10 de agosto de 2026 5:00 hs

En la escuela sonó el timbre para empezar las clases. Los demás grupos entraron a sus salones. Pero hubo un aula que permaneció cerrada todo el año. No porque estuviera en obras ni porque faltara un maestro. Simplemente no había ningún niño para ocupar los bancos.

Eso ocurrió en el colegio María Auxiliadora de Lascano, en Rocha. Durante todo 2025 no tuvo un solo alumno inscripto en quinto de escuela. No fue un caso aislado: al menos otros 22 colegios privados del país registraron grados completamente vacíos, una señal silenciosa de cómo la baja natalidad, la migración interna y la competencia educativa están redibujando el mapa de la enseñanza privada.

Un vacío que en el colegio Julio Verne, en Rivera, se hizo notar el último año en más de un grado. No hubo alumnos en tercero, en cuarto y en sexto. Fue una institución que se fue construyendo poco a poco, captando el atractivo que muchos brasileños ven en la educación Inicial y Primaria de Uruguay —a la inversa pasa en la etapa liceal—, y los años escolares fueron armándose acorde a la demanda.

Más noticias

Al North School, en Canelones, le pasó lo mismo con sexto grado, que no existió el último año y ahora se incorporó, como si fuera una cascada que acorde transcurre el agua va sumando clases.

La Escuela Logosófica de Nueva Helvecia ya tenía grupos generados, pero allí la matrícula de inicial supera a la de primaria porque “muchos padres optan por la opción pública que es de calidad y les abarata costos”.

Los propios técnicos de la ANEP tienen dificultades para saber qué está pasando. Aunque existe una normativa que obliga a los colegios privados a enviar información detallada sobre sus estudiantes, durante años buena parte de esos datos llegó incompleta o simplemente no llegó. Ahora sigue llegando parcial y la Administración apenas pudo reconstruir lo básico del 2024 y 2025, a los que accedió El Observador.

El primer motivo señalado en el proceso de búsqueda de estudiantes desvinculados que tiene la ANEP son los "errores de registros". No es que no estén inscriptos, solo que no se sabe dónde.

Esta omisión no es de todos los colegios. Algunos ya usan el mismo sistema informático que Primaria pública y el pasaje de datos es más sencillo. Otras son instituciones grandes con espalda para cumplir lo que mandata la ordenanza, o las que buscan la compatibilidad entendiendo que si en la salud el Ministerio tiene que saber muchos datos de pacientes, lo miso pasa para en el derecho a la educación. Pero están los que no envían, los que hacen las cosas a mano, o aquellos colegios que están viendo cómo llegar a fin de mes por lo que les es imposible cumplir con eso mínimo. Y ahí entra la fina línea de hasta dónde se puede tirar de la piola para que los estudiantes no queden a la deriva.

Eso suma reuniones, acuerdos y la constatación de que incluso en los datos 2025 hay incongruencias (mínimas): colegios que son el mismo pero que, por cómo se pasó la información, se hizo desde dos registros (RUEE) distintos. Para la ANEP eso equivale a instituciones con diferente habilitación o autorización. Hecha la salvedad, así está la matrícula de Inicial y Primaria en los privados. Animate a buscar el que te interese:

Las tendencias se mantienen: el Seminario sigue siendo la institución con más matrícula y en el top 10 están muchos de los colegios de la línea costera del sureste (con epicentro en Carrasco).

La distinción entre varones y mujeres no dista mucho de la educación pública. Con la diferencia que hay algunos colegios que, por sus propias creencias religiosas, tienen exclusividad según sexo al nacer (como Los Rosales, Monte VI o Los Pilares, por citar ejemplos de los más conocidos).

Pero los datos consolidados permitieron observar otro fenómeno inesperado. No tenía relación con la matrícula de Primaria sino con las decisiones que toman años después los adolescentes.

Los bachilleratos y el "cuco" de Matemática

Nadie sabe a ciencia cierta por qué sucede. Hay hipótesis, pero nada de certezas, sobre la disciplina más exacta. Pero los datos de la ANEP procesador por El Observador y el sociólogo Pablo Menese (especializado en educación) son contundentes: el porcentaje de alumnos del bachillerato que eligen orientaciones con más carga de matemática es superior en privados que en públicos.

Alejandro Maiche, profesor titular del Instituto de Fundamentos y Métodos en Psicología de la Universidad de la República acaba de convertirse en el primer sudamericano premiado con el IMBES, uno de los reconocimientos clave en quienes aportan desde la ciencia a los ámbitos educativos y los contextos de aprendizajes. Y justo su especialidad está vinculada, en parte, a la Matemática. Por eso dice que “no es aleatorio ni de casualidad” que, siempre en puntos porcentuales, las preferencias por orientaciones con esta disciplina en el bachillerato de privados más que duplique al de públicos. Pero lo que no sabe es el motivo. Solo aventura algunas hipótesis:

—Podrían haber dos factores que contribuyen a esta diferencia: por un lado la elección de los padres que envían a sus hijos a privados y que tienda a valorar más el conocimiento científico. Por otro, puede que los propios colegios empujen, incluso sin saberlo, a que los estudiantes se vuelquen más por estas orientaciones.

Maiche ha estudiado cómo en el comienzo de la escuela hay factores que contribuyen a que a los varones les vaya un poco mejor en matemática. Ha visto cómo en esta disciplina es, por lo general, más clave la institución educativa que en la lectoescritura. O cómo el largo receso del verano ensancha la pérdida de conocimientos matemáticos entre los más ricos y los más pobres. Pero reconoce que ya en la etapa del bachillerato tiene que haber otros factores operando.

Las pruebas PISA se realizan cuando los estudiantes tienen 15 años, no muy lejos de empezar el bachillerato si cursan en tiempo y forma. Los informes para Uruguay muestran que, a un mismo contexto, los que van a públicos y a privados obtienen resultados similares.

Es entonces que Ariel Fripp, un hombre que ha pasado por los distintos lados del mostrador, se queda pensando. Fue inspector de Matemática y ocupó la coordinación de asignaturas en Secundaria. Escribió libros sobre la enseñanza de esta disciplina. Dejó el ámbito público y ahora es el director del área nacional de secundaria del International College, en Punta del Este. Y es entonces que le cae la ficha: lo ha visto casi toda su carrera, pero sin números concretos ni haciéndose demasiadas preguntas.

Coincide con las hipótesis de Maiche, pero suma otras.

—Es falso que las orientaciones con Matemática son más difíciles, pero eso se ha instalado en la cultura. Puede que en algunos colegios privados, por trabajos más individualizados , cercanía o apoyos se espante más ese cuco. No lo sabemos, son solo ideas para seguir razonando.

Fripp recuerda una investigación que demostraba, para otras edades, en que el acompañamiento de la familia es clave en los resultados educativos. En esa línea, explica que más allá de las aspiraciones de los padres, puede que hasta la paga de una cuota genere un control parental (una mayor presencia incluso cuando se trata ya de alumnos en edad del bachillerato). Pero, otra vez, es solo una hipótesis.

Los datos procesados por El Observador y Menese ponen sobre la mesa esta curiosa diferencia. ¿Por qué sucede? Habrá que seguir indagando mientras el mapa de los colegios sigue cambiando.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos