6 de noviembre de 2026 20:25 hs

El presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay, Milton Tróccoli, recibió al papa León XIV en la Catedral Metropolitana de Montevideo con un discurso en el que destacó el trabajo cotidiano de sacerdotes, diáconos y religiosos, advirtió sobre los desafíos que enfrenta la Iglesia y planteó la necesidad de estar cerca de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Durante su intervención, Tróccoli puso el foco en las personas que atraviesan situaciones difíciles y recordó que detrás de cada problema social hay historias individuales que requieren atención y acompañamiento.

Detrás de esas realidades, señaló, hay rostros y personas que necesitan saber que sus vidas importan.

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El obispo destacó especialmente la labor de quienes trabajan en las distintas comunidades del país, muchas veces lejos de los centros urbanos y en condiciones difíciles.

Recordó que sacerdotes, diáconos, seminaristas y personas consagradas recorren largas distancias para llegar a sus comunidades, acompañan duelos, enseñan, escuchan y permanecen junto a las personas incluso cuando otros se marchan.

También reconoció que buena parte de ese trabajo se realiza de manera silenciosa, sin reconocimiento público, pero resulta fundamental para la vida de la Iglesia uruguaya.

Una Iglesia que cuide a los más frágiles y sepa pedir perdón

Uno de los pasajes centrales del discurso estuvo dedicado al tipo de Iglesia que los obispos uruguayos aspiran a construir.

Tróccoli planteó que la visita del papa representa una oportunidad para renovar la misión evangelizadora y responder con creatividad a los desafíos de la sociedad actual.

En ese sentido, sostuvo que la Iglesia debe seguir el ejemplo del buen samaritano, salir al encuentro de quienes necesitan ayuda y acompañar a los más vulnerables.

Pero también introdujo una referencia a la necesidad de reconocer los errores institucionales. El presidente de la Conferencia Episcopal expresó el deseo de construir una Iglesia que sepa pedir perdón cuando no haya estado a la altura del Evangelio.

Además, llamó a fortalecer el trabajo conjunto entre laicos, sacerdotes y personas consagradas, promoviendo una mayor escucha y participación dentro de las comunidades.

Una advertencia sobre la inteligencia artificial y la dignidad humana

Tróccoli también hizo referencia a los desafíos que plantea el desarrollo tecnológico, especialmente la expansión de la inteligencia artificial.

A partir de las reflexiones del pontífice, advirtió sobre el riesgo de que las nuevas tecnologías contribuyan a formas de deshumanización y sostuvo que la dignidad de las personas debe permanecer en el centro de las decisiones.

En ese contexto, defendió la importancia de preservar los vínculos humanos, la cercanía y el acompañamiento personal, dimensiones que, según planteó, ninguna máquina puede sustituir.

El lugar de la Iglesia en un Uruguay de distintas creencias

El presidente de la Conferencia Episcopal también se refirió a las particularidades de Uruguay, donde conviven distintas creencias religiosas y convicciones filosóficas.

Frente a esa diversidad, sostuvo que la Iglesia Católica busca anunciar su fe con respeto y libertad, al tiempo que trabaja junto a personas e instituciones que comparten la búsqueda del bien común.

Tróccoli recordó además a dos figuras de la historia del catolicismo uruguayo: el beato Jacinto Vera, primer obispo de Montevideo, y la madre Francisca Rubatto, a quienes presentó como ejemplos de entrega y compromiso con la evangelización y la asistencia a los demás.

El pedido de una renovación de la misión de la Iglesia

Hacia el cierre de su intervención, Tróccoli expresó su deseo de que la visita de León XIV no se limite a las celebraciones de estos días, sino que deje una tarea concreta para las comunidades católicas del país.

Planteó la necesidad de renovar el compromiso religioso, fortalecer la unidad y acompañar a quienes atraviesan situaciones difíciles.

También pidió al pontífice una bendición especial para los sacerdotes y religiosos ancianos o enfermos que no pudieron participar presencialmente de la celebración y la siguieron a distancia.

Finalmente, invocó a la Virgen de los Treinta y Tres y expresó su deseo de que la visita papal impulse a los católicos uruguayos a acompañarse unos a otros, profundizar su compromiso con los demás y renovar su misión evangelizadora.

"Santo Padre, esta iglesia lo recibe con gratitud. Bienvenido a su casa, bienvenido a Uruguay", concluyó.

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