La gravedad de los delitos cometidos por El Pelón, "su accionar delictivo y excecrable, carente de aprecio por la vida humana, lo convierten en un múltiple homicida, quien con frialdad y munido, en todas las ocasiones, de arma de fuego y sin aparente arrepentimiento le ha arrebatado la vida a cuatro personas (...) sin contabilizar las anteriores víctimas reseñadas por la Fiscalía en otras causas penales anteriores".
El juez letrado de Ciudad de la Costa Juan Ciganda describió con esas palabras la conducta de José Carlos "El Pelón" Machado, condenado a la pena máxima prevista en el Código Penal, de 30 años, por un delito complejo de homicidio muy especialmente agravado, dos delitos de rapiña especialmente agravados y un delito de porte de arma por reincidente, según surge de la sentencia a la que accedió El Observador.
El delincuente con un amplio historial delictivo, que se había hecho conocido desde que era menor por tres homicidios cometidos en 2010 y 2011, volvió a caer en 2025 cuando fue imputado nuevamente por homicidio. Finalmente, se probó su participación en un crimen anterior, de 2021, en el que asesinó a Cristian Suffo. Luego, en setiembre de 2025 cometíó tres homicidios que tuvieron como víctimas a Jovanni González, Talhia Tuvy y Jorge Garin.
Por ese motivo, se le tipificó homicidio complejo, lo que habilita a aplicarle la pena máxima, en lugar de considerar que existió reiteración real, explicó a El Observador el fiscal letrado de Ciudad de la Costa, Luis Alvez.
El juez evaluó que la prueba recabada así como la confesión del imputado, le permiten "concluir con grado de certeza absoluta que Machado ha tenido participación directa" en esos crímenes.
El juicio simplificado y la no aplicación de medidas previstas para delincuentes de gran peligrosidad
El fiscal Alvez explicó que cuando asumió en la fiscalía de Ciudad de la Costa, en mayo de este año, convocó a las víctimas y la única que compareció en el caso fue la madre de la enfermera de 26 años, asesinada en Playa Verde en setiembre del año pasado. Ella le comunicó al fiscal que pretendía que el caso se cerrara antes del año y quería obtener la pena máxima para El Pelón.
Por eso fue que se recurrió al juicio simplificado, para evitar el juicio oral y público que podría llevar tres o cuatro años con un resultado incierto. Ese mecanismo, creado por la LUC en 2020, introdujo un artículo al Código del Proceso Penal que habilita a los fiscales a pedir el proceso simplificado, si se llega a un acuerdo con el imputado.
Este proceso implica que en se realiza una audiencia o unas pocas audiencias en las que el fiscal acusa, la defensa contesta y se presenta la prueba ante el juez que luego dicta la sentencia. En este caso, todo se realizó en una sola audiencia en la que declararon polícías de Canelones y Maldonado, y se presentaron pericias de ADN, balística, informes criminalísticos, entre otros.
El juez Ciganda en la sentencia afirmó que "no se impondrán medidas de seguridad eliminativas (...) atento al abatimiento solicitado por la Fiscalía en su alegato de clausura".
Las medidas eliminativas están previstas en el Código Penal para los delincuentes habituales, violadores u homicidas que por la excepcional gravedad del hecho, derivada de la naturaleza de los móviles, denuncien una gran peligrosidad. Cuando se aplican, se le suelen sumar hasta 15 años de cárcel a la pena por el homicidio.
Ante la consulta sobre por qué no se solicitaron las medidas eliminativas, el fiscal explicó que para pedirlas tenían que haber ido a juicio oral y él tendría que haber probado la peligrosidad con informes psiquiátricos.
Para ello "tenía que haber tenido más tiempo para la investigación pero no era lo que la víctima quería porque es muy desagastante a nivel emocional, por lo que priorizamos esa voluntad", dijo Alvez.
Agregó que la única pericia psiquiátrica que se le hizo a Machado, cuando fue detenido, dictaminó que es imputable pero no se profundizó. Para explicar lo que demora obtener las pruebas, contó que antes de presentar la acusación solicitó un informe al INR con carácter urgente para que le informaran si había tenido problemas de relacionamiento con otros reclusos y no le respondieron.
Los cuatro homicidios y las dos rapiñas
El 30 de abril de 2021 “El Pelón” apuñaló varias veces a Cristian Suffo, de 39 años, luego de una discusión y se fugó en moto.
El 8 de setiembre del año 2025, Jovani González, de 33 años, había ido con su pareja a la casa de Machado en Empalme Nicolich, Canelones, próximo a las 7 de la mañana, para intercambiar un foco de luz por droga. Discutieron y "en determinado momento éste le efectuó tres disparos de arma de fuego".
La pareja salió corriendo por temor a que la asesinaran y Machado junto a Richard Ramírez, su cómplice ya condenado, "movieron el cadáver y lo arrojaron en una cuneta a pocas cuadras. Cámaras de video vigilancia de la zona captaron cuando ambos pasaron tirando un carro que llevaba el cuerpo de Jovani".
En un allanamiento realizado en la casa de Machado, se encontró el foco de luz con una mancha de sangre que era de la víctima y el carro que utilizaron para transportar el cuerpo, que también tenía rastros de sangre de la víctima.
Cuatro días despúes, el 12 de setiembre de 2025 a la 01:30 de la madrugada, Machado y Ramírez llegaron en moto a Playa Verde, se acercaron al automóvil Renault Kwid azul que estaba estacionado en la rambla para rapiñar a sus ocupantes. En el vehículo se encontraba la enfermera Taliha Tuvy, de 26 años, junto a un hombre.
Machado se acercó por el lado de ella y le exigió que se bajara del vehículo, ella se resistió y le dio tres disparos en el pecho. Ramírez le robó el celular al hombre y ambos se fugaron en la moto. Tuvy fue trasladada a un hospital y una hora después se constató su fallecimiento.
Dentro del auto se encontró una bolsa que Ramírez había dejado que contenía ropa, una frazada, un cargador de una pistola 9 mm, un cepillo de dientes de donde se extrajo ADN que resultó ser de Machado y una colilla de cigarrillo que contenía ADN de Ramírez.
Ese mismo día, a las 16 horas cometió el cuarto homicidio en Pando. La víctima fue Jorge Garin Ramírez, sobrino de Richard Ramirez. La sentencia relató que Machado mantuvo una discusión con Ramírez y la víctima se interpuso entre ambos, por lo que le disparó en el pecho. Luego de cometer el homicidio, Machado ingresó armado unos segundos al taller “FM Escapes” en la ruta 75 armado y les dijo a los empleados que lo estaban persiguiendo.
El 24 de setiembre, cerca de las 14:30, rapiñó a los empleados de la Carnicería “Abasto Nicolich”, junto al ya condenado Martín Palacios. Éste último se quedó afuera y Machado ingresó con el arma y se llevó $5.000. Seis minutos después fue el turno de la Fábrica de Pastas "La Única" en la Ruta 101, de donde se llevaron $8.200 y unas petacas de whisky.
Al día siguiente, el 25 de setiembre, ambos fueron detenidos por personal de la Policía Caminera en el kilómetro 86 de la Ruta 5. Llevaban el revolver calibre 32 de color plateado con municiones con el que Machado había matado a Gonzalez, Tuvy y Garín.