Los senadores blancos Sebastián Da Silva y Sergio Botana calificaron de "improcedente" el "interrogatorio" que recibieron por escrito, en el marco de la investigación administrativa dispuesta en la Cámara de Senadores (que preside Carolina Cosse) tras el hallazgo de colillas de cigarro en la sala Martín C. Martínez durante la interpelación al ministro de Economía, Gabriel Oddone, el pasado 22 de junio.
"Se devuelve por improcedente. Esto no es Egipto", escribió en una de las hojas el senador blanco Da Silva, quien dijo a El Observador que devolvió el sobre que contenía varias preguntas.
Entre ellas, en el interrogatorio los funcionarios preguntaban a Da Silva si en "algún momento de la interpelación" había estado en la sala Martín C. Martínez, si "vio a alguien fumando" estando allí o "constató la presencia de humo de tabaco".
También preguntaban si "vio alguna colilla de cigarros", si "estuvo fumando en esa sala ese día" o si "tiene conocimiento de quiénes estaban presentes en la referida sala".
Preguntas de ese mismo tenor llegaron al senador Sergio Botana, según confirmó a El Observador. El legislador también calificó de "improcedente" el planteo y argumentó que se invoca un estatuto del funcionario de la Cámara de Senadores, cuando se trata de "funcionarios de la República".
Botana dijo creer que se trata de "un error", porque consideró "absolutamente ridículo que el Estado esté perdiendo su tiempo en estas cuestiones".
"Y después hay un tema gravísimo de meterse en la libertad ambulatoria y de participación en reuniones de parte de legisladores cuyo estatuto es especial justamente por la necesidad de la función", continuó en relación a los fueros con los que cuentan los parlamentarios.
En particular se refirió a las preguntas sobre las personas presentes en la sala. "Se me está preguntando si participé en reuniones. Tengo que 'denunciar' quiénes estuvieron (...) No es un problema de colillas, es un problema político", sostuvo y lo calificó como algo "propio de los gobiernos totalitarios".
La polémica por la supuesta presencia de colillas de cigarro en la sala mencionada se desató a fines de junio, primero con una carta de Cosse dirigida a los legisladores y luego con una inspección del Ministerio de Salud Pública (MSP) a raíz de una denuncia formulada por un posible incumplimiento a la normativa que prohíbe fumar en espacios cerrados públicos o de trabajo.
El 24 de junio en la nota que envió a los senadores Cosse recordó que estaba prohibido fumar en los espacios cerrados del Palacio Legislativo y les pidió preservar las condiciones de higiene y seguridad.
Días después, sin embargo, llegaron los inspectores de Salud Pública y la polémica volvió a encenderse, con legisladores de la oposición denunciando que había existido una violación de sus fueros porque los funcionarios habían ingresado a sus despachos.
En esa inspección, sin embargo, no se constataron incumplimientos.