12 de agosto de 2026 5:00 hs

El Ministerio de Defensa aspira a adquirir “hasta” dos patrulleras de la clase River ofrecidas por el Reino Unido antes de darlas de baja en 2028, según dijeron a El Observador fuentes de la cartera.

Tras la rescisión del contrato con Cardama, el gobierno de Yamandú Orsi sigue desde hace meses la propuesta de la Marina Real británica que involucra a tres embarcaciones que hasta hoy continúan desplegadas en el Atlántico Norte para vigilar la presencia de submarinos rusos: el HMS Tyne, el HMS Mersey y el HMS Severn.

Una misión de tres oficiales de la Armada encabezada por el nuevo contralmirante Ismael González viajó en mayo al Reino Unido para conocerlas de primera mano. A su retorno, la delegación informó a la ministra Sandra Lazo sobre el estado de las embarcaciones, aunque no habían accedido a detalles tales como las horas de uso de los motores.

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A partir de esa misión, el gobierno firmó una carta de intención para avanzar en los intercambios con la marina inglesa, al tiempo que la Armada comenzó su estudio sobre las patrulleras.

En esta línea, en el Ministerio de Defensa manifestaron su interés en no dejar pasar la oferta, aunque no piensan destinar a las River como patrullas oceánicas (OPV), sino para la vigilancia de la zona económica exclusiva del país y para navegar hasta las 200 millas náuticas.

Fuentes de la cartera explicaron a El Observador que aspiran a comprar dos de las tres embarcaciones ofrecidas, aunque ven como un escenario factible que el Estado uruguayo termine costeando solo una, al precio de unos US$ 20 millones. “Reino Unido ofreció tres. Se está considerando la posibilidad de una o hasta dos, que es nuestro deseo porque sería lo más adecuado”, manifestó una autoridad al tanto de las conversaciones.

Reparos en la Armada

La posibilidad de la adquisición, sin embargo, ha sido objetada por parte de la Armada en informes que fueron remitidos al Ministerio de Defensa, según pudo reconstruir El Observador.

La principal observación de la marina uruguaya radica en la ausencia de un hangar para embarcar un helicóptero a bordo, lo que había sido un requisito excluyente en los pliegos lanzados por la Armada desde el período pasado. El excomandante Jorge Wilson había justificado que el helicóptero permite “ampliar el rango de detección mediante el empleo del radar de búsqueda de superficie más allá” del radar del propio buque.

La actual administración pondera en tanto que los patrulleros sí tienen espacio para maniobras de aprovisionamiento vertical, al tiempo que consideraban viable suplantar las capacidades de detección y rastreo de los helicópteros con drones.

Uno de los asesoramientos de la Armada al gobierno fue que las River no aportan nuevas capacidades a las ya existentes en la fuerza, en cuanto a armamento, detección o artillería. También marcaron que la maquinaria empleada por dichas patrullas conllevaría una degradación acelerada sin un adecuado soporte logístico en Uruguay.

Respecto de la posibilidad de no usarlas como OPV sino para el patrullaje hasta las 200 millas náuticas, fuentes de la marina plantearon que estas aguas requieren de barcos de menores dimensiones para sustituir a los barreminas, de entre 500 y 800 toneladas de desplazamiento, contra las 1.700 que tienen las River.

En esa línea advierten que su eslora de casi 80 metros tampoco entraría en las bases secundarias que dan apoyo logístico a la base naval principal de Montevideo.

Sandra Lazo en su visita al astillero SIMA en Perú

Sandra Lazo en su visita al astillero SIMA en Perú

Negociaciones “de Estado a Estado”

Por otro lado, el gobierno tiene definido resolver antes de fin de año cuál cuál será el astillero al que le encargarán las OPV “cero kilómetros” tras la caída del contrato con Cardama.

El presidente Orsi ha enfatizado que esta vez la compra será “de Estado a Estado” para evitar el lobby privado en torno al negocio.

A partir de la rescisión con Cardama, tres astilleros elevaron propuestas formales al gobierno por intercesión de sus embajadas en Uruguay: Hyundai Heavy Industries (Corea), Naval Group (Francia) y Cotecmar (Colombia).

El mes pasado, en el marco de la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas celebrada en Cusco, la ministra Lazo visitó el astillero Servicios Industriales de la Marina (SIMA) junto a directivos de Posco, el representante exclusivo de Hyundai Heavy Industries en Perú.

Desde el Poder Ejecutivo informaron que el contrato será con uno de esos tres y que la vía más probable será la compra directa por excepción por una razón de tiempos.

La propia demanda civil contra Cardama presentada el jueves por el gobierno refiere a que “el proceso completo de adquisición de buques de reemplazo demandará, en el escenario más optimista, no menos de dos años desde su inicio, sin perjuicio de que su duración total podría ser considerablemente mayor en función de las vicisitudes propias del nuevo procedimiento de contratación”.

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