Cuando se analiza el consumo de energía en las viviendas, tres usos concentran la mayor parte de la demanda: la calefacción, el calentamiento de agua y la cocción. Según el Balance de Energía Útil Residencial presentado por el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) —un estudio recientemente publicado que toma datos de 2023 para actualizar otro trabajo realizado en 2006—, estos tres usos representan el 82,2% del consumo de energía neta del sector residencial.
La calefacción es el principal uso energético de los hogares, con 43,7% del consumo de energía neta. Le siguen el calentamiento de agua, con 21,4%, y la cocción, con 17,1%. El 17,8% restante corresponde a otros usos, entre ellos los electrodomésticos, la iluminación y otros equipos.
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Energía neta frente a energía útil
La energía neta es la que consumen los hogares a partir de las distintas fuentes, mientras que la energía útil es la que efectivamente se aprovecha para obtener el servicio buscado, una vez descontadas las pérdidas asociadas al funcionamiento de los equipos. Esta diferencia permite observar cómo influye la eficiencia de las tecnologías utilizadas.
En términos de energía neta, la electricidad representa el 43,4% del consumo residencial y la leña el 40,1%. Sin embargo, cuando se considera la energía útil, la electricidad pasa a representar el 74,1%, mientras que la leña alcanza el 13,5%.
El informe explica que esta diferencia está relacionada con el rendimiento de los equipos utilizados para transformar cada fuente de energía. Por eso, una misma cantidad de energía puede generar distintos niveles de servicio útil según la tecnología empleada.
En el caso de la calefacción, el documento señala que en 2006 casi todo el calor se generaba mediante combustión, principalmente con leña y gas. Para 2023, el paso al aire acondicionado implica pasar de un rendimiento de 25% a uno de 300%. El rendimiento promedio de la electricidad destinada a calefacción supera el 260%, impulsado por el uso de bombas de calor presentes en los equipos de aire acondicionado.
El informe también señala que las estufas abiertas se han mantenido constantes respecto de 2006, lo que indica que, en promedio, los nuevos hogares no las están incorporando. En cambio, las estufas cerradas aumentaron significativamente.
A su vez, aumentó el consumo por equipo de las estufas a leña. El informe vincula este cambio con una mayor búsqueda de confort térmico, lo que ayuda a explicar el fuerte incremento del consumo global de leña.
El rendimiento también cambia según la tecnología utilizada. En la cocción, por ejemplo, las tecnologías eléctricas presentan un rendimiento conjunto cercano al 72%, frente a aproximadamente 52% del supergás y 19% de la leña.
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El calefón y los hábitos de uso
El calentamiento de agua es el segundo uso de energía más importante en los hogares uruguayos. En este caso, el calefón eléctrico tiene un papel central.
Según el informe, 53,4% del parque actual de calefones corresponde a equipos de clase de eficiencia energética A.
Otro dato relevante está relacionado con el control del horario de encendido. El 79,23% de los calefones no tiene control del horario de encendido, mientras que el 20,77% sí cuenta con algún mecanismo de control, que puede ser mediante un temporizador o de forma manual.
El informe destaca la importancia de las pérdidas asociadas al almacenamiento de agua caliente. El consumo de un calefón no depende solamente del agua utilizada, sino también de la energía necesaria para mantener el agua a determinada temperatura. Por eso, la cantidad de veces que se utiliza el agua caliente y la forma en que se controla el funcionamiento del equipo influyen en su rendimiento.
En el calentamiento de agua, el rendimiento también varía según la fuente utilizada. El gas natural presenta un rendimiento cercano al 91%, mientras que la electricidad y el supergás se ubican cerca del 80%.
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De las lámparas incandescentes a las LED
La evolución de la iluminación también muestra un cambio importante en el uso de la energía.
En 2006, las lámparas de filamento incandescente representaban 83% del parque de lámparas de los hogares. Su rendimiento era de 5,6%.
En 2023, las lámparas LED representan 50,52% del parque y las lámparas fluorescentes 33,69%. El rendimiento de las lámparas LED es de 31,9%, muy superior al de las lámparas incandescentes convencionales.
El cambio en el tipo de iluminación es, así, otro de los elementos que modificó la forma en que los hogares utilizan la energía.
Los cambios en la iluminación forman parte de una transformación más amplia de los equipos utilizados en los hogares. En comparación con 2006, el estudio muestra una mayor presencia de tecnologías con mejores niveles de eficiencia y una canasta de equipamiento residencial más diversa.
Aire acondicionado.
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Diferencias según el nivel de ingresos
El balance también muestra diferencias entre los hogares según su nivel de ingresos.
Existe una relación directa entre el nivel de ingresos y el rendimiento promedio de utilización de la energía. En los hogares de ingresos bajos, el rendimiento es de 66,17%; en los de ingresos medios, de 76,62%; y en los de ingresos altos, de 84,69%.
El informe también señala que los hogares de mayores ingresos utilizan una mayor cantidad de energía útil, es decir, disponen de más energía efectivamente aprovechada para calefacción, agua caliente, cocción y otros usos del hogar.
En cambio, los hogares de ingresos bajos y medios presentan niveles de consumo de energía neta similares. Según el informe, esto ocurre porque los hogares de menores ingresos utilizan menos energía útil, pero también tienen un menor rendimiento en el uso de esa energía. Es decir, consumen menos energía para los distintos usos del hogar, pero una mayor parte de la energía que consumen se pierde antes de convertirse en el servicio buscado.
También existen diferencias territoriales. Los hogares del interior presentan valores de consumo neto superiores a los de Montevideo para los distintos tamaños de hogar. El informe atribuye esta diferencia principalmente a una mayor dependencia de la leña.
Cuando se analiza la energía útil, en los hogares de mayor tamaño Montevideo presenta valores superiores al interior. El documento relaciona esto con un uso más intensivo de equipos eléctricos y de gas natural en la capital.
La calefacción es el uso que más explica las diferencias de consumo neto entre Montevideo y el interior. El informe señala que una parte importante de los equipos de calefacción utilizados en el interior son estufas abiertas a leña, cuyo rendimiento es bajo.