La construcción validó un convenio colectivo que incluye la reducción de la jornada laboral sin pérdida salarial. El sindicato calificó de histórico el preacuerdo alcanzado mientras otros empresarios miran de reojo lo que ocurrió en uno de los sectores más importantes de la actividad. La disminución de la cantidad de horas de trabajo por semana reaviva una vieja polémica entre trabajadores y empleadores sobre la viabilidad de la propuesta y el posible impacto en los costos salariales.
En la construcción, la jornada de la jornada pasará de 44 a 40 horas semanales de manera gradual durante la duración del convenio. El régimen permitirá que las empresas opten por uno de dos sistemas para aplicar la disminución del tiempo de trabajo semanal: reducir una hora diaria de jueves a lunes, de acuerdo con un cronograma preestablecido, o hacerlo progresivamente hasta cuatro horas de la jornada del viernes.
La primera etapa comenzará el 30 de agosto de 2027 cuando la jornada pase de 44 a 43 horas. Desde esa fecha hasta el 2030 se continuará disminuyend en una hora hasta llegar a las 40 por semana.
Obrero de la construcción
Diego Battiste
El presidente del Sunca, Richard Ferreira, calificó al convenio como un “acuerdo histórico”. En declaraciones a La Diaria expuso que se avanzó sobre una buena parte de las reivindicaciones sindicales “no solamente en términos salariales, sino también en la aplicación de la reducción de la jornada de tiempo de trabajo y sin pérdida de salario. Eso para el Sunca es un elemento muy importante”.
A pocas horas de la firma del preacuerdo, la Asociación de Promotores Privados de la Construcción (APPCU), una de las gremiales que se oponía a la reducción de la jornada laboral, emitió una advertencia. El presidente de la gremial, Alfredo Kaplan, dijo a Radio Carve que el acuerdo traerá mayores costos a los empresarios y añadió que el impacto económico por la disminución de las horas trabajadas recaerá sobre los promotores.
Por fuera de la construcción, otros empresarios también mencionaron las implicaciones que puede traer el cambio laboral.
El presidente de la Cámara de Industrias (CIU), Leonardo García, señaló en primera instancia que no le gustó el grado de conflictividad que hubo en los meses en que duró la negociación salarial en la construcción.
“Lo veo con mucha preocupación; no es el Uruguay que quiero”, comentó en entrevista con El Observador streaming.
García se mostró reticente sobre la posibilidad de trasladar la reducción de la jornada al sector industrial. “En la industria, la competencia es día a día, por eso trabajamos tanto en los problemas de competitividad que hay. En este contexto, donde la industria está tan afectada, este tipo de discusión se nos hace inviable en este momento”, señaló.
Cuando Juan Castillo fue designado como ministro de Trabajo mencionó que el gobierno entrante iba a discutir la reducción de la jornada laboral. “Es un tema que hay que colocarlo sobre la mesa. Aunque a algunos no les guste, el tema existe”, dijo.
Sin embargo, para García esa medida no es promovida actualmente por el gobierno ,sino por “algunos actores del área del Ministerio de Trabajo que tienen esa visión”.
Al respecto, el presidente de la Cámara de Comercio, Julio Cesar Lestido, señaló que la reducción fue planteada fundamentalmente por el PIT-CNT.
“Entendemos que en comercio y servicios no están dadas las condiciones y es muy difícil de aplicar”, dijo, también entrevistado por El Observador. “¿Cuál es el sentido de reducir? La propuesta es: trabajo ocho horas, quiero trabajar seis y seguir ganando ocho. Eso es un costo encubierto, nos guste o no”, indicó.
Lestido añadió que la modificación sería muy difícil de aplicar en locales comerciales que abren a las 10.00 horas y cierran a las 22.00, como el caso de los que están en los shoppings. “¿Cómo se cubren esas horas? Pagando y eso tiene un costo. Se tiene que cambiar la forma de encarar los temas”, añadió.
La visión de los trabajadores
El mes pasado, el Instituto Cuesta Duarte presentó el informe “Reducción del tiempo de trabajo + tiempo + vida”.
Allí señaló que, a nivel general, el tiempo de trabajo, junto con los ingresos, son las condiciones más relevantes y de mayor impacto en la vida de los trabajadores. A su vez, planteó que la cantidad de horas de trabajo y su distribución afectan la calidad de vida de las personas, su salud física y mental y también la vida fuera del ámbito laboral.
Refiriéndose a Uruguay expresó que existen distintas jornadas semanales según el sector de actividad. siendo la de 48 horas la más extensa.
“La evidencia muestra una fuerte caída en los últimos 15 años del tiempo de trabajo remunerado. con un promedio actual de habitualidad para el total de ocupados algo inferior a las 38 horas semanales”, afirmó el instituto de investigación del PIT-CNT.
La presentación añadió que las mayores jornadas de trabajo se observan en los asalariados formales (según el sector de actividad en el que se desempeñan); le siguen los asalariados en general y por último los ocupados no asalariados, que tienen jornadas más extensas.
Por último expuso que la experiencia internacional y la negociación muestran que la reducción del tiempo de trabajo se ha alcanzado de manera gradual (en término de cantidad de horas) y complementó que esa gradualidad permite mayor adaptabilidad de costos empresariales y también habilitar cambios en la organización del trabajo.