18 de febrero 2025 - 10:36hs

La aprobación del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva cayó al 24%, el nivel más bajo en sus tres mandatos, según una encuesta de Datafolha. En un contexto de alta inflación y fortalecimiento de la derecha, el mandatario de 79 años enfrenta un creciente descontento entre los brasileños, lo que pone en duda su posible reelección en 2026.

La proporción de ciudadanos que califican su gobierno como "malo" o "muy malo" aumentó del 34% al 41% desde diciembre. Mientras tanto, Lula promete que 2025 será el "año de la cosecha" de sus promesas electorales, tras dos años dedicados a lo que describe como la reconstrucción de un país "semidestruido" por su predecesor, Jair Bolsonaro.

A continuación, cuatro factores que explican el desgaste:

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1. La economía y el impacto de la inflación

Si bien la inflación en Brasil se redujo al 4,56% en enero, el aumento de los precios de los alimentos (7,25% en un año) sigue afectando el bolsillo de los ciudadanos.

En este contexto, una declaración de Lula generó fuertes críticas: el presidente sugirió que los brasileños dejaran de comprar productos caros para presionar a los comerciantes a reducir precios. La oposición ridiculizó la propuesta, y analistas como André César, citado por AFP, sostienen que este tipo de mensajes solo empeoran la imagen del gobierno.

Además, el Banco Central prevé nuevas alzas en la tasa de interés, actualmente en 13,25%, lo que podría desacelerar la economía y afectar aún más la popularidad del presidente.

2. El avance de la derecha en Brasil y el mundo

El panorama político ha cambiado drásticamente desde los primeros mandatos de Lula (2003-2010), cuando gobernaba en una ola progresista en América Latina y se beneficiaba de un boom de materias primas.

Hoy, la derecha global se fortalece, especialmente tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, y en Brasil el bolsonarismo sigue siendo una fuerza influyente. Aunque Bolsonaro está inhabilitado políticamente, sus aliados dominan el Congreso y promueven iniciativas conservadoras, como la criminalización del porte de cualquier cantidad de droga y una posible amnistía para los bolsonaristas presos por la asonada de 2023.

"La agenda conservadora es muy fuerte en el Congreso", explicó César.

3. La batalla digital perdida frente a la oposición

Lula también enfrenta dificultades en el ámbito digital. En enero, su gobierno tuvo que retractarse de una medida económica luego de que una ola de desinformación sobre el sistema de pagos Pix se viralizara en redes sociales.

El diputado bolsonarista Nikolas Ferreira, estrella en plataformas digitales, insinuó que el gobierno gravaría el uso de Pix, y su video alcanzó más de 300 millones de reproducciones.

"La derecha es digital, la izquierda sigue siendo analógica", afirmó César. El gobierno de Lula suele reaccionar tarde ante estas campañas, lo que erosiona aún más su imagen.

4. Falta de un nuevo "rostro social"

A pesar de la reinstauración del programa Bolsa Familia, analistas consideran que Lula carece de una política social innovadora que marque diferencia.

"El gobierno no tiene un rostro social", advirtió el historiador Marco Antonio Villa en redes sociales. "¿Cuál es el programa nuevo? (Necesita) algo que dé un shock".

Para contrarrestar la crisis de imagen, el presidente designó en enero a Sidonio Palmeira, un experto en marketing político, al frente del Ministerio de Comunicación. Sin embargo, su impacto aún está por verse.

¿Lula irá por la reelección en 2026?

A sus 79 años, y tras una cirugía en la cabeza en 2024, el presidente ha evitado comprometerse con una nueva candidatura.

"Si estoy bien, y creo que puedo ser candidato, puedo presentarme. Pero no es mi prioridad ahora", dijo recientemente en una entrevista radial.

Mientras tanto, la caída de su popularidad y el ascenso de la derecha podrían condicionar su futuro político.

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