyo de la organización Cultus Uy que convocó a las artistas Martha Escondeur y Pilar Lacalle para intervenir las creaciones.
La actividad, organizada por Moorlands School, tomó como inspiración el concepto de cadena de favores, una práctica solidaria que consiste en multiplicarse para generar impacto. "Creemos profundamente que la educación debe formar personas conscientes, empáticas y comprometidas con su entorno", reflexionó Soledad Domínguez, directora del colegio.
Esta jornada fue una forma de extender el aula hacia la vida, y enseñar con el ejemplo que cada pequeño gesto puede ser el comienzo de algo mucho más grande Esta jornada fue una forma de extender el aula hacia la vida, y enseñar con el ejemplo que cada pequeño gesto puede ser el comienzo de algo mucho más grande