El dictamen del jurado, que estuvo integrado por Rosabetty Muñoz, Lila Calderón, Carmen Ollé, Laura Wittner y Andrés Neuman, destacó a la escritora residente en Tacuarembó como “una de las grandes poetas uruguayas, de gran hondura filosófica y, a su vez, de extraña e hipnótica sencillez en sus tonos”.
Según el portal del gobierno de Chile que difundió la noticia, Maia dijo sentir "mucha alegría por este premio inesperado", que tomó como una "sorpresa muy agradable”.
El premio lo otorga el Ministerio de Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile y fue instaurado en 2004. Cada año pretende reconocer la trayectoria de un autor o autora cuyo "trabajo sea una entrega notable al diálogo cultural y artístico de Iberoamérica”.
El ministro chileno Francisco Undurraga aseguró además que “la obra de Circe Maia conmueve por su hondura filosófica y, al mismo tiempo, la hipnótica sencillez de sus tonos".
"Sus observaciones alcanzan un radical asombro que elude cualquier pretenciosidad. Su obra se fue volviendo cada vez más elíptica y minimalista, en un proceso de despojamiento que la ha llevado a erigir una poética del pensamiento de apariencia informal, tan cálida como sintética”.