7 de octubre de 2026 11:33 hs

La transformación tecnológica avanza a un ritmo vertiginoso en el sector sanitario. Algoritmos que asisten en diagnósticos por imagen, historias clínicas automatizadas y terapias de precisión parecen prometer una medicina sin fallas. Sin embargo, la tecnología por sí sola no responde a la complejidad del cuidado de la salud. En el marco del programa especial de Café & Negocios emitido por El Observador, tres referentes del ámbito clínico, académico y científico profundizaron en el nuevo paradigma sanitario global y coincidieron en que el mayor desafío de este siglo no reside en el software, sino en los vínculos, la sostenibilidad y la humanización de la atención.

La irrupción de la IA: procesos más ágiles y equipos inteligentes

El impacto de las nuevas herramientas digitales en los servicios de salud es inocultable. Para el doctor Jorge Gerez, director de Medicina Personalizada (MP), el desembarco de la inteligencia artificial representa un verdadero "volcán en todos los aspectos" que ya modifica tanto los procesos administrativos como la práctica médica cotidiana.

Gerez destacó cómo los modelos de procesamiento de datos optimizan la gestión de historias clínicas electrónicas, sintetizando historiales densos para que el médico acceda de forma inmediata a los antecedentes clave del paciente antes de la consulta. Asimismo, explicó que la tecnología dejó de ser un adicional costoso en el equipamiento médico para convertirse en un estándar embebido de fábrica.

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"Hoy por hoy todos los equipos de gran porte ya tienen incluida la inteligencia artificial", remarcó Gerez al referirse a resonadores y tomógrafos de última generación. Según explicó, estas innovaciones multiplican la velocidad de adquisición y la nitidez de las imágenes, al tiempo que actúan como un soporte al ojo clínico: "El ojo humano tiene una sensibilidad determinada, pero la inteligencia artificial me puede indicar que hay alguna lesión sospechosa y yo ponerle atención a esa área" .

La humanización: un modelo con respaldo de evidencia científica

Frente a la tecnificación del acto médico, la humanización sanitaria emerge no como una postura romántica, sino como una necesidad clínica y de gestión. El cirujano Martín Abelleira, docente responsable de la materia Humanización de la Asistencia Sanitaria en la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, enfatizó que una persona enferma transita el grado más alto de vulnerabilidad humana y que los cuidados deben responder de manera integral a esa realidad.

"Cuando una persona se enferma, introduce esa enfermedad a su biografía y tiene vivencias, preocupaciones y prioridades específicas", subrayó Abelleira. El especialista desmitificó la idea de que humanizar sea un concepto etéreo: "Hoy la humanización más que una corriente filosófica o una moda pasajera se ha instalado como un modelo de salud en el mundo. Ha crecido la evidencia científica de cómo un abordaje humanizado impacta en los resultados objetivos de las organizaciones de salud y en el propio paciente, dándole resultados de valor".

Abelleira planteó además la paradoja de época que vive el personal de la salud: "Estamos en la cuarta parte del siglo XXI y de alguna manera estamos trabajando con la tecnología del siglo XXI, pero con los manuales relacionales del siglo XX" . En ese sentido, apuntó a la necesidad de aceptar que el monopolio del conocimiento ya no reside únicamente en los hospitales y que la consulta médica debe integrar a un paciente empoderado: "Hay dos expertos en la salud: el personal de salud, que es experto en la parte técnica, y el paciente, que es el experto en la vivencia de su enfermedad. Para ofrecer un tratamiento de valor no podemos dejar esa otra mitad de la información de lado" .

Los vínculos humanos y la prevención como centro de la salud

Carlos Batthyány, rector de la Universidad Tecnológica (UTEC) y exdirector del Institut Pasteur de Montevideo, aportó una mirada que cruzó la experiencia de transferencia de conocimiento —a través de iniciativas como LAB+ para convertir descubrimientos de laboratorio en soluciones para la sociedad— con los fundamentos esenciales del bienestar humano.

Batthyány advirtió que la fascinación por las herramientas no debe desviar la atención de los verdaderos determinantes de la salud. "El estudio más largo de la historia de la medicina nos muestra que el principal determinante de la salud no son ni las tecnologías, ni la genética, ni el dinero, sino el grado de satisfacción y felicidad que siente un paciente a lo largo de su vida y la calidad de los vínculos humanos".

A su vez, el rector de UTEC señaló una crítica a las dinámicas del sistema moderno en relación a la interacción médico-paciente y marcó un matiz con Abelleira: "El modelo del siglo XX era un poquito mejor que el de ahora porque los médicos tenían más tiempo para estar con los pacientes; no tenían 5 o 10 minutos y sin una computadora en el medio" .

Para Batthyány, el rol prioritario debe volver a ser el de un equipo empático centrado en educar para prevenir: "No podemos tener la tasa de obesidad infantil que tenemos en Uruguay, es inconcebible" .

El reto rumbo a 2050: viabilidad financiera y cambio de paradigma

Hacia el cierre del panel, los expositores reflexionaron sobre el desafío que los sistemas de salud deberán resolver indefectiblemente en las próximas décadas.

Gerez puso el foco en la tensión económica estructural: "La medicina es infinita, pero el tema es que las coberturas médicas son finitas. Esa medicina infinita es infinanciable". El director de MP recordó que, si bien Uruguay destina más del 9% de su Producto Interno Bruto a la salud —un registro alto en términos porcentuales para América Latina—, en valores absolutos la cifra dista significativamente de los presupuestos del mundo desarrollado. "El gran desafío es ver y elegir las prioridades que sean viables", advirtió .

Por su parte, Batthyány planteó la urgencia de abandonar la inercia reactiva de la medicina tradicional: "Lo ideal sería correrse de la lógica del modelo de correr de atrás e ir a curar, e ir por el lado más de la prevención y de la educación. Pareciera que la sociedad evoluciona hacia un modelo donde nos predisponemos de todas las maneras posibles a enfermarnos y después gastamos todo el dinero que juntamos a lo largo de la vida para tratar de curarnos o alargar la vida unos pocos meses, en lugar de tratar de vivir de una manera más armónica y despacio" .

Un dilema que sintetiza el presente del sector sanitario: la tecnología puede potenciar la precisión de cada diagnóstico, pero la sostenibilidad del sistema y la salud real de las personas continúan dependiendo de la empatía, los hábitos y la calidad de las relaciones humanas.

El panel completo de Café & Negocios dedicado a la Inteligencia Artificial y el valor humano en la medicina puede verse en el canal de YouTube de El Observador:

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