La Bolsa de Nueva York abrió en baja este lunes en un contexto de creciente tensión internacional, tras el fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y el anuncio de un bloqueo a puertos iraníes. La incertidumbre impactó en los mercados globales: subió el petróleo, se fortaleció el dólar y las bolsas asiáticas registraron caídas generalizadas.
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Caída en Wall Street y suba del crudo
En los primeros movimientos de la jornada, el Dow Jones Industrial Average caía un 0,566%, mientras que el Nasdaq Composite retrocedía un 0,26% y el S&P 500 perdía un 0,23%.
Por su parte, el Índice dólar —que mide el valor de la moneda estadounidense frente a una canasta de divisas— se ubicaba en 98,8 unidades, con una suba diaria del 0,15%.
En el mercado energético, los precios del crudo registraron fuertes alzas. El barril de West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, subía hasta los US$ 102, mientras que el Brent del Mar del Norte avanzaba cerca de un 7% hasta la zona de los US$ 101 por barril.
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Escalada geopolítica y riesgos globales
El contexto global estuvo marcado por el deterioro de las negociaciones entre Washington y Teherán. Las conversaciones de paz celebradas en Islamabad colapsaron el domingo, generando pesimismo en ambas partes. Posteriormente, el presidente Donald Trump anunció un bloqueo de puertos iraníes y restricciones al tránsito marítimo vinculadas al Estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de energía.
La ruta, fundamental para el transporte de crudo, ha permanecido prácticamente interrumpida, lo que intensificó la presión sobre los precios del petróleo y el gas y alimentó temores inflacionarios a nivel global, junto con un posible debilitamiento del crecimiento económico.
En paralelo, datos de la OPEP mostraron que la producción se desplomó en marzo, con fuertes caídas entre grandes productores como Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait. Aunque Arabia Saudita indicó que logró restablecer su capacidad total de bombeo a través de su oleoducto hacia el Mar Rojo y reactivar la producción en el campo Manifa, las tensiones en la oferta continúan sosteniendo los precios elevados.
El deterioro del escenario también impactó en las expectativas macroeconómicas. La suba de los precios de la energía elevó los rendimientos de los bonos y reforzó los riesgos de estanflación —un escenario de alta inflación con bajo crecimiento—, generando presión sobre sectores más sensibles del mercado.
En ese contexto, los futuros de acciones en Estados Unidos anticipaban nuevas caídas, con descensos superiores al 0,5% en los contratos ligados a los principales índices. Entre los sectores más afectados en las operaciones previas se destacaban las tecnológicas y firmas vinculadas a semiconductores y centros de datos, en medio de un entorno más adverso para activos de riesgo.
En Asia, la reacción fue negativa: las principales bolsas de Tokio, Hong Kong, Seúl, Shanghái, Sídney, Singapur, Taipéi y Yakarta cerraron en terreno negativo, afectadas por la incertidumbre en torno al conflicto en Oriente Medio.
Cabe recordar que la semana anterior los mercados habían mostrado un comportamiento opuesto, con subas en las acciones y caída del petróleo, tras el anuncio de un alto el fuego temporal de dos semanas entre Estados Unidos e Irán para facilitar negociaciones. Sin embargo, el fracaso de ese proceso volvió a tensionar el escenario financiero internacional.
El Observador, AFP y Trading Economics