Meta anunció la adquisición de Manus, una startup de inteligencia artificial con sede en Singapur que desarrolla un agente autónomo de propósito general capaz de ejecutar tareas complejas sin intervención humana.
Según la empresa, el objetivo es “desbloquear oportunidades para las empresas” al integrar esta tecnología en sus productos comerciales y de consumo, desde herramientas corporativas hasta los servicios de IA que ya funcionan en Facebook, Instagram y WhatsApp.
El equipo de Manus pasará a formar parte de Meta y continuará trabajando en el desarrollo de su agente, que puede realizar funciones como investigación de mercado, análisis de datos o programación. El sistema se distingue por operar de manera independiente, tomando decisiones sobre cómo abordar cada tarea y aprendiendo de los resultados para optimizar su desempeño. Según datos divulgados por la compañía, el agente ha procesado más de 147 billones de tokens y ha creado más de 80 millones de computadoras virtuales desde su lanzamiento a comienzos de año, cifras que ilustran la magnitud de su infraestructura y la escala de su uso.
En un comunicado, el director ejecutivo de Manus, Xiao Hong, explicó que el respaldo de Meta les permitirá “construir sobre una base más sólida y sostenible”, sin modificar la estructura operativa ni el proceso interno de toma de decisiones.
Hong subrayó que la independencia del proyecto se mantendrá y que la integración con Meta busca potenciar el acceso a nuevas empresas sin alterar el producto.
Desde la firma dirigida por Mark Zuckerberg confirmaron esa visión, señalando que su intención es mantener el funcionamiento actual de Manus mientras lo expanden “a muchas más empresas” y lo incorporan a sus principales plataformas digitales.
La compra refuerza la apuesta estratégica de Meta por la inteligencia artificial. En los últimos meses, la compañía ha destinado más de US$ 60.000 millones en infraestructura vinculada al desarrollo y entrenamiento de modelos, incluyendo centros de datos y equipamiento especializado.
La adquisición de Manus, según el WSJ, supone un desembolso de US$ 2.000 millones, cifra que coincide con la valoración que la startup buscaba alcanzar en su próxima ronda de financiación. El acuerdo se interpreta internamente como un movimiento para sumar un producto de IA ya rentable, en contraste con otras inversiones experimentales de la industria tecnológica que aún no generan ingresos.
Crecimiento acelerado, financiamiento y contexto político
Manus surgió en 2022 bajo la estructura corporativa de Butterfly Effect, una empresa matriz fundada en Pekín por un grupo de emprendedores chinos que, posteriormente, trasladaron sus operaciones a Singapur en 2025. La startup ganó notoriedad internacional tras la difusión de un video de demostración en el que su agente de IA ejecutaba tareas diversas, como seleccionar candidatos para un puesto laboral, planificar vacaciones o analizar carteras de inversión.
Esa presentación despertó interés en Silicon Valley, donde Manus afirmó que su desempeño superaba al de Deep Research, el agente de OpenAI, lo que contribuyó a posicionarla como un competidor emergente en el sector de la automatización inteligente.
Pocas semanas después de ese lanzamiento, la firma de capital riesgo Benchmark lideró una ronda de financiación de US$ 75 millones, que valoró a Manus en US$ 500 millones. En esa instancia, el socio general de Benchmark, Chetan Puttagunta, se incorporó al consejo de administración de la empresa. Según reportes de medios chinos, otros inversores de renombre, entre ellos Tencent, ZhenFund y HSG (antes conocida como Sequoia China), habían participado en una ronda previa de US$ 10 millones, lo que muestra el interés sostenido que el proyecto despertó en distintos mercados de capital.
En el tiempo transcurrido desde entonces, Manus ha informado un crecimiento sostenido en su base de usuarios y un flujo de ingresos recurrentes anuales que ya supera los US$ 100 millones, una cifra significativa para una compañía de inteligencia artificial de tan reciente creación.
Estos resultados habrían motivado a Meta a iniciar conversaciones para su adquisición, en un contexto en el que el gigante tecnológico busca consolidar productos de IA con viabilidad comercial comprobada. La operación, según el WSJ, marca un paso importante en la estrategia de Zuckerberg, quien ha enfatizado la necesidad de que la IA de Meta no solo sea avanzada, sino también rentable.
Sin embargo, la transacción también incorpora un componente político. La conexión original de Manus con China ha generado preocupación en sectores de Washington, donde algunos legisladores cuestionaron la participación de capital estadounidense en empresas tecnológicas con raíces chinas.
El senador republicano John Cornyn, miembro de alto rango del Comité de Inteligencia del Senado, criticó públicamente la inversión de Benchmark en Manus durante mayo pasado, en un contexto de tensiones bipartidistas sobre la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China.
Ante esas inquietudes, Meta informó al medio Nikkei Asia que, tras la adquisición, Manus dejará de tener cualquier tipo de participación o vínculo con inversores chinos y suspenderá sus operaciones en ese país. “Tras la transacción, Manus AI dejará de tener participación china, y Manus AI suspenderá sus servicios y operaciones en China”, señaló un portavoz de la compañía.
Con esta decisión, Meta busca despejar posibles cuestionamientos regulatorios en Estados Unidos y evitar conflictos en torno a la propiedad intelectual y la seguridad de datos asociados a la nueva adquisición.