6 de noviembre de 2026 18:39 hs

"Bienvenido a América Latina. Bienvenido a esta patria grande que lo espera y lo recibe con los brazos y el corazón abiertos. Bienvenido, querido amigo, al Uruguay". Con esas palabras, el presidente Yamandú Orsi recibió al papa León XIV durante la ceremonia oficial de bienvenida en Plaza Independencia.

En un discurso de unos diez minutos, el mandatario destacó la convivencia democrática de Uruguay, reconoció el papel histórico de la Iglesia Católica en la construcción del país y enumeró algunos de los problemas sociales que, a su juicio, siguen pendientes de solución: la pobreza infantil, la salud mental y la soledad de los adultos mayores.

Orsi comenzó por destacar que América Latina, pese a haber atravesado procesos "duros y dolorosos" durante la formación de sus Estados, es actualmente una de las pocas regiones del mundo sin guerras entre países.

Más noticias

También hizo referencia a la presencia de los expresidentes de distintos partidos políticos en la ceremonia. Señaló que Uruguay es un país donde el gobierno, los exmandatarios y los ciudadanos pueden reunirse "todos juntos, en paz y con alegría" para recibir al pontífice.

"Usted podrá observar en esta plaza una pluralidad de voces y visiones que a lo largo de los años hemos aprendido y aprendemos a transformar nuestras diferencias y posiciones contrapuestas, por momentos muy duras, en un espacio común donde hacer crecer la justicia y la fraternidad", expresó.

Pobreza infantil, salud mental y soledad: los problemas que Orsi planteó ante el papa

Uno de los pasajes centrales del discurso estuvo dedicado a los desafíos sociales de Uruguay. Orsi sostuvo que el crecimiento económico y los indicadores de desarrollo no pueden ocultar las dificultades que atraviesan determinados sectores de la población.

"No podemos, no queremos resignarnos ni aceptar que, siendo un país de renta media o renta media alta, con el producto interno per cápita más alto de la región, tengamos niveles de pobreza infantil que hoy tenemos", afirmó.

El presidente también se refirió a los problemas de salud mental, especialmente entre niños y adolescentes, y a la situación de los adultos mayores que viven solos.

"No podemos permitirnos tener los actuales problemas de salud mental, incluso y en especial en niños y adolescentes", sostuvo.

A continuación, planteó que Uruguay tampoco debe resignarse a que sus habitantes, "en particular nuestros ancianos, vivan en soledad".

Para Orsi, la visita del pontífice representa una oportunidad para reconocer valores compartidos y reafirmar la necesidad de colocar el desarrollo humano en el centro de las decisiones políticas.

El reconocimiento a la Iglesia y su papel durante la dictadura

El mandatario dedicó otra parte de su intervención a reconocer la contribución de la Iglesia Católica a la sociedad uruguaya, tanto en la asistencia social como en la educación y la defensa de los derechos humanos. "Estoy convencido, porque nuestra historia así lo indica, que no todo lo puede hacer el Estado y que además una sociedad no es una simple suma de voluntades individuales", afirmó.

En ese sentido, agradeció el trabajo de los cristianos en los barrios, las cárceles y los centros educativos, así como el refugio y acompañamiento que la Iglesia brindó a numerosos uruguayos durante la dictadura.

Orsi mencionó distintas figuras vinculadas al catolicismo y a la historia nacional, entre ellas Alberto Gallinal, el padre Mateo, el movimiento Tacurú, Perico Pérez Aguirre, Casilda Aparicio y el padre Cacho.

También recordó a religiosos que participaron en los primeros años de la construcción del país, como Dámaso Antonio Larrañaga. "Tenemos claro, santidad, que en esta construcción conjunta que es el Uruguay, la Iglesia ha sido un pilar fundamental", expresó.

El presidente aseguró que Uruguay también pretende acompañar al pontífice en su búsqueda de diálogo, solidaridad y paz.

Una advertencia sobre la tecnología, el trabajo y la dignidad humana

Orsi también abordó las transformaciones tecnológicas y sus consecuencias sobre el empleo. Al hacer referencia a los planteos del papa sobre el desarrollo humano, sostuvo que el avance tecnológico no puede producirse a costa de la dignidad de las personas.

En particular, señaló que cuando las nuevas tecnologías afectan negativamente al empleo, las respuestas no pueden limitarse a indicadores económicos, procesos de reconversión laboral o soluciones de subsistencia. "Estamos ante un dilema antropológico y social que usted ha identificado claramente", sostuvo.

El mandatario agregó que, en un mundo marcado por la inmediatez, la apatía y el cansancio, el trabajo corre el riesgo de convertirse en una simple herramienta, cuando debería ser reconocido como una dimensión central de la condición humana. También agradeció el posicionamiento del Vaticano en materia de derechos humanos y su defensa de la dignidad de las personas.

Orsi rechazó la polarización y defendió el diálogo frente a las guerras

Hacia el final de su discurso, el presidente trasladó su mensaje al escenario internacional y advirtió sobre los riesgos de la desinformación, el miedo y la confrontación política. "Los escenarios de violencia y de guerra entre los pueblos no se crean de un día para el otro. Son climas que se preparan y se fomentan desde la desinformación y los miedos", afirmó.

Orsi defendió el multilateralismo y sostuvo que los gobiernos tienen la obligación de promover otras formas de relacionamiento para evitar conflictos que pueden alcanzar dimensiones catastróficas. "Para la humanidad, la paz, el diálogo y la negociación son el único camino posible", señaló.

El presidente también vinculó ese planteo con la realidad política uruguaya y llamó a evitar que las diferencias ideológicas deriven en enfrentamientos permanentes.

Sostuvo que el país del futuro no debe construirse sobre una lógica de "amigo-enemigo", ni sobre la polarización o el resentimiento, sino sobre una propuesta que ofrezca certidumbre, especialmente a los jóvenes.

En el cierre, agradeció al pontífice por impulsar a creyentes y no creyentes a involucrarse en la construcción de una sociedad más integrada. "Su presencia nos inspira y nos anima para asumir la enorme responsabilidad que tenemos como humanidad. No vamos a bajar los brazos", afirmó.

Y concluyó con un mensaje dirigido al papa: "Nuevamente, gracias por su visita. Esta casa es su casa. Bienvenido al Uruguay".

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos