La disputa entre las dos empresas que producen cloro y soda cáustica en Uruguay sumó un nuevo capítulo este martes cuando Jonathan Franklin, el CEO de Chlorum –la empresa propietaria de Alliance– planteó al gobierno que no le otorgue una nueva prórroga a Efice para que deje de producir con mercurio.
Franklin hizo el planteo durante una reunión que mantuvo con el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, en la Torre Ejecutiva.
El jerarca dijo en el programa Todo un tema del streaming de El Observador que le pidió “que se cumplan las leyes” y los “compromisos que Uruguay ha adquirido con el resto del mundo”.
El planteo de Franklin obedeció a que en noviembre del año pasado, el gobierno de Yamandú Orsi le otorgó a Efice una prórroga hasta el 31 de diciembre de 2026 para que realice su reconversión y elimine el uso de celdas de mercurio en su proceso de producción.
Los productos con mercurio están en la mira desde hace décadas debido a que los desechos de este químico son nocivos principalmente para el desarrollo de bebés y niños.
“No ha habido un avance ni remotamente significativo en la conversión de Efice y están tratando de pedir una extensión adicional”, dijo y reconoció que le solicitó “seriedad” al Poder Ejecutivo. “No podemos seguir extendiendo a un grupo que no está cumpliendo con sus responsabilidades y que esto no siga sucediendo y pasando”.
De acuerdo con Franklin, Sánchez le contestó que la decisión no estaba tomada, pero le transmitió que estaban “muy preocupados” porque Efice argumenta que si cierra varios trabajadores quedarán sin empleo.
Efice es la principal proveedora de cloro y soda cáustica de OSE, y viene prometiendo desde el año 2011 que dejará de usar mercurio. Ese año presentó una planta con una inversión de US$ 300 millones, pero la obra nunca se ejecutó.
En 2016 la entonces dirección nacional de Medio Ambiente (Dinama) le otorgó cinco años para reconvertirse, pero no lo hizo y en 2021 pidió una nueva prórroga, la cual a su vez, fue extendida hasta fines de este año.
Esta última postergación, obligó –a su vez– a Uruguay a posponer la entrada en vigencia del Convenio de Minamata, un tratado internacional para disminuir el uso de mercurio en la producción porque pone en riesgo la salud humana y el medio ambiente en todo el mundo.
Ese convenio establece en su artículo 5 que “ninguna parte permitirá, tomando para ello las medidas apropiadas, el uso de mercurio ni de compuestos de mercurio en los procesos de fabricación tras la fecha de eliminación especificada para cada proceso, salvo cuando la parte se haya inscrito para una exención”.
En el caso de la producción industrial, esa fecha era el 31 de diciembre de 2025.
Los cuestionamientos previos
Alliance es la competidora de Efice desde el 2018, año en que inauguró su planta en Canelones.
Los cuestionamientos por las prórrogas no se han limitado únicamente a los ámbitos empresariales y son también un asunto diplomático, ya que en 2025 la embajada de Estados Unidos en Montevideo transmitió sus discrepancias a las autoridades uruguayas.
"En su momento teníamos proyectos de inversión listos para expandir nuestra capacidad, para suplir a Efice y el resto del mercado, pero cuando se empiezan a dar las extensiones y vemos la inseguridad jurídica que se vive en esta situación en particular, decimos: 'espera, no voy a hacer más inversión, dado que las reglas no se están cumpliendo'", dijo Franklin.
Al igual que el ejecutivo, el gobierno estadounidense ha señalado que las decisiones "erosionan las virtudes que han generado prestigio y reputación a Uruguay a nivel mundial".
Tras la última postergación, la empresa transmitió que “cambiar las reglas de juego, una vez que se han realizado inversiones significativas basadas en los compromisos previamente asumidos por el país, afecta la confianza y pone en suspenso futuras iniciativas de inversión”.
Alliance también expresó que Uruguay siempre fue un país destacado por su estabilidad política, social y económica, al igual que por su "seguridad jurídica y respecto por las reglas de juego".
"Con ese respaldo fue que Alliance Uruguay comenzó su operación, con el diferencial de ser la primera y única industria del país dedicada a la producción de cloro y soda con tecnología de vanguardia, completamente libre de mercurio en sus procesos", agregó.
De acuerdo con Alliance, la inversión no fue antojadiza sino por el "compromiso" que había asumido Uruguay en 2013 al adherir al convenio de Minamata. "Uruguay asumió un compromiso ante el mundo y en base a él, Alliance invirtió en tecnología limpia", señaló.