3 de septiembre de 2026 5:00 hs

Imaginate que vas manejando tu auto y falta una hora para llegar a tu casa. De repente, te vino hambre y decís: "quiero comprar una hamburguesa". Activás la función de manos libres, expresás el deseo y con tu voz concretás el pago. Sí, con tu voz. Sin cliquear nada. Cuando llegás, el delivery ya está en la puerta.

Esos son los pagos del futuro. Lo que se estandarizará en los próximos tres años.

Y eso es en lo que está trabajando Akua, una empresa uruguaya de infraestructura para pagos digitales en América Latina, que tendrá sus primeros comercios en Uruguay para probar lo que en el mundo de la tecnología se llaman los pagos agénticos.

Más noticias

Serán del rubro gastronómico. El arranque va a ser chico, con dos comercios piloto, pero el plan es masificarlo después a por lo menos 300 comercios en Uruguay, explicó a El Observador Juan José Behrend, cofundador y responsable máximo de producto y tecnología de la empresa.

En Colombia el lanzamiento está previsto para un plazo de entre dos semanas y un mes. En Argentina y Perú el despliegue está proyectado para el próximo trimestre.

Qué es un agente y qué es un pago agéntico

Un agente es un programa de inteligencia artificial que no se queda esperando órdenes paso a paso: se le dice qué se quiere y él lo resuelve. Un chatbot responde; un agente busca, elige y hace.

Un pago agéntico es cuando ese agente además paga. Para Behrend alcanza con que un agente participe en la operación. Otros en la industria son más estrictos y usan el término solo cuando un agente le paga a otro, sin ninguna persona en el medio. "Nosotros no vemos esa visión", dijo.

El permiso no se pide en el momento de la compra: se da antes, una sola vez, y con límites. El usuario define cuánta plata puede gastar el agente, en qué comercios y para qué. A partir de ahí el agente opera dentro de esa caja y no necesita volver a preguntar.

Cómo funciona, paso a paso

Primero, el usuario entra a una wallet, que es la aplicación donde carga sus tarjetas, igual que en cualquier billetera digital. Ahí adentro, además, crea sus agentes.

En segundo lugar, le arma el mandato, que es la habilitación que le permite a ese agente usar la tarjeta de manera autónoma. "Se le dio un instrumento de pago tokenizado, que es la tarjeta, y se le dijo: agente, vos tenés este instrumento para hacer compras en estos comercios por determinados montos".

Tokenizado significa que el agente nunca recibe el número real de la tarjeta, sino un código que lo reemplaza y que solo sirve bajo esas condiciones. Son tres definiciones del usuario: qué tarjeta, qué comercios y qué tope. "Le decís, por ejemplo: Visa, el monto, McDonald's".

El tercer paso, significa que al vincular el agente con el mandato se valida la identidad del usuario, el paso que blinda el sistema contra fraudes. El vínculo queda atado a esa persona: no alcanza con tener el agente para poder usar la tarjeta.

Lo último es que el usuario le habla. Acá cambia el papel de la interfaz, el modo en que se concreta el pago: ya no es una sola app. "Ese agente puede estar publicado por WhatsApp, por Telegram, por voz en el POS, por donde sea", dijo Behrend.

¿Cómo funciona el pago por voz? La transacción se resuelve de forma casi invisible mediante el reconocimiento biométrico y una simple confirmación oral: "Vas a ir a un comercio, van a pasar en la caja los tres artículos, te va a detectar el propio POS la voz y, porque detectó la voz, ya va a saber quién tiene que pagar. Entonces te va a preguntar: '¿Querés pagar?' 'Sí'. Pagué", detalló el especialista. Con este esquema, el cobro se ejecuta de manera instantánea y sin contacto físico, una modalidad que, según proyectó Behrend, "se va a venir mucho más rápido". El agente también puede operar sin consultar nada. "Ni siquiera me preguntes a mí, haceme la compra de la semana, porque yo te estoy pidiendo que me hagas la compra de la semana", planteó Behrend.

Ese mismo esquema habilita compras que quedan corriendo en segundo plano. Un asistente de inteligencia artificial al que se le pide un vuelo a Madrid por hasta US$ 600 un fin de semana de verano puede rastrear precios durante días y comprar solo cuando aparezca uno que encaje.

Y explica la escena del auto: la persona dice que tiene hambre, el agente le recomienda un lugar, paga por ella y el pedido queda listo para retirar. Behrend estimó que esto "va a pasar en los próximos 2 o 3 años, va a ser más el presente que lo que va a pasar".

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos