En las próximas horas, el Poder Ejecutivo definirá las tarifas de los combustibles que regirán desde el jueves 1° de octubre de 2026, en un contexto internacional marcado por precios de los refinados por encima de los valores registrados al inicio de la guerra en Medio Oriente, tensiones en la oferta global de diésel y un petróleo consolidado por encima de los US$ 90 desde hace semanas.
Las cifras de setiembre, comparadas con las de agosto, muestran que los valores de referencia siguieron encareciéndose tanto para la nafta como para el gasoil.
Esta información surge de los datos mensuales que publica la Ursea en su informe de Precio de Paridad de Importación (PPI), que toma como referencia la evolución de los valores en la costa del Golfo de México, en Estados Unidos.
Durante el último mes móvil, que va del 26 de agosto al 25 de setiembre, el PPI ex planta de la refinería de La Teja para la nafta Súper 95 —incluyendo agrocombustibles— aumentó 10,7% en comparación con el mes anterior.
En el caso del gasoil común, la suba fue de 13,2%. De hecho, el ULSD 62 en la Costa del Golfo operó en torno a US$ 4,80 y US$ 5,00 por galón, lo que representa un incremento de más del 100% frente a los valores del año pasado, cuando promediaba entre US$ 2,20 y US$ 2,50 por galón.
Las variaciones están en línea con la tendencia ya adelantada por El Observador a principios de semana.
Proyecciones de precio en surtidor
Con esos números, si se siguiera la regla del PPI a tapa cerrada, la nafta Súper 95 debería subir aproximadamente $ 4,9, alrededor de 5,5%, sobre un precio actual de $ 88,67.
En el caso del gasoil 50-S, el aumento debería ser de unos $ 21,86 por litro, un 37% aproximadamente, desde los $ 58,68 vigentes.
La estimación del precio de venta considera el precio de referencia, el factor de estabilización, los impuestos y el supuesto de que el resto de los componentes de la cadena —como fletes y bonificaciones— se mantengan sin cambios, cuya paramétrica de ajuste no es pública.
Estos resultados no implican necesariamente un traslado lineal de las variaciones del PPI a los precios al público. La estrategia del gobierno ha sido utilizar los distintos mecanismos disponibles para amortiguar el impacto de la volatilidad internacional sobre las tarifas de los combustibles, especialmente ante movimientos bruscos en los precios de referencia, que se han mantenido prácticamente constantes desde marzo.
Hasta la fecha, las autoridades han logrado evitar el traslado de buena parte de estas subas a los precios locales, en parte gracias al efecto amortiguador de los márgenes de refinación de Ancap. Eso hizo que las tarifas no tuvieran variaciones desde julio.