Estos días ha sido noticia en la vecina orilla un nuevo capítulo de la vida de la comunicadora argentina Jesica Cirio, a propósito de las denuncias judiciales a su actual marido Elías Piccirillo por cobros de préstamos que ascienden a 6 millones de dólares.
Tras tomar estado público el monto de una primer denuncia, que reclama más de 6.000 millones de pesos argentinos, y que la justicia comenzara a mirar el entorno de Piccirillo, por lo descabellado del préstamo y por desconocerse actividades profesionales o comerciales que respalden ese monto, las miradas comienzan a posarse sobre su esposa, Jessica Cirio.
Advertida por sus abogados sobre la complicación de la denuncia, ella decidió moverse a Uruguay para tomar distancia del tsunami periodístico y refugiarse en Punta del Este con dos amigas.
Lo cierto es que los movimientos de Cirio han sido escasos y en cada ocasión que lo ha hecho una amiga va primero al lugar para confirmar que no haya presencia de periodistas o fotógrafos. Una vez despejadas las dudas, llega Jessica y su segunda amiga.
"Vino a Punta por consejo de un abogado, está muy angustiada y perseguida. Esta encerrada en un lugar y tiene terror que la encuentre la prensa", dijo una fuente cercana a Cirio a El Observador.
Por otra parte la justicia Argentina analiza realizar una una citación conforme al vínculo que hoy podría mantener con Elías Piccirillo, y no descarta la intervención de los acuerdos binacionales con nuestro país para enviar una citación vía exhorto judicial o una vía directa por intermedio de Interpol.