Este jueves, se realizó una marcha en la ciudad de Paysandú en reclamo de justicia por el maltrato animal que sufrió Yuli, una perra que fue decapitada el pasado fin de semana en la capital sanducera, según denunció la Plataforma Animalista.
Vecinos y amigos marcharon bajo la consigna "Que sea delito" y acompañaron a Milton, el dueño de Yuli, quien dialogó con Subrayado durante la movilización. "Lo más importante es que sea penalizado el maltrato animal y que se haga justicia por este caso y por todos los que vengan", expresó Milton. Y agregó: "Claramente fue una amenaza, porque dejarme la cabeza de mi perra en mi trabajo... lo tomé como amenaza".
Milton radicó denuncia ante la Policía, pero expresó que no ha tenido muchas novedades respecto al caso.
Yuli estaba con Milton desde hacía un año y ocho meses. "Fui a Colonia a buscarla, la crie arriba del camión y después la empecé a dejar porque ya estaba demasiado grande. Aprendió todo lo que era trabajo de campo, era la que me ayudaba, compañera en horas pesadas de soledad", relató Milton. Y añadió: "Fue terrible compañera, es muy doloroso, estoy muy roto por dentro".
Milton sostuvo que se trató de una acción totalmente inhumana y aberrante.
Por su parte, Laura De León, integrante de Amigos por los Animales, dijo al consignado medio que la población respondió a la convocatoria al igual que los políticos de Paysandú. La ONG se reunió con el diputado Walter Verri, presidente de la comisión de Bienestar Animal, y le entregó un proyecto para que el maltrato animal y el abandono sean tipificados como delito.
El hecho
Un hecho de extrema brutalidad conmocionó al departamento de Paysandú, donde una perra fue decapitada mientras aún estaba viva, y su cabeza apareció frente al lugar de trabajo de su dueño. Este crimen, que ya fue denunciado ante las autoridades, generó repudio y consternación entre los sanduceros.
Según informó Plataforma Animalista en un comunicado compartido en sus redes sociales, todo comenzó con la desaparición del animal mientras su dueño estaba fuera de casa. Tres días después, la cabeza fue encontrada frente a su lugar de trabajo. El cuerpo no fue hallado.
La organización confirmó que el informe veterinario indicó que se trataba de una perra mestiza con rasgos de Border Collie, de entre 3 y 5 años, que fue decapitada con un corte neto mientras aún estaba viva, lo que causó “la pérdida completa de sangre e interrupción funcional de su sistema nervioso”. Además, el informe detalló que “no presenta rigor mortis”, lo que descarta que el animal estuviera muerto al momento de la mutilación. También se confirmó que no se halló chip de identificación.
Plataforma Animalista denunció el caso como un “acto intencional, brutal y de absoluta crueldad”. Las sospechas apuntan a un posible conflicto personal, y ya fueron entregadas evidencias a la Policía de Paysandú.
En el comunicado, la organización exigió la intervención urgente del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA) y pidió a las autoridades que el hecho no quede impune.