30 de septiembre de 2026 5:00 hs

La cúpula del Partido Nacional sigue de cerca la situación del edil de Montevideo, Gonzalo Gómez, luego que Pablo Leiva –una de las personas que tenía contratada– fuera condenado por lavado de activos en el marco de la Operación Trazador.

Por el caso también fueron condenadas otras dos personas por delitos de narcotráfico. En total, la policía incautó 142 kilos de pasta base, 124 kilos de cocaína, más de $ 3 millones y US$ 42.564 en efectivo. El dinero estaba en la casa de Leiva, padre de Lucio –también asesor de Gómez– quien fue liberado aunque la Fiscalía abrió una nueva causa para investigar la ruta del dinero.

Tras llegar de China el fin de semana y reunirse el sábado con el presidente del directorio Álvaro Delgado y con la Comisión de Asuntos Políticos el domingo, Gómez dio una conferencia de prensa este lunes en la que asumió el “error de gravedad” que cometió al “no ser precavido” a la hora de las contrataciones, pero aseguró que no pensaba renunciar porque le tenía “mucho para dar a Montevideo”.

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Gómez integra el sector Por la patria, liderado por Jorge Gandini, que también quedó envuelto en la polémica porque Leiva padre pagaba facturas y le daba “cambio chico” al Abitab de su esposa. Gandini, que está impedido de hacer política partidaria por haber sido designado como director opositor de la ANP, negó las implicancias y aseguró que todas las actividades que hacía el comercio con Leiva estaban registradas y eran legales.

Desde China, el edil anunció la desvinculación de Leiva padre y tras las reuniones del fin de semana junto a la cúpula blanca resolvieron que Leiva hijo dejara de ser su asesor y perdiera su cargo en la juventud nacionalista de Montevideo. A su vez, Gómez resolvió pedir licencia en el directorio, cargo que tenía como integrante nacional de la juventud blanca.

Con esas medidas, más el pasaje del caso a la comisión de ética, los nacionalistas entendieron que habían tomado todas las cartas posibles en el asunto.

Sin embargo, tras la conferencia del lunes –que fue seguida con atención por todos, incluido Delgado desde México– Gómez volvió a quedar en la mira.

Según reconstruyó El Observador con fuentes de la cúpula blanca, sus explicaciones públicas no fueron bien evaluadas y generaron disconformidad y desaprobación entre los dirigentes, que comenzaron a madurar que la renuncia a la banca es un camino cada vez más plausible.

En particular, se consideró que el haber dicho que había contratado a Leiva padre pero no le había asignado tareas –por lo que era un “ñoqui” además de estar involucrado en lavado de dinero– lo hacía meritorio de la salida, aunque se esperará que comparezca ante la comisión de ética y el caso se discuta en directorio. La próxima sesión está prevista para el lunes 5.

Como medida precautoria se resolvió –tras intercambios– que se pida licencia a la Junta hasta que el caso se aclare.

Pero con el paso de las horas y la certeza de que la Fiscalía seguirá investigando, algunos nacionalistas dimensionaron que Gómez está en una encrucijada ya que la persecución de la ruta del dinero proveniente del narcotráfico significará poner la lupa en los ingresos de Leiva padre.

En este sentido, entre los blancos hay dudas de que el hombre efectivamente cobrara los $ 52.000 anunciados –algo que debería surgir de transferencias recibidas o retiros de Gómez para entregar el dinero en efectivo–. En caso de que no, la figura de Leiva padre pasaría de “ñoqui” a “perejil”, exponiendo un mecanismo irregular de financiamiento de la actividad del edil. Pero en caso de que sí, su situación no mejoraría, ya que el haber reconocido pagos sin tareas podría encuadrar en algunas figuras penales.

“Es inaceptable. Desprestigia, está mal. Me pareció de esas cosas que no se puede explicar”, dijo el senador Sergio Botana en Desayunos Informales, mientras que Sebastián da Silva recordó a El Observador que desde el comienzo pidió “medidas ejemplares y ejemplarizantes”.

Martín Lema, en tanto, planteó en el streaming de El País que se debía esperar la actuación de la comisión de ética, una posición similar a la que sostuvo Javier García, que definió el episodio como “grave”.

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