AF: Diego es un embajador, diríamos, sin credenciales de Uruguay, porque pone a Uruguay en el centro del mundo. Les voy a contar por qué. Pero, pequeña digresión, nos conocemos de cuando vino Mar de fondo a Uruguay.
DR: Una de las cosas más divertidas que me ha pasado. Era productor y le dije a la empresa para que la trabajaba “vamos a traerlos”.
AF: Fue espectacular, ¿había venido “Manteca” Martínez?
DR: El Manteca, el Polillita, Ruben Rada.
AF: ¿En qué anda el Polillita?
DR: Polillita estaba dirigiendo afuera, fue técnico nuestro en el equipo tipo country de la liga.
AF: ¡Qué clase tenía!
DR: Frialdad, esa del área, igual que “Manteca” Martínez.
AF: Del “Manteca” me acuerdo que tenían una heladera en el baúl. Yo era chico, tenía 21 o 22 años, relataba Boca y los tipos tenían champán en el baúl del BM de “el Beto”. Entonces llegaban a entrenar a Boca y sacaban champán del baúl, me volvía loco.
DR: Hermoso. De ahí nos conocemos.
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AF: Yo decía esto, que eres un embajador sin credenciales, sin credenciales políticas. Contame de tu empresa.
DR: Producimos cine, producimos series. Ahora estamos haciendo un documental que estamos súper orgullosos que está en Cannes, sobre los vuelos de la muerte. Cimarrón ha sido un viaje de no muchos años, tiene siete años.
AF: ¿Cimarrón qué es?
DR: Es una productora audiovisual. Somos los encargados de llevar adelante la producción, la realización de diferentes contenidos.
AF: Suponé que filman Spiderman y te digo: “necesito hacer una parte donde el hombre araña entre al Río de la Plata”. ¿Me das vos el servicio?
DR: Claro. Ahí armamos todo, tenemos como dos líneas. Ahí sería un servicio donde otra productora colega nuestra nos llama en búsqueda de determinados apoyos logísticos, más que nada. Lo nuestro siempre tiene una parte artística, no es una logística.
AF: Primero empiezo por lo logístico. Por ejemplo leí que en Cimarrón aparece en La sociedad de la nieve. ¿Qué hiciste, apoyaste?
DR: Ahí hicimos apoyo muy pesado. Se filmó en Uruguay muchísimo, el principio y el final está muy claro en la peli, después se filmó en la montaña en Argentina, en Mendoza, en Chile y en España. La parte del avión y la del fuselaje se filmó en Madrid. La nieve se filmó en los dos lados. Además de las caminatas finales, cuando ellos bajan y encuentran al arriero, que todo eso es en Chile, y muchas partes en Argentina. Filmamos en Argentina, en el lugar exacto, el Valle de las Lágrimas, en el lugar exacto del accidente, 30 días, con actores, hicimos muchas de las partes que caminan, que están en el lugar real, que era muy importante para Jota, para Bayona, para el director y filmamos todos los fondos. Todos los fondos que ves de las montañas son los del exacto lugar del accidente.
AF: ¿Dónde dormían?
DR: Fue una locura. En un campamento base a dos horas de ese lugar. Es logística de verdad.
AF: Lo tuyo en este caso es una fábrica sin chimeneas.
DR: Es industria y queremos que sea industria. Yendo a la parte más social de lo que genera, de empleo, de gente, de juventud, de posibilidades, de futuro.
AF: Te escuché en una nota una vez, que me encantó, que dijiste: “vengan a filmar y a grabar Uruguay", le dijiste a todas las productoras del mundo, entre otras cosas porque tenemos buen sol, hay poco tránsito y tenés cerca todo, el mar, la llanura, etcétera. Me quedé con esto ¿que haya poco tránsito influye a la hora de elegir una locación?
DR: Es logística. Si vos filmás en una casa y después tenés que filmar en una oficina, el tiempo que está en el medio es tiempo muerto. Nuestro trabajo es la eficiencia. Si yo te llevo a filmar en un lugar y la próxima locación la vas a usar después de cuatro horas porque te vas a comer a 15 kilómetros dos horas, estamos en un problema. Mi trabajo es que el que viene o el artista, o el director, el que está haciendo la historia que yo quiero hacer o el que me contrató de logística de Spiderman, tengan la mayor cantidad de tiempo de la cámara prendida. Yo le tengo que dar eso.
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AF: O sea, sos eficiente si logras que muchas horas al día la cámara esté prendida.
DR: Viene a filmar, no a moverse en auto. Y lo del sol lindo es, en tu país pasa parecido, por la latitud que estamos. Nosotros tenemos una luz muy linda.
AF: Vi todo lo que filmaron con Cimarrón, pero además lo previo. Vos venís de la publicidad, pero voy al cine o voy a las series que filmaste: son historias. ¿Hacia dónde va tu industria? Pensamos en Homero, que no se sabe ni siquiera si existió, pero eran historias de la toma de Troya. La historia de las luchas de Idiomedes, de Ajax, de Aquiles, las historias de los romanos, contaban las historias de Eneas, las historias del Cid Campeador luego, más en el medioevo, la historia de Orlando el Furioso, los caballeros de la mesa redonda del rey Arturo, leyendas... son todas historias, por supuesto no se podían filmar pero se contaban. ¿Vos haces lo mismo nada más que filmándolas? Son historias.
DR: Son historias. Cuando la empresa va creciendo, tenés tus cosas, las que vos querés contar por algún motivo o las que te atrapan que te traiga un director o algo.
AF: A vos te gusta la pesca, y el pescador tiene algo de intuición. ¿Qué historia pescaste tuya, te gustó filmar o laburar?
DR: Una cosa muy linda que hicimos que me da mucho orgullo es Barra Brava, la primera temporada. Ahora estamos filmando la segunda. Me gustó muchísimo porque era una manera de no caretear una situación. A los que nos gusta el fútbol estamos cerca de esa violencia, de eso, de poder entrar un poco en ese mundo.
AF: Sé que hacés boxeo y en algún punto, sublimaste -si tenemos un término psicoanalítico-, todo lo que tenés dentro que no lo podés volcar violentamente, porque sos un tipo ordenado y educado. O sea te peleás en un ring y lo sublimás culturalmente en una historia.
DR: Fíjate que casi todas las películas grandes que recordamos tienen un eje en esa furia.
AF: Y ¿por qué crees eso?
DR: Por lo mismo que dijiste de contar las historias, para mí evangeliza. Es como el humor, es como una forma que tenemos de sacar, y sacar en un orden y sacar de una manera lo más compartida posible. Son construcciones.
AF: Está bueno lo que me explicas, siempre me he preguntado por qué atrapa tanto la violencia.
DR: Atrapa porque es medio intrínseca, tenemos esa parte animal, no sabemos manejarla, cada vez la manejamos peor, porque además estamos en la industria del entretenimiento, y vos pensás la violencia en una película, en una serie, pero ¿qué pasa con la violencia en los informativos?, ¿qué pasa con la violencia de la gente? Porque el otro es una ficción, que sigue teniendo violencia.
AF: El informativo también es una ficción. Mirá, una de las cosas que a mí me hizo casi abandonar el periodismo, yo nunca me consideré periodista, el haberme licenciado en filosofía y haber seguido estudiando, es que no soporto que en mi medio digan “la verdad”. La verdad, nada, mentira, es una construcción de la realidad. Cada uno construye una realidad. Vos la ficcionás y un noticiero también la ficciona.
DR: Tenés razón. Cada uno tiene sus responsabilidades en esto.
AF: ¿Vos grabaste Motoarrebatador? ¿Cómo te manejás para no idealizar a un motochorro?
DR: Lo primero que hay que hacer es saber que es una persona. La historia es sobre una persona que afana. En el arranque de la película le toca una señora grande. Y la señora tiene un accidente. Es tragicómica, yo me reí mucho. Porque el tipo después la va a visitar y ve que la señora no se da cuenta bien quién es, y el tipo siente culpa.
AF: Diste en el clavo, ¿la película es sobre la culpa?
DR: Termina igual haciendo cualquiera. Debe ser muy difícil no sentir nada.
AF: Te pregunto si sentiste culpa grabando esa película.
DR: No. Al revés, para mí está buena.
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AF: Me gusta que me cuentes un poco lo que querés capturar cuando grabás o cuando filmás. Quiero entrar un poquito ahí. Vamos ahí. Hay una película que a mí me impactó mucho que es Como el mar. Esa la hiciste con Orca Films.
DR: Si, con Orca, con Zoe Hochbaum, con la que antes habíamos hecho Asfixiados.
AF: Lo que me impactó es que se trata de una mentira confortable, o sea, si te miento es por amor. ¿Quién escribió esa historia?
DR: Zoe. Tenía cosas muy a favor en la historia, venía muy armada. Ahora estamos en dos proyectos muy lindos, uno de ellos es el que más motivado me tiene y hasta ahí llego. Y estamos haciendo otro que es el documental que te comenté. A Como el mar le fue muy bien en Miami, es una peli fácil de hacer. Y tenía una relación madre - hija, una cosa media rota, subyacente, de esa mentira que vos decís por amor, pero también es por culpa.
AF: Hablando de esas historias que vos lográs con Cimarrón, le cuento a la gente que hay una película que él produjo que se llama Solo. La dirigió Guillermo Rocamora. Es un trompetista de la Fuerza Aérea, el tipo toca la trompeta en la Fuerza Aérea, lo abandona la mujer. El tipo tiene una rotura interna porque no se realizó en la vida, tiene 50 y pico de años y lo único que hizo es tocar la trompeta, que no está mal. Tocó la trompeta en una banda de la Fuerza Aérea Uruguaya, pero no es feliz el tipo, como muchos de nosotros, de ustedes, que no somos felices en lo que hacemos, pasamos toda la vida haciendo algo y no sos feliz. Hasta que un día decís: “no soy feliz, quiero liberarme de esta no felicidad”.
DR: Esto es peor para mí. Porque a veces la gente dice, “no soy feliz”, le toca, y la tiene que hacer, y la pelea con gran dignidad y orgullo en cosas que no tienen que ver con lo que le gusta. Él no es feliz haciendo algo que le gusta porque no es feliz en el lugar que lo hace. Entonces la trompeta deja de ser lo que a él le gusta hacer y pasa a ser una cotidianidad de la que no quiere ser parte.
Contar historias, para mí evangeliza. Es como el humor, es como una forma que tenemos de sacar, y sacar en un orden y sacar de una manera lo más compartida posible. Son construcciones. Contar historias, para mí evangeliza. Es como el humor, es como una forma que tenemos de sacar, y sacar en un orden y sacar de una manera lo más compartida posible. Son construcciones.
AF: Al tipo lo mandan a un viaje a la Antártida y tiene un concurso de música donde puede triunfar. Entonces tiene una dicotomía entre ir de viaje a la Antártida o hacer lo que le gusta. Ahí hay una dicotomía legendaria, en una tragedia griega Agamenón tiene que salir para Troya y no tiene viento. Entonces vienen los dioses y le dicen: ”mirá, tenés una sola manera de que haya viento y no mueran 20.000 tipos esperando en el puerto. Que mates a tu hija, que nos entregues a Ifigenia”. Entonces el tipo dice: “si entrego la vida de mi hija no mueren mis 20.000 soldados. Si hago morir a mis 20.000 soldados vive mi hija”. ¿Qué hace? Entrega a la hija. Es dramático, me pone la piel de gallina. Volveme a tu historia.
DR: Lo primero es que agradezco que traigas Solo. Es de las primeras cosas que hicimos con la primera productora que tuve. Con ella hicimos publicidad, fue donde empezamos con nuestros primeros viajes de películas. Es una película de amigos de la vida, como Guille Rocamora y Javi Palleiro. Es la historia de la realización desde los lugares más cotidianos y más chiquitos. Porque viste que a veces también estamos acostumbrados a que la historia de la realización la vemos en una película gigante y la realización es el tipo que terminó siendo el dueño del universo. El 99,99% de las realizaciones que va a llegar la gente está ahí. Lo que pasa es que nosotros tenemos la vara de la ficción que son las que se hizo multitriple millonario. Estrenamos El viento que arrasa de Paola Hernández, está en el cine ahora y son películas que nosotros luchamos por hacer. Obviamente que no son un negocio, no estructuran económicamente a la empresa. Hacemos otras cosas que también nos gusta hacer, pero creemos que nuestra voz como productores tiene que estar viva.
AF: ¿Vos tenés idea de la cantidad de padres y de madres que en este momento nos están viendo y están divorciados, y están con problemas de tenencia de su hija o de su hijo por la cuota alimentaria, porque no lo tenés al lado. Vos tenés en tu haber una película que se llama El Visitante, que es de un cantante de velorios en México, sale de la cárcel y no puede ver a la hija. En realidad, a la hija que cuando estuvo en la cárcel se la crían los abuelos. Ahí tenés tres historias que chocan: la clase social, ya que los abuelos eran millonarios, eran pastores evangélicos, pero además tenés una lucha entre el amor y la muerte, el tipo canta en velorios, lo tanático con lo erótico que es el intentar ver a la hija. Ahí atraviesa todo. ¿Qué título le pondrías a esa película?
DR: No es tan fácil poner un título porque tiene demasiadas capas. Pero es un peliculón, nosotros fuimos coproductores con nuestros socios. Son películas mainstream, que te van a tocar esas cosas que están representadas de esa manera pero son básicas de la humanidad. Vos eras periodista deportivo y ahora hiciste filosofía, tuviste una necesidad, una pulsión.
Nosotros con las películas también tratamos de llegar, no creo que con un mensaje, pero si en un pensamiento, tiramos este tema ahí, tiramos esta pelota al medio, vamos a tomarla. Nosotros con las películas también tratamos de llegar, no creo que con un mensaje, pero si en un pensamiento, tiramos este tema ahí, tiramos esta pelota al medio, vamos a tomarla.
AF: Yo me realicé, era infeliz en el mundo en el que estaba.
DR: De alguna manera estas películas están tocando un poco eso. Están tocando esa necesidad de encontrarnos y son películas que la veas cuando la veas, se puedan ver un poquito más viejas por la tecnología, lo que vos quieras, van a seguir teniendo esa cosa tan humana y tan tan importante que nosotros queremos seguir haciendo. Vos tenés la capacidad de llegarle a millones de personas haciendo lo que haces. De alguna manera te sentiste capaz de decir, “chau, yo voy a cambiar lo que hago”. Nosotros con las películas también tratamos de llegar, no creo que con un mensaje, pero si en un pensamiento, tiramos este tema ahí, tiramos esta pelota al medio, vamos a tomarla.
AF: Políticamente, no te pregunto dónde estás parado políticamente, pero un productor de cine o de series, ¿puede pasar sin que la ropa se le ponga de un color, sin mancharse políticamente?
DR: Moralmente, te diría. Políticamente todo lo que uno hace tiene algo de uno, por lo menos en cosas que tienen que ver con crear.
AF: ¿Vos grabaste algo con José Mujica también?
DR: Participamos en el documental de Kusturica. Me quedo con la cena con Pepe y Kusturica en una parrillada de barrio, se termina, se despedían ellos, hablando de fútbol, de básquetbol...
AF: Pero Pepe todo lo que toca lo convierte en sabiduría. Todo lo que pasa por la boca y sale es una frase que queda para pensarla.
DR: También lo que vivió él y sus intereses, y su forma de ser hace que diga esas cosas y que quiera compartir. Es de los que pone la pelota al medio, tampoco te dice “esto es así”. Lo que hace interesante a ese personaje es que no predica.
AF: ¿A vos no te gusta predicar con tus producciones? Suponte que vos quisieras filmar o grabar o producir una historia que dejara mal parado a un candidato presidencial o a un partido histórico, elegí el que quieras o que lo roces al Frente o que roces al que sea. ¿No lo harías?
DR: Lo que pasa es que no encuentro la historia ahí. No me interesa. Capaz que si la historia es sobre un personaje que tiene unos claros oscuros...
AF: Te tiro una historia. A ver, es horrenda la historia, es asquerosa la historia pero, por ejemplo, la falsa denuncia contra Yamandú Orsi.
DR: No me interesa. Pero no me interesa la historia, porque no veo nada interesante, no creo que vaya a ser un producto audiovisual que a ti te vaya a interesar y que de fondo nos sirva para algo como entretenimiento o como pensamiento. Entonces ni camino para ahí. ¿Cuántas buenas historias han sido malas películas? ¿Cuántos buenos libros han sido películas terribles? Y es porque no terminás encontrando el personaje o de dónde contarla. Capaz que en eso de Orsi lo menos importante es la falsa denuncia y lo más importante es que está en esta dicotomía de la política y que tiene eso y que en ese momento se come esa denuncia y que tiene una familia. Porque de alguna manera el que ve es un ser humano que en algún lugar le pasa lo mismo. ¿Por qué a la gente le gusta Rocky? Y porque por un momento se va a identificar. No puede estar lejísimo. Te tiene que llegar en algo, te tiene que dar ganas de pelearle.
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AF: ¿Leíste o escucharte hablar de Zizek, el filósofo esloveno? Zizek dice que el cine refleja el síntoma de una sociedad. Es más, dice que Hollywood refleja el síntoma norteamericano. Y te lo pone con un ejemplo. Silvester Stallone, cuando grabó a Rambo, el Rambo del 88 cabalgaba junto a los talibanes. Porque habían salido recién de la guerra con los rusos, entonces los talibanes eran buenos. Rambo fue ayudar a los talibanes. Invaden Irak, Afganistán, y entonces en toda la producción cinematográfica de Hollywood del 2001 hacia adelante, los talibanes son demonizados. Rocky representa un poco el sueño americano. Es un tipo que le pegaba a reses colgadas, un italiano que estaba en el fondo del mar y que Estados Unidos lo hace millonario. ¿Dónde te paras ahí también para no ser parte de una propaganda de un sistema?
DR: En que, por suerte y por desgracia, no estamos en esa maquinaria, que es un peligro, es una tentación. Vos estás en Hollywood y te pasa que haces algo y puede explotar a niveles pesados, hacer algo que se vea en todos los lados. Entonces la maquinaria, o esa cosa bien americana, va a depender un poco también de qué decidas contar vos. A mí no me interesa mucho salir a contar que los rusos son los malos o los buenos. Ahora, nosotros hicimos un documental sobre uno de los de Guantánamo, esos que soltaron.
AF: Te voy a contar algo, cuando estaba trabajando para esta entrevista, estaba viendo y revisando, y creo que quedó uno o dos de los chicos de Guantánamo acá en Montevideo. ¿Por qué te gustó esa historia?
DR: Un día salió una noticia que Mujica dijo que los había tenido que cambiar por mandarinas. No fue así, pero lo que hablabas vos de las noticias…
AF: Hubo un acuerdo entre el gobierno de Mujica y el gobierno de Obama. Vinieron en un avión y llegaron a suelo uruguayo y fue noticia mundial.
DR: Al tiempo salió que le vendíamos cítricos. Entonces se empezó a decir, cada uno se prende de cualquier cosa para destruir otra cosa, que los habían canjeado por un permiso de venta de cítricos.
AF: ¿Y eso te llamó la atención?
DR: Me llamó Guille Rocamora y me dice que hay unos tipos que se van de una cultura. Y no sabíamos si habían metido 38 bombas o no habían hecho nada. Empezamos a trabajar con ellos, particularmente con uno. Medio Oriente, Cuba, Guantánamo, 20 años sin ver nada, y el día que te largan, te dejan en Uruguay, que es una sociedad muy difícil para venir de una cosa tan diferente. Lo primero que hicimos fue empezar a poner la cámara enfrente y seguirlo. Y era durísimo, porque la diferencia cultural, no de esta persona con Uruguay, sino de nosotros, de Guille. Guille estuvo con él todo el día. Y pasaban cosas en el medio que uno se iba a querer escapar a Venezuela con un pasaporte falso… las cosas que nos da nuestro trabajo a veces es increíble.
Vos estás en Hollywood y te pasa que haces algo y puede explotar a niveles pesados, hacer algo que se vea en todos los lados. Entonces la maquinaria, o esa cosa bien americana, va a depender un poco también de qué decidas contar vos. A mí no me interesa mucho salir a contar que los rusos son los malos o los buenos. Vos estás en Hollywood y te pasa que haces algo y puede explotar a niveles pesados, hacer algo que se vea en todos los lados. Entonces la maquinaria, o esa cosa bien americana, va a depender un poco también de qué decidas contar vos. A mí no me interesa mucho salir a contar que los rusos son los malos o los buenos.
AF: O sea vos no lo hacés por dinero.
DR: Hacemos un montón de cosas, pero nunca haría algo que sé que está mal, que sé que voy a injuriar o que voy a poner en problemas a alguien adrede porque me están diciendo “hay que hacer esto”. Sí trabajo por cosas que no son la historia que yo decidí contar y la hago con la misma o más responsabilidad de producción que esa que no quiero contar porque te va a exigir un poco más, porque no estás enamorado. No tengo un trabajo del que me arrepienta.
AF: Hay un montón de premios y de festivales que uno no conoce, -te dominan finalmente, los Goya o te dominan en la cabeza los Oscar-, pero hay millones de festivales y muy buenos, ¿no?
DR: Hay millones de festivales muy buenos, igual los que te dominan la cabeza son los que todos queremos ganar. Vos querés ganar la Libertadores y después con la selección querés ser campeón del mundo. Los Oscar, que ahora estuvimos invitados por la Sociedad de la Nieve, fue una experiencia única. Luego hemos estado en Cannes.
AF: ¿Fuiste a los Oscars?
DR: Fuimos. Con Santi López, Hernán Musalupi, y yo somos los tres socios de Cimarrón. Santi entró entró a la gala, nosotros nos quedamos en una gala paralela y después nos juntamos todos en una fiesta de los Oscar.
AF: ¿Cómo es la gala paralela?
DR: Bien, bien. Yo quería romper todo cuando perdimos, claro. Yo lo jodía a Pablo Vierci, el escritor del libro: “¿cómo no la pudriste?”. Salíamos en todos los medios. Y después tenés Cannes, que es hermoso también, que es un festival de prestigio único. Ahí hicimos con Orca un documental sobre los vuelos de la muerte y ahora se va a estrenar en Cannes. Es conmovedor. Es como la Sociedad de Nieves, historias que ya conocés como los vuelos de la muerte, pero igual cuando la ves es tan fuerte porque eso todavía sigue así, sin solucionarse del todo y sin saberse del todo cómo fue. Como la Sociedad de la nieve, que es como la historia de Artigas, la conocemos y la ves y te conmueve.
AF: De nuevo volvamos a los griegos. Troya es una historia de una guerra, en realidad de lo que te puede dejar la guerra o la conquista, pero La Odisea es la historia de un regreso, es Odiseo volviendo a Ítaca a encontrarse con Penélope, 10 años de regreso, le pasa de todo, el tipo se queda con un amante, con Calipso, 5 años en una isla, se pelea con los ciclopes, se engaña pero regresa. Regresa y es recordado, viene la nostalgia. Y esa película tiene las dos cosas porque tiene muerte, tiene destrucción pero después tiene regreso. Y me hablaste cuando empezamos sobre El valle de las lágrimas, sobre ese regreso. Y el momento del reconocimiento del arriero es el momento que lo reconoce a Ulises cuando llega a Itaca, todo es griego, tu arte es griego.
DR: Todo el storytelling es griego. Por eso a veces la polémica de la inteligencia artificial a mí no me desespera, porque ha ido cambiando cómo se cuenta, pero siempre algo se cuenta.
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AF: Vos quedaste salvado ahí, los que van a tener problemas son los mainstream. Siempre ganó lo grande sobre ellos, pero lo chico sobrevive. Un ejemplo que yo siempre grafico, me toca dar clases en una facultad, de Sociología y había un chabón que se llamaba Gabriel Tardé, que era un francés, que el tipo hacía micro sociología, a principios del siglo XX. Entonces tomaba pequeñas costumbres, iba de abajo hacia arriba, hacía microfísica de las costumbres. Ahora, ¿quién ganó Durkheim?, hacía Sociología de los grandes conjuntos. Eso conquistó las facultades y se empezaron a dar sociologías de los grandes conjuntos y cómo se piensa la sociedad, desde arriba para abajo en grandes conjuntos , pero vos no haces el cine de abajo para arriba, hacés microfísica con el cine.
DR: Sí, también hacemos cosas grandes. Lo que no hay que dejar es que muera lo chico, porque el mundo del streaming y de todo esto que está pasando, que es como una locura, grande, no deja espacio para esto, chico, porque el mundo de la sala está más complejo, etc.
AF: ¿Eso muere para vos?
DR: No lo sé, pero hay una experiencia colectiva de ir a ver algo todos juntos que no es lo mismo que verlo solo. El ir al cine no se trata de vos ir al cine, se trata de vos y toda esa gente viendo eso juntos, y el que se reía y los que lloran todos juntos. Es eso el cine. ¿Cuánto te sube tu sentimiento que 200 personas hagan tu mismo silencio o tu misma risa.
AF: ¡Cómo te gusta el cine!
DR: Soy agradecido, tengo un trabajo hermoso.
AF: Me dijiste recién que vendés eficiencia y tenés una familia con tres pibes, ¿sos eficiente para organizar los cumpleaños?
DR: Un animal. El productor es productor. Vos me decís que hay que hacer un asado ahora al mediodía y está hecho. Es un problema en casa, porque hay veces que un productor, más cuando está con el músculo ejercitado y produciendo todo el tiempo, se lleva puestos los tiempos de la casa, que no son los mismos. Nadie quiere que le solucionen todo a esa velocidad, alguien quiere vivir esos tiempos, es una de las batallas.
AF: A veces estoy leyendo, mi mujer está al lado, ahora con nuestro hijito y la miro y le digo: “ ¿vos crees realmente que hay un mundo sensible, un mundo de las ideas?”
DR: A mi me pasa al revés, llegás, querés solucionar todo y no funciona así.
AF:¿Estás boxeando?
DR: Estoy entrenando en el gimnasio, en el Palermo Boxing Club, que es uno de los lugares más lindos del mundo.
AF: ¿De qué equipo sos acá?
DR: De Peñarol.
AF:¿Con quién te identificas la historia de Peñarol, ¿qué jugador?
DR: Fernando Morena.
AF: ¿Y más para acá?
DR: Yo tengo esta voz así por el gol del 87 de Diego Aguirre en Chile contra América de Cali. Grité tanto que me salió un pólipo.
AF: Hacé la historia: el tipo que le salieron pólipos en la garganta por gritar un gol. Es la historia de un pibe que se queda ronco por gritar un gol.
DR: No fue un gol, fue aquel gol.
AF: Gracias por esta charla.