23 de septiembre de 2026 5:00 hs

Más de 230 millones de transferencias bancarias al año y un aumento constante del uso de tarjetas de débito, crédito y dinero electrónico. Para los operadores, el sistema se encuentra en una posición sólida para avanzar en el proyecto de Finanzas Abiertas que promueve el Banco Central (BCU).

Tomando como base la iniciativa oficial, Urutec encomendó a la consultora Exante la elaboración de un estudio de la realidad del sistema de pagos en Uruguay, con una conclusión sobre cuál es el punto de partida para el Sistema de Finanzas Abiertas.

Urutec es una empresa que presta servicios tecnológicos y de pagos electrónicos, propiedad de la Bolsa Electrónica de Valores (Bevsa).

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El BCU propuso la creación de una “infraestructura regulada, interoperable e interconectada, que facilite el acceso y uso de datos financieros y de pagos, preservando el control de los usuarios sobre esa información y habilitando la prestación de productos y servicios basados en su utilización responsable”.

Ese sistema “habilitará no solo los servicios basados en el acceso y uso de la información, sino también la iniciación de operaciones, incluidos pagos, por parte de terceros registrados, conforme a la autorización otorgada por los usuarios”.

Exante sostuvo que Uruguay llega al proyecto de Finanzas Abiertas con una base sólida y alta conectividad. La consultora mencionó que la evidencia internacional sugiere que el sistema uruguayo tiene oportunidades de seguir desarrollándose, no tanto con una lógica de acceso o sustitución del efectivo, sino sobre todo de sofisticación y masificación de los servicios de pago electrónico.

Para llegar a esa conclusión realizó un informe sobre el uso de pagos digitales, con cantidad de operaciones y gasto asociado.

Crecieron las transferencias instantáneas
Crecieron las transferencias instantáneas

Del relevamiento surgió que el año pasado se realizaron más de 230 millones de transferencias bancarias, de las cuales el 70% fueron realizadas por personas físicas. El relevamiento señaló que Uruguay tuvo una media de 350 operaciones per cápita por año, entre transferencias y pagos con medios distintos al efectivo. La cantidad se multiplicó por 2,5 veces desde 2019.

El informe agregó que el gasto canalizado a través de tarjetas sigue aumentando. En 2025, el monto operado con tarjetas débito fue de US$ 13.418 millones, con una suba de 10% respecto a tres años atrás. A esa cifra se sumaron US$ 7.838 millones con tarjetas de crédito (incremento de 6%) y US$ 3.781 millones con dinero electrónico (aumento de 33%).

En total se efectuaron pagos por US$ 25.037 millones a través de esas tres herramientas digitales.

La consultora también relevó que el sistema cerró el año con 5 millones de cuentas individuales, entre bancos e instituciones emisoras de dinero electrónicos (IEDEs), con una variación positiva de 47% en la comparación interanual.

Sobre las cuentas sueldo mencionó que el 74% de los trabajadores privados reciben sus remuneraciones a través del sistema bancario o de tarjetas prepagas, mientras que en el sector público casi la totalidad (99%) se recibe de esa manera.

En el caso de Urutec, la compañía procesó cerca de 90 millones de transferencias, entre ellas bancos, emisores de dinero electrónico, empresas de servicios financieros, administradores de crédito, corredores de bolsa y otras entidades reguladas por el BCU.

Luego del análisis del sistema de pagos, Exante concluyó que Uruguay llega al proyecto de Finanzas Abiertas con una base sólida y alta conectividad.

El “custodio” del nuevo sistema

La gerenta general de Urutec, Mercedes Steneri, dijo a El Observador que el país tiene un camino recorrido y un sistema de interoperabilidad suficientemente sólido. Pese a eso señaló que se debe avanzar en aspectos de ciberseguridad. “Tiene que haber estándares mínimos de gestión de fraude y ciberseguridad, justamente para evitar que lo que ya está construido y funciona muy bien no tenga puntos débiles”, expuso.

Una duda que surge del proyecto es cómo será el manejo de información (aportada por los usuarios) que realizarán las instituciones financieras. “Lo que hace falta es una charla más profunda sobre qué datos vamos a compartir”, señaló Steneri.

El presidente de Urutec, Ignacio Arechavaleta, también se refirió sobre este punto. “Estamos en un sistema financiero de muchísima credibilidad. Un descrédito por un problema de seguridad podría afectar a todo el sistema. Es necesario tener algunos rieles mínimos", expresó.

El proyecto del BCU plantea que el Sistema de Finanzas Abiertas permitirá a los usuarios compartir sus datos financieros y de pagos de forma segura, mediante su consentimiento previo, expreso e informado.

Pero otorgar ese consentimiento puede ser otro aspecto que provoque dudas en los usuarios, y en ese punto Urutec entiende que tiene capacidad para ocupar un rol específico. “Considero que perfectamente podríamos ser como los guardianes de los consentimientos de las personas. Y si un día alguien se da de baja, asegurar que todo el proceso sea lo más transparente y automático para los usuarios. Vemos a Urutec como custodio”, indicó Steneri.

Sobre este tema, Arechavaleta compartió la visión. “La descentralización de las custodias multiplica los riesgos. Tiene sentido que Urutec, que tiene políticas de ciberseguridad super robustas, asuma ese rol”, resumió.

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