El conflicto de la pesca tuvo componentes poco usuales y se distanció de anteriores enfrentamientos entre los empresarios y el sindicato del sector. Por primera vez hubo una fuerte exposición en redes sociales e incluyó la utilización de inteligencia artificial.
Un posteo en X de la Cámara de Industrias Pesqueras (CIPU) el 2 de junio consignó que la flota pesquera se encontraba paralizada. Hasta el 8 de agosto, la gremial empresarial utilizó más de 60 veces esa red social para referirse al conflicto que los dueños de los barcos costeros mantenían con el Sindicato Único Nacional de Trabajadores del Mar y Afines (Suntma).
Con el paso de los días el enfrentamiento comenzó a agudizarse al mismo tiempo que aumentaba la participación de la cámara en X.
El sindicato, en tanto, optó por caminos más tradicionales y comunicó sus decisiones a través de comunicados de prensa.
La génesis del conflicto fue la intención sindical de sumar un marinero a las tripulaciones de los 28 barcos que forman parte de la flota de costa para que cumplan guardias de timón mientras el capitán se retira a descansar.
Esa manera de trabajar se arrastra desde 1981 por la aplicación del reglamento de servicios a bordo de los buques mercantes nacionales. El texto explica que los marineros deben cumplir guardias de navegación o de retén y de vigía, en la forma y lugares que indique el capitán.
Sin embargo, esa función no está incluida como una condición de trabajo en el convenio colectivo del sector pesquero. Y ese fue el principal tema de discusión.
20240903 Recorrida por la nueva terminal pesquera del Puerto de Capurro, Darsena Capurro. IG (11).jpg
Puerto pesquero de Capurro
Foto: Inés Guimaraens
Por un lado, las cámaras empresariales -la CIPU junto a la Cámara de Armadores Pesqueros (CAPU)- plantearon que la medida sindical violaba la cláusula de paz incluida en ese acuerdo entre las partes. Pero el Suntma se paró en la otra vereda y defendió que esa cláusula solamente aplica para los aspectos que forman parte del convenio, algo que también establece la ley de negociación colectiva del sector privado. Y la guardia de timón no lo está.
Las dos visiones -empresarial y sindical- sobre ese tema llevaron a que el subsecretario de Trabajo, Hugo Barreto, se refiriera al tema en una comisión legislativa. “No podemos dar por cierto que exista un incumplimiento del convenio colectivo”, dijo.
“Lo no acordado en el convenio queda al albur de la voluntad de las partes. Entendemos que no hay incumplimiento por más que el conflicto es extremadamente grave”, añadió el jerarca.
El 14 de junio, la CIPU marcó su posición en X. “Es mentira que la guardia no sea función de los marineros, que tengan jornadas de 40 horas seguidas y que no se respete el derecho al descanso. Lamentablemente no es posible dialogar”, escribió.
“La situación es bastante compleja y preocupante, pero ya estamos acostumbrados. Siempre es lo mismo con esta gente”, mencionó días después el presidente del Suntma, Alexis Pintos, a El Observador.
En julio, la CAPU utilizó la red social en 14 oportunidades para informar o dar su opinión sobre el conflicto. Pero el punto de inflexión se produjo el 8 de agosto.
Las dos cámaras pesqueras realizaron un llamado laboral para personal con o sin experiencia que estuviera dispuesto a formar parte de las tripulaciones de los barcos costeros.
Los empresarios informaron que durante la zafra los marineros con formación podían obtener, en promedio, una remuneración cercana a $ 10.000 por día de embarque. A su vez, los trabajadores sin experiencia podrían cobrar hasta $ 5.000 diarios.
El llamado captó la atención de aproximadamente 8.500 trabajadores y de ese total hubo más de 400 con libreta de embarque.
Pintos, consultado por Radio Sarandí, calificó al llamado como una “irresponsabilidad total”. El dirigente comentó que las empresas “no preparan gente (para la industria pesquera), lo hace la UTU Marítima con cursos. Después de un período de 180 días navegando como aprendiz recién se puede acceder a la libreta de embarque”.
Uso de inteligencia artificial
El 15 de agosto, la CIPU recurrió nuevamente a X para anunciar el comienzo de la primera etapa de entrevistas a los postulantes con libreta de embarque.
Pero además informó que serían realizadas por PIA (People Intelligence Asistant), el primer reclutador digital con entrevistas automatizadas por inteligencia artificial (IA) de Latinoamérica. La herramienta fue creada por la startup uruguaya Meet Pia.
Una de las novedades de esa IA es precisamente la entrevista automatizada, que se efectúa con un avatar digital interactivo, que puede tener apariencia masculina o femenina y diferentes voces y acentos.
Durante el intercambio con el postulante, el sistema procesa las respuestas verbales y realiza un análisis del comportamiento no verbal, como el nivel de nerviosismo, gestos corporales o movimientos faciales.
Con el paso de los días el conflicto se fue diluyendo y sobre fines de agosto zarparon los primeros barcos costeros. Sin embargo, el enfrentamiento entre empresarios y sindicato tuvo características que lo diferenciaron del resto, como esa fuerte exposición a través de las redes sociales y el ingreso de la inteligencia artificial en la industria pesquera.