A pesar de haber sido una promesa compartida por todos los candidatos durante la última campaña, el voto electrónico no será una realidad en los próximos comicios de Peñarol, y la fecha prevista para los mismos son el 5 o el 12 de diciembre.
Según informaron distintas fuentes del club a Referí, el consejo directivo aurinegro resolvió postergar la aplicación del sistema, dejando en suspenso una innovación que buscaba facilitar la participación de los socios, especialmente de aquellos radicados en el interior y el exterior del país.
La decisión resulta llamativa considerando el avanzado estado del proyecto. Tras un extenso proceso de evaluación iniciado en junio de 2025 y en el que trabajó el grupo "Viví Peñarol" del dirigente Alejandro González, la institución tenía listo un precontrato con una firma española especializada, a la espera únicamente de la firma final de la directiva, como informó Referí hace un mes.
Cómo era el sistema y la "falta de decisión política"
El sistema propuesto a Peñarol ofrecía máximas garantías de fiabilidad, seguridad y comodidad, permitiendo sufragar desde cualquier dispositivo (PC, tablet o celular).
Entre sus especificaciones técnicas destacaba el uso de criptografía homomórfica y curvas elípticas, garantizando el secreto del voto, velocidad en el procesamiento y protección absoluta contra intentos de manipulación.
Además, el software emitía un comprobante de verificación inalterable para cada elector y funcionaba sobre una nube global compatible con la votación física.
Para blindar la transparencia, la plataforma era 100% auditable mediante tecnología blockchain.
Desde la agrupación "Viví Peñarol", encabezada por el dirigente Alejandro González -impulsor de la iniciativa-, expresaron su disconformidad con la resolución.
Aclararon que el freno a la plataforma no responde a fallas técnicas ni a que el sistema sea inviable, sino a una estricta "decisión política sobre su implementación en esta instancia".
Con este freno sobre la marcha, los comicios de diciembre volverán a regirse por el formato tradicional, relegando la transformación digital del padrón aurinegro para futuras elecciones, pese a las promesas de todos los candidatos en las pasadas elecciones.