18 de agosto de 2025 14:06 hs

Sadar, importadora de Peugeot, BYD, Opel y Riddara, tiene claro su objetivo para 2025: seguir siendo el referente del mercado de eléctricos en Uruguay. La hoja de ruta incluye mantener el liderazgo con BYD —hoy la marca con mayor participación en el segmento—, potenciar los utilitarios eléctricos de Peugeot, los SUVs de Opel y las primeras pick-up eléctricas del país con Riddara.

Pero el plan no termina en lo eléctrico. La compañía también trabaja para mantener la participación histórica de sus marcas tradicionales, con lanzamientos, promociones y una fuerte presencia en el segmento híbrido. “Queremos continuar liderando y desarrollando el mercado de autos full eléctricos, pero también mantener la participación de nuestras marcas a combustión e híbridas”, resume Santiago Guelfi, gerente general de Sadar.

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En Peugeot, la estrategia se apoya en la Serie 2 —208 y 2008 fabricados en Argentina— que acaba de recibir un restyling, y en la llegada de la Serie 3 —308, 3008 y 5008—, ahora 100% híbrida. La gama se completa con utilitarios que mantienen opciones diésel y eléctricas, un segmento donde la marca tiene décadas de liderazgo. Con Opel, el foco está en la SUV e-Moka, el más accesible de su categoría, y Riddara apuesta a un nicho poco explorado con sus pick-ups 100% eléctricas pensadas para trabajo urbano y rural.

Uruguay, tierra fértil para la movilidad eléctrica

La historia de Sadar con la electromovilidad empezó mucho antes de que se pusiera de moda. En 2009 sumaron BYD a su portafolio, cuando la marca todavía era desconocida para el público local. Hoy, BYD no produce más autos que no estén electrificados, y su gama 100% eléctrica se complementa con híbridos que aún representan más del 40% de las ventas globales.

Para Guelfi, Uruguay tenía —y sigue teniendo— condiciones únicas para este cambio. Por un lado, un sentido macroeconómico sólido: el país genera energía limpia y busca reducir la importación de energía que produce CO. En segundo lugar, un tamaño y una infraestructura ideales: distancias cortas y una red eléctrica nacional robusta, respaldada por una UTE capaz de sostener una carga masiva. Y un tercer punto con impacto directo en el bolsillo del usuario: costos de uso mucho más bajos que los de un auto a combustión.

“Siempre decimos que el mercado del auto eléctrico tiene que tener 4 patas y esa última pata éramos nosotros con una marca como BYD que tenía un potencial por tener una gama y liderazgo tecnológico a nivel mundial que lo podía hacer” agregó Guelfi.

Con estos fundamentos, el sector privado y el gobierno trabajaron para generar políticas de incentivo. Primero se creó un mercado inicial dominado por empresas que se beneficiaban de los incentivos fiscales, que impulsó la instalación de infraestructura de carga. Hoy, gracias a la baja global en el precio de las baterías y de sus materiales —como el litio—, la diferencia de precio con los vehículos tradicionales es cada vez menor y la demanda crece en el público particular.

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Incluso la reventa, un argumento habitual contra los eléctricos, sorprende para bien: “La depreciación de un eléctrico es menor que la de un auto a combustión, porque hay más demanda que oferta y las garantías de las batería de hasta ocho años generan confianza en el comprador”, destaca Guelfi. Este fenómeno hace que muchos que no pueden acceder a un 0 km se inclinen por un usado eléctrico con respaldo de fábrica.

Una apuesta que combina presente y futuro

La visión de Sadar no se limita a vender más eléctricos. También se enfoca en fortalecer su portafolio tradicional. Representa a dos marcas del grupo Stellantis, uno de los mayores de América Latina, con producción en Brasil y Argentina. Esa presencia industrial regional permite a la empresa ofrecer vehículos con precios y configuraciones adaptadas al mercado local.

Peugeot sigue siendo un caso emblemático: es una marca con la que muchos uruguayos tienen un vínculo emocional, transmitido de generación en generación. Modelos como el 208 y el 2008 se han convertido en referentes en su segmento, y las versiones híbridas de la Serie 3 llegan para ampliar las opciones de motorización eficiente. “Es una marca con la cual muchos usuarios se identifican, porque han tenido no uno sino varios Peugeot en la familia”, comenta Guelfi.

El aporte de ACAU en 20 años

Para Guelfi, el mercado uruguayo vive un momento “pujante” y con cifras récord de ventas, aunque todavía enfrenta el desafío de reducir los costos de tener un auto —desde el precio del combustible, seguro, patente y mantenimiento— para seguir creciendo.

En ese contexto, la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay (ACAU) ha sido, en su opinión, un actor central. “Es un factor fundamental para que las políticas y la oferta sean de las más modernas y atractivas de la región. Logramos trabajar en conjunto, pese a la competencia, para generar consensos y objetivos comunes que dinamizan el mercado”, afirma.

Para Guelfi, ACAU ha demostrado que en un mercado tan competido (con más de 50 marcas de 0km) se pueden alcanzar acuerdos y trabajar de manera coordinada. Esto ha permitido impulsar políticas que favorecen la renovación del parque automotor, mejoran la seguridad de los autos y amplían la variedad de opciones para el consumidor.

A 20 años de su creación, ACAU sigue siendo un espacio de encuentro donde las diferencias se ponen sobre la mesa, se discuten y se transforman en proyectos concretos que benefician al sector y al país. Como concluye Guelfi: “El crecimiento que vemos hoy es el resultado del trabajo de todos los importadores que nos nucleamos en ACAU y que, más allá de competir, entendemos que hay objetivos que solo se logran si los empujamos juntos”.

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