El uso de herramientas de inteligencia artificial (IA) por parte de niños y adolescentes ha crecido de forma acelerada desde la irrupción de ChatGPT hace más de dos años.
Un informe reciente divulgado en The Lancet indica que "dos de cada cinco niños de entre 7 y 12 años y cuatro de cada cinco adolescentes de 13 a 17 años" ya utilizan plataformas de IA en su vida cotidiana.
Este crecimiento ha sido más veloz que el de las redes sociales, lo que plantea desafíos para la investigación sobre su impacto en la salud mental infantil y adolescente. Según el estudio, publicado por investigadores de la Universidad de Oxford, "comprender cómo los jóvenes interactúan con la IA es crucial para anticipar posibles riesgos".
Influencia de la IA en la salud mental
El impacto de la inteligencia artificial en la salud mental de niños y adolescentes es un tema de creciente preocupación. El informe destaca que la IA puede influir en la percepción de la realidad, la autoestima y las interacciones sociales, lo que podría tener consecuencias en el desarrollo emocional y psicológico de los jóvenes.
Los sistemas de IA, como los chatbots, asistentes virtuales y aplicaciones de recomendación de contenido, pueden generar experiencias altamente personalizadas.
Sin embargo, el estudio advierte que "la exposición prolongada a estos sistemas podría llevar a una dependencia emocional, afectando la autonomía y la capacidad de toma de decisiones de los adolescentes".
Uno de los principales riesgos identificados es la interacción con IA que simulan comportamientos humanos, lo que puede dificultar la distinción entre relaciones reales y artificiales.
Según los expertos, "la familiaridad con estos sistemas puede alterar la forma en la que los jóvenes construyen su identidad y se relacionan con los demás".
Otro aspecto relevante es la capacidad de la IA para influir en el estado de ánimo. Algoritmos diseñados para maximizar el tiempo de uso pueden exponer a los adolescentes a contenidos que refuercen estados emocionales negativos, como la ansiedad y la depresión. El informe subraya que "la falta de regulación adecuada podría exacerbar los efectos negativos en jóvenes vulnerables".
El estudio también señala que la autoimagen y la autopercepción de los adolescentes pueden verse afectadas por las interacciones con IA generativa, que crean imágenes, videos y textos hiperrealistas. Estos contenidos pueden establecer estándares poco realistas que impacten la autoestima y fomenten la comparación social, un problema ya identificado con las redes sociales.
Además, la IA puede actuar como un facilitador de la soledad digital, donde los jóvenes prefieren interactuar con asistentes virtuales o avatares antes que con personas reales. Los investigadores advierten que "este fenómeno podría afectar negativamente las habilidades sociales y el desarrollo emocional", especialmente en etapas críticas de crecimiento.
Dificultades en la investigación actual
Las investigaciones sobre el impacto de la tecnología en la salud mental juvenil presentan "limitaciones significativas en términos de causalidad y representatividad". Muchos estudios anteriores sobre redes sociales no lograron establecer relaciones directas entre el uso de plataformas digitales y el deterioro de la salud mental.
El informe destaca que "las políticas públicas han sido influenciadas por evidencia poco concluyente, lo que puede llevar a decisiones apresuradas y potencialmente ineficaces". Los expertos insisten en la necesidad de mejorar la calidad de las investigaciones para evitar repetir estos errores.
Recomendaciones para futuras investigaciones
Los especialistas sugieren implementar "metodologías más rigurosas, como estudios longitudinales y diseños experimentales", para obtener datos más sólidos sobre los efectos de la IA en niños y adolescentes.
Además, se recomienda una colaboración entre investigadores, educadores y responsables de políticas públicas, con el fin de diseñar estrategias de alfabetización digital que permitan a los jóvenes comprender mejor el uso de la IA y sus posibles riesgos.
Regulaciones y medidas preventivas
A pesar de la falta de evidencia concluyente, algunos gobiernos han comenzado a "aplicar restricciones en el uso de herramientas de IA por parte de menores de edad", con el objetivo de proteger su salud mental.
No obstante, los expertos advierten que "las políticas deben basarse en pruebas científicas sólidas para evitar medidas inefectivas o contraproducentes", y proponen una regulación flexible que contemple la participación de todas las partes involucradas.