6 de noviembre de 2025 12:35 hs

Asolado por las pandillas y la pobreza, sin elecciones desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse, Haití sigue siendo un drama difícil de soltar para las Naciones Unidas (ONU). Al filo del plazo para el final de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití, el Consejo de Seguridad aprobó la creación de una Fuerza de Represión de Bandas de hasta 5.550 efectivos para hacer frente a la violenta inestabilidad.

Aún no está claro qué países aportarán uniformados ni cómo se solucionará la falta crónica de financiamiento. Ninguno de los miembros del Consejo de Seguridad vetó la resolución que impulsaron Estados Unidos y Panamá, pero por motivos geopolíticos se abstuvieron China, Pakistán y Rusia.

Uruguay no fue ajeno al debate. La ministra de Defensa, Sandra Lazo, vio de primera mano el lobby de parte de los países durante una misión a Berlín, aparte de ser un tema recurrente de conversación en los foros internacionales en que participan autoridades del gobierno uruguayo.

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Pese a ser un país chico para el concierto mundial, el Ejército uruguayo tiene una reputación propia por sus efectivos en misiones de paz, especialmente por los más de 700 cascos azules hoy desplegados en el Congo y los 210 en Altos del Golán. Sin embargo, el sello de la nueva misión impulsada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas genera resistencias en el gobierno.

https://www.bbc.com/mundo/articles/c987enld9n9o
Las redes sociales han servido para difundir el mensaje de las pandillas que ahora controlan Haití.
Las redes sociales han servido para difundir el mensaje de las pandillas que ahora controlan Haití.

Lazo dijo a El Observador que la nueva fuerza a desplegarse en Haití “cambia la modalidad” de las misiones “para la conservación de paz” que han sido históricamente “una política exterior del Uruguay” y que por tanto “no está en agenda” contribuir con ella. La jerarca del MPP recalcó que “no está en la mira cambiar a otro tipo de misión”.

Los despliegues en Haití han sido también desde sus orígenes una espina sensible para el Frente Amplio. La aprobación de la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (Minustah) en diciembre de 2005 llevó a la renuncia del socialista Guillermo Chifflet a su banca de diputado porque iba “contra las convicciones más hondas” de su conciencia, al exponer a las tropas uruguayas a “las órdenes del imperialismo norteamericano”; años después, las sucesivas prórrogas para la permanencia del contingente ocasionaron votos por disciplina partidaria y hasta una votación negativa de Luis Puig (PVP) que llevó su caso ante el Tribunal de Conducta Política frenteamplista.

Los últimos soldados del contingente uruguayo en Haití retornaron en 2017. El entonces canciller Rodolfo Nin Novoa fundamentó la decisión en base a que para esa fecha ya habría un nuevo gobierno electo, que además sería evaluado por secretario especial nombrado por Guterres.

La Minustah culminaría en 2019 salpicada por los brotes de cólera y denuncias de abusos sexuales. Uruguay tampoco fue ajeno, con al menos ocho condenas de los juzgados haitianos rechazadas en 2018 por el Ministerio de Defensa para que soldados uruguayos se hicieran cargo de la pensión de niños concebidos en el país caribeño.

"Operaciones selectivas de lucha"

La aprobación de la nueva Fuerza de Represión de Bandas fue celebrada por el presidente del Consejo Presidencial de Transición de Haití, Laurent Saint-Cyr.

Tras una carta en que el secretario general de ONU, António Guterres, propusiera como opción “viable” que Naciones Unidas asumiera “nuevas funciones” para el mantenimiento de la seguridad, el Consejo encomendó a la nueva fuerza que colabore con la Policía Nacional de Haití y sus Fuerzas Armadas en “operaciones selectivas de lucha contra las bandas a partir de información de inteligencia”. El contingente de hasta 5.550 efectivos también deberá “garantizar la seguridad” en “infraestructuras críticas y lugares de tránsito” como puertos, hospitales y escuelas.

https://www.bbc.com/mundo/articles/c987enld9n9o
Distintos grupos criminales se disputan el control en Haití desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021.
Distintos grupos criminales se disputan el control en Haití desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021.

Sin condiciones para una misión para “el mantenimiento de la paz”, el Consejo de Seguridad apuesta a que la actuación de la Fuerza de Represión de Bandas garantice las “condiciones de seguridad propicias para la celebración de elecciones libres y limpias” y el ingreso “seguro” de la ayuda humanitaria.

El Consejo de Seguridad estableció que la nueva fuerza se financiará por “contribuciones voluntarias” de países, aunque el financiamiento de la misión en Haití es un problema de larga data. La actual Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad había ido decreciendo en número y tenía hasta ahora unos 970 efectivos, la enorme mayoría de ellos provenientes de Kenia.

Además del despliegue del país africano, la misión busca sostenerse principalmente en el respaldo de un “Grupo Permanente de Asociados” integrado por Estados Unidos, Bahamas, Canadá, El Salvador, Guatemala y Jamaica.

Con 1.617 muertos por la violencia pandillera entre enero y marzo, el gobierno de Donald Trump designó a las bandas Viv Ansanm y Gran Grif como organizaciones terroristas extranjeras y como "una amenaza directa para los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos en la región".

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