La batalla judicial entre los gurús de la tecnología y otrora socios Elon Musk y Sam Altman se abrió este lunes en California con el inicio de la selección del jurado para un proceso en el que el hombre más rico del mundo acusa al cofundador de OpenAI de traicionar su misión de generar inteligencia artificial sin fines de lucro.
La batalla, en un tribunal al otro lado de la bahía de San Francisco, enfrenta a Musk con una startup a la que apoyó y con la que ahora compite en el explosivo sector de la IA.
ChatGPT, de OpenAI, es rival de Grok, el chatbot creado por el laboratorio xAI de Musk.
"Esta es una telenovela tecnológica que todos los inversores estarán siguiendo", dijo el analista de Wedbush Dan Ives en una nota. "Habrá muchos trapos sucios y golpes lanzados en el tribunal entre Musk y Altman, y eso no es bueno para nadie involucrado. (...) Pero Musk se ha tomado esto como algo personal", añadió.
A los potenciales miembros del jurado se les pidió su opinión sobre Musk y Altman, y si podían dejar de lado cualquier sesgo al considerar las pruebas en el juicio.
"A Elon no le importan las personas, al igual que a nuestro presidente", dijo un jubilado estadounidense que estaba siendo considerado para formar parte del jurado.
Un empleado de la ciudad de Oakland dentro del grupo de posibles jurados se refirió a Musk como "un idiota".
En cambio, el nombre de Altman les resultaba familiar a los posibles jurados, pero no despertaba opiniones contundentes.
El lunes, Musk publicó un mensaje en redes sociales en el que llamó al jefe de OpenAI "Scam Altman" ("Fraude Altman").
Aunque la demanda de Musk forma parte de una disputa entre él y Altman como director ejecutivo de OpenAI, el caso pone de relieve un debate sobre si la IA debería, en última instancia, servir para beneficiar a unos pocos privilegiados o a la sociedad en su conjunto.
Los documentos judiciales describen cómo Altman convenció a Musk de respaldar OpenAI en 2015, actuando como cofundador de un laboratorio sin fines de lucro cuya tecnología "pertenecería al mundo".
Musk inyectó millones de dólares en esta iniciativa, de la que posteriormente se marchó.
OpenAI creó una filial comercial, ya que necesitaba cientos de miles de millones de dólares para centros de datos que alimentaran su tecnología.
Microsoft ha invertido miles de millones de dólares en OpenAI y su director ejecutivo, Satya Nadella, está entre quienes se prevé que testifiquen en el juicio.
La verdad sobre la mesa
Musk sostiene en su demanda que fue engañado sobre el carácter altruista de OpenAI.
La firma, con sede en San Francisco, replicó en sus escritos judiciales que su ruptura con Musk se debió a su búsqueda de un control absoluto y no a su condición de organización sin fines de lucro.
"Este caso siempre ha tenido que ver con que Elon genere más poder y más dinero para lo que él quiere", dijo OpenAI en una reciente publicación en X. "Su demanda no es más que una campaña de acoso impulsada por el ego, los celos y el deseo de frenar a un competidor".
La jueza que preside el caso decidirá a mediados de mayo -guiada por las conclusiones de un jurado asesor- si OpenAI incumplió una promesa hecha a Musk en su empeño por liderar la IA, o si simplemente aprovechó de forma inteligente la tecnología para alcanzar el éxito.
Además de pedir que se obligue a OpenAI a volver a ser una organización puramente sin fines de lucro, la demanda de Musk exige la destitución de Altman y del cofundador Greg Brockman, presidente de la startup.
Musk, que había reclamado hasta 134.000 millones de dólares en daños y perjuicios, ha renunciado desde entonces a cualquier beneficio personal, comprometiéndose a destinar cualquier indemnización a la organización sin fines de lucro de OpenAI.
La compañía tiene ahora una estructura de gobernanza híbrida que otorga a su fundación sin fines de lucro el control sobre una rama con fines de lucro.
Antecedentes
En febrero de 2018, Musk, empresario nacido en Sudáfrica detrás de Tesla, SpaceX y otras compañías, renunció al consejo de administración de OpenAI para, supuestamente, centrarse en sus otros proyectos comerciales.
Entre bastidores, sin embargo, Musk y Altman chocaban por una propuesta para transformar a OpenAI en una empresa con fines de lucro que pudiera atraer inversores en la carrera por la IA.
OpenAI completó esa transformación en 2025, unos tres años después de que su asistente digital ChatGPT pusiera a la IA, y a quienes la desarrollan, en el centro de la atención en el mundo tecnológico.
Tras años de defender un enfoque según el cual la IA debe servir a la sociedad y no a las arcas corporativas, Musk lanzó la startup xAI en julio de 2023.
AFP