Hace algunos días, la Mesa Política del Frente Amplio votó por unanimidad la realización en la tarde de este martes 3 de una charla sobre Frente Amplio y cristianismo, una iniciativa que causó sorpresa en algunos de sus seguidores, que por desconocimiento o razones políticas reniegan del vínculo de la coalición de izquierda con la religión, y así lo hicieron notar a través de redes sociales.
Acto en creación del Frente Amplio en febrero de 1971 en el Palacio Legislativo.
Foto: Frente Amplio.
Para muchos frenteamplistas, la coalición de izquierda representa el batllismo, y en esa lectura que de alguna forma puede resultar demasiado lineal o simplista, no hay lugar para la religión. Como ha sucedido en otras ocasiones, el concepto de laicidad se interpreta a gusto y en función de los intereses de turno.
Sin embargo, el propio presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, y algunos de sus principales dirigentes se identifican como cristianos, y la llegada del papa León XIV a Uruguay no pasó desapercibida para la dirigencia del partido de gobierno, que se prepara para la visita que comenzará en la tarde del próximo viernes 6.
Raíz espiritualista y antimarxista
A comienzos de la década del 60, un grupo de jóvenes se separó de la Unión Cívica, uno de los partidos más antiguos del Uruguay fundado en 1910, que tuvo entre sus filas nombres como el de Juan Zorrilla de San Martín, Joaquín Secco Illa o Salvador García Pintos, entre otros. Era un partido conservador, con valores inspirados en el cristianismo que, a lo largo de las décadas, fue perdiendo peso y en varias de las últimas elecciones votó dentro de lema Partido Nacional.
En aquella vieja Unión Cívica, surgió en 1962 un movimiento juvenil que dio origen al PDC, una pieza clave en la conformación del Frente Amplio. Aquellos jóvenes buscaban “alinearse decididamente en el camino señalado por el movimiento internacional demócrata cristiano, muy fuerte en Alemania e Italia y que comenzaba a expresarse en América Latina con los partidos de esa orientación”, recordó el historiador Lincoln Maiztegui Casas en su libro Orientales. Una historia política del Uruguay (Planeta).
En PDC se constituyó de manera formal en febrero de 1962, con algunas definiciones que “se apartaban sensiblemente” de los postulados cívicos, recordó Maiztegui Casas, y tenía como objetivo expreso la creación del “socialismo comunitario”, que tenía “raíz espiritualista y antimarxista” y buscaba una alternativa a los problemas sociales de la época.
En aquel grupo de personas que formó el PDC hubo un nombre que tuvo particular importancia y que después se convirtió en una de las figuras históricas más destacadas en la creación de lo que hoy es el Frente Amplio: el arquitecto Juan Pablo Terra Gallinal, perteneciente a una familia ligada a la aristocracia uruguaya y vinculada a figuras destacadas de distintos partidos políticos.
Su padre Horacio Terra Arocena, de la Unión Cívica, era pariente del dictador colorado Gabriel Terra; como arquitecto fue uno de los proyectistas del Santuario del Cerrito de la Victoria. Estaba casado con Margarita Gallinal, sobrina de Alejandro, un nombre de referencia en el Partido Nacional.
En ese hogar tan diverso en lo ideológico, nació en 1924 Juan Pablo Terra. Siguió los pasos de su padre en la arquitectura y en la Unión Cívica; su hermano Horacio Terra, en cambio, fue un reconocido dirigente blanco afín a Wilson Ferreira Aldunate.
Como arquitecto, Terra tuvo distintos roles a nivel universitario y también participó en proyectos como el diseño de la iglesia de San Carlos Borromeo y Nuestra Señora de la Asunción, ubicada en la Avenida Millán del Prado, en el que también intervino el afamado ingeniero Eladio Dieste.
Casado con María del Carmen Ortiz, con quien tuvo ocho hijos, Terra era un seguidor del ideario del sacerdote dominico francés Louis Joseph Lebret, promotor del movimiento humanista Economía Humana.
En 1966, Terra fue electo diputado por el PDC y fue el principal impulsor del Plan Nacional de Vivienda que se aprobó dos años después. En ese 1968, además, Terra realizó la jugada política, que años después dio lugar a la conformación del Frente Amplio.
Diálogo e intercambio
Casi seis décadas después de aquellos movimientos políticos, Uruguay se prepara para la llegada del papa León XIV el próximo viernes 6 en el marco de una visita que se extenderá hasta el domingo 8.
En ese contexto, el miércoles 28 de octubre de 2026, el arzobispo de Montevideo Daniel Sturla recibió a una delegación de dirigentes frenteamplistas encabezada por Pereira, el ministro de Desarrollo Social Gonzalo Civila, la senadora Blanca Rodríguez, la exdiputada comunista Ana Olivera, y el director de Transferencias y Análisis de Datos del Ministerio de Desarrollo Social y presidente del PDC, Juan Martín Fernández.
Al encuentro con Sturla, la dirigencia frenteamplista suma otra actividad en el marco de la visita papal: “un espacio de diálogo e intercambio” llamado Frente Amplio y cristianismo, que se realizará este martes 3 en La Huella de Seregni a partir de las 19 horas.
El encuentro, moderado por Agustín Canzani, tendrá como expositores a Pereira, Olivera, Fernández y Mercedes Clara, directora de Gestión Territorial del Ministerio de Desarrollo Social.
Apenas se difundió el anuncio en la cuenta Instagram y Facebook, comenzaron a aparecer comentarios, en su mayoría críticos. Hubo quienes objetaron la cercanía con la Iglesia, otros reclamaron que la fuerza política no tenga relación con religiones reivindicando la figura de José Batlle y Ordoñez, e incluso algunos señalaron que ese tipo de acciones se alejan de la forma de pensar de la fuerza política. Los comentarios favorables fueron los menos.
En la red social X, en tanto, cuentas de seguidores identificados con partidos opositores ironizaron sobre la cercanía del Frente Amplio con el cristianismo, como forma de demostrar una aparente contradicción en la forma de pensar de la dirigencia de izquierda al estar en sintonía con la corriente religiosa.
Tanto aquellos votantes frenteamplistas que en cierta manera sienten que se está vulnerando el concepto de laicidad, como los que se burlan de la actividad, dejan de lado o desconocen un elemento clave en la historia de la fuerza política: el papel de Terra y el PDC para constituir el Frente Amplio.
Histórica tapa de Marcha publicada en marzo de 1971, luego de la creación del Frente Amplio.
Aquel “Frente sin exclusiones”, que tenía la cualidad inédita de unir “cristianos y marxistas”, al decir de Carlos Quijano en su recordada tapa de Marcha, concurrió a las urnas por primera vez en 1971 bajo el lema PDC y lo mismo sucedió en 1984, porque en las dos ocasiones hubo restricciones electorales y proscripciones. Recién en 1989 se votó al partido Frente Amplio como un lema en sí mismo.
Cristianos y marxistas
Después de aquel discurso de Terra de 1968, se fueron acelerando los contactos entre figuras de distintos partidos que querían conformar un nuevo grupo político. En 1970 se aprobó la llamada “Declaración del 7 de octubre”, donde “un grupo de ciudadanos sin militancia política activa” hizo un llamado a concertar “un acuerdo sin exclusiones entre todas las fuerzas políticas” en oposición “a la conducta antipopular y antinacional del actual gobierno”.
El 8 de enero de 1971, el PDC y el Partido por el Gobierno del Pueblo (PGP), la histórica lista 99, conformaron un nuevo sector político denominado “Frente del Pueblo”, buscando unificar su lucha para concretar la creación del Frente Amplio, según un comunicado publicado en el semanario Marcha en febrero de ese año, firmado por Hugo Batalla y Zelmar Michelini por el PGP, y Juan Pablo Terra y José Luis Cogorno por el PDC.
En el ejemplar de Marcha de febrero de 1971 también se encuentra un texto titulado “Por un Frente sin exclusiones”, donde el PDC; el Movimiento Blanco, Popular y Progresista y el PGP “convergen” en una misma línea. “Esa concepción progresista y esencialmente humanista, explica la coincidencia en la acción política y parlamentaria”, añadía el documento.
El número de Marcha incluye los comunicados de los distintos sectores que formarían el Frente Amplio y también declaraciones de sus principales referentes, entre los que se encontraban Michelini, Líber Seregni, Alba Roballo, Héctor Rodríguez, Francisco Rodríguez Camusso y Terra, entre otros.
Al ser consultado sobre cuáles serían los puntos centrales del programa común del Frente Amplio para las elecciones de 1971, Terra destacó la “coincidencia amplia en torno a una reforma agraria enérgica”, “poner la banca al servicio del país”, concentrar “a manos del Estado los rubros estratégicos del comercio exterior” y concebir al Estado como el “planificador, promotor y actor principal del desarrollo industrial”. También mencionó puntos en común para promover cambios en la redistribución del ingreso o la seguridad social.
En marzo de 1971, Marcha publicó una de sus tapas más recordadas. Sobre un enorme título que decía Frente Amplio, Quijano resumió con precisión el carácter variopinto de nueva coalición de partidos: “Cristianos y marxistas”. El ejemplar contiene textos redactados por Juan Pablo Terra, Rodney Arismendi, Mario Benedetti, José Luis Massera y Juan José Crottogini, entre otros.
Ni populismos ni corrientes marxistas
En un folleto publicado por el PDC en 1971, Terra defendió la integración del grupo al Frente Amplio. “Se nos pregunta a menudo porqué el Partido Demócrata Cristiano adhirió al Frente Amplio. Más exacto sería preguntar porqué propuso su formación y luchó tres años por el acercamiento de los sectores progresistas que lo integran”, dijo el líder del PDC.
Agregó que el PDC “no desaparece, ni renuncia a sus convicciones, sino que se afirma y crece como fuerza demócrata cristiana, y realiza lo que sus propias ideas exigen”.
Terra, además, sostuvo que el PDC “es una fuerza distinta y perfectamente definida” dentro del Frente Amplio. “Su ideología no le permite confundirse ni con los populismos que reúnen al Pueblo para mejoras transitorias y no llevan a transformaciones durables y de gran aliento, ni con las corrientes marxistas, con las cuales discrepa en cuanto a la forma ideal de la sociedad futura y a los métodos para realizarla. Tiene su propio aporte que hacer. No puede, por tanto, fusionarse en una fuerza indiferenciada. Puede, en cambio, integrarse a un gran Frente, manteniéndose distinto y fiel a sus propias convicciones”, añadió.
En las elecciones de noviembre de 1971, el Frente Amplio obtuvo 304 mil votos, alrededor del 18% del total nacional, con la fórmula integrada por Líber Seregni y Juan José Crottogini. El PDC obtuvo unos 61 mil votos y Terra fue electo senador.
A la salida de la dictadura, en las elecciones de 1984, el Frente Amplio concurrió de nuevo a las urnas bajo el lema PDC y obtuvo más de 400 mil votos, alrededor del 20% del total. El PDC logró 43 mil votos.
A la salida de la dictadura, la solicitud de ingreso al FA de la Dirección del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), provocó un sacudón en la interna frenteamplista. El pedido fue realizado, entre otros, por José Mujica. El PDC, el PGP y el Partido Comunista “se opusieron a dicho ingreso”, recordó el historiador Maiztegui Casas.
“El 26 de enero de 1989, ante la inminencia de la aceptación por parte de las autoridades frenteamplistas del ingreso del MLN-Tupamaros, el PDC anunció su retirada de los órganos de decisión, al tiempo que sostenía que no estaba dispuesto a autorizar que su lema fuera empleado nuevamente por la coalición”, añadió el historiador. Finalmente, PDC se retiró del Frente Amplio en el plenario del 20 de mayo, se unió al PGP y respaldó la candidatura de Hugo Batalla en el Nuevo Espacio.
Terra, además, adoptó una medida que fue cuestionada por varios de sus excompañeros frenteamplistas: respaldó el voto amarillo en el plebiscito que buscaba derogar la ley de caducidad, que buscaba evitar la derogación de la norma. Ese año, se postuló al Senado y no resultó electo.
Juan Pablo Terra en un folleto del PDC.
Foto: Disponible en el portal Sitios de la memoria.
El líder histórico del PDC murió en 1991 y en las elecciones de 1994, el grupo volvió a votar dentro de la coalición de izquierda, en el marco de lo que se denominó Encuentro Progresista-Frente Amplio, junto a distintos grupos provenientes de otros partidos, como el encabezado por el exintendente blanco Rodolfo Nin Novoa, que en 2004 fue electo vicepresidente en la fórmula junto a Tabaré Vázquez.
El Frente Amplio, la Iglesia y sus decisiones
Desde el retorno democrático, públicamente el Frente Amplio ha mantenido posiciones críticas con decisiones de la Iglesia Católica, que abonaron la idea de que se trata de un grupo político alejado de las cuestiones religiosas.
Por ejemplo, en 1987, luego de la primera visita del papa Juan Pablo II, la bancada de ediles frenteamplistas de Montevideo votó en contra a que se mantuviera la cruz en Bulevar Artigas. Cuando gracias a la intervención del senador Gonzalo Aguirre el tema fue dirimido en el Parlamento, la izquierda votó en bloque contra la decisión de que el monumento continuara en ese sitio, con excepción del diputado Héctor Lescano, integrante del PDC, quien fuera una de las caras más visibles del grupo desde el retorno democrático.
A lo largo de los años, hasta ahora, la gran mayoría de la izquierda ha tenido posiciones antagónicas a planteos de la Iglesia Católica, lo que de alguna manera también ratifica la imagen de que se trata de un partido alejado de credos religiosos.
En 2008, legisladores frenteamplistas promovieron la despenalización del aborto, un elemento históricamente cuestionado por la Iglesia. El presidente Tabaré Vázquez no era creyente, pero decidió vetar la iniciativa por razones médicas, lo que generó una fuerte polémica interna que terminó generando su desvinculación del Partido Socialista. En 2012, durante el gobierno de José Mujica se volvió a aprobar la norma con votos de la mayoría del Frente Amplio y se mantuvo firme.
Un año después, legisladores del Frente Amplio impulsaron otro proyecto que causó molestia en la Iglesia Católica: se habilitó el matrimonio igualitario. En el primer año del gobierno de Orsi se aprobó el proyecto de eutanasia, que tuvo origen en filas coloradas, que otra vez generó enfrentamientos con la cúpula eclesiástica.
En 2016, además, los ediles frenteamplistas hicieron naufragar la propuesta impulsada por cardenal Daniel Sturla y fieles católicos de colocar una estatua de virgen María junto a la Aduana de Oribe, a pesar del visto bueno del intendente Daniel Martínez.
Sin embargo, también desde el retorno democrático hasta ahora, hubo guiños de la izquierda favorables a la religión católica. El entonces presidente Tabaré Vázquez aceptó un pedido de la Iglesia de colocar una estatua de Juan Pablo II junto al monumento de cruz y su señora, María Auxiliadora Delgado, representó a Uruguay en el funeral del pontífice en abril de 2005.
Además, los tres presidentes frentamplistas se reunieron con distintos papas en sus mandatos: José Mujica con Francisco en 2013, Vázquez con el mismo pontífice en 2016 y Orsi con León XIV en 2017.
El rosario de Fernando Pereira
Fernando Pereira siempre se definió como cristiano, incluso cuando estaba al frente del PIT-CNT. En su fe, como en tantas cosas, según reconoció en diálogo con El Observador, incidió su abuela Gloria, cuando lo llevaba por las tardes, luego de la escuela, a la parroquia San Antonio.
Pereira destacó el papel de “muchas iglesias que contribuyeron a proteger militantes de la izquierda que estaban perseguidos” en la dictadura, que colaboraron con alimentación a familias de detenidos y con personas que perdieron el trabajo solo por pertenecer al Frente Amplio.
Pereira destacó que, además del PDC, existen otros sectores de izquierda identificados con el cristianismo y que algo parecido ocurre dentro del movimiento sindical. “El aporte que el cristianismo le ha hecho al Frente Amplio ha sido sustancial, y ese aporte es lo que queremos valorar en este momento simbólico, no es que ese aporte solo se hace ahora”, agregó.
El presidente del Frente Amplio dejó de ir a la Iglesia, pero eso no le impide rezar a diario y conservar un rosario colgado de su lado de la cama, algo que no tiene su pareja, que es atea. El fin de semana tiene previsto concurrir a la reunión con el papa León XIV junto a otros líderes partidarios, y también al encuentro que se realizará en la Universidad Católica.
¿Qué le puede aportar hoy el cristianismo a la izquierda?
FP: Mucho. Si uno lee la encíclica del papa Francisco, pensás en tierra, trabajo, en los valores que genera para la sociedad uruguaya o cualquier sociedad en el mundo. En la carta que el mismo papa entregó a las organizaciones sociales en un evento en el Vaticano, plantea que las organizaciones sociales iban a ser atacadas por proteger a los más débiles, pero que valía la pena hacerlo, porque había que encontrar los mecanismos para darle a los pobres lo que les pertenece. Eso se parece mucho a la idea del Frente Amplio de priorizar en toda la política actual a la gente que menos tiene. El cristianismo bien entendido, en el sentido de la bienaventuranza, de pensar en los pobres, de pensar en los que menos tienen, en los trabajadores, en sociedades integradas, objeta asuntos de la Iglesia, que yo mismo objeto, pero que hay un aporte, no hay dudas.
El Frente Amplio fue muy crítico con algunos temas vinculados a la religión, por ejemplo, la instalación de la cruz del papa, o con asuntos que generaron rispideces, como la aprobación de la interrupción voluntaria del embarazo o el matrimonio igualitario. ¿Cómo se convive con esa situación?
Yo creo mucho en ese tipo de sociedad que hemos construido acá, donde el vínculo entre Estado y Iglesia no existe. Aquellos que queremos creer, lo podemos hacer en libertad. Mi madre murió de un cáncer terminal muy doloroso y vivió hasta el último minuto. Esa era una decisión personal. Pero aquellas personas que toman una decisión diferente, tienen que tener la libertad de hacerlo. No pueden quedar pegadas a lo que yo piense, sino, sería imponer. Un gobierno gobierna para todos, no para una parte. No para los que creen, no para los que no creen. Se generan derechos. El matrimonio igualitario, que yo defiendo a morir, como la ley de la interrupción voluntaria del embarazo, son derechos que tienen las personas. ¿Están obligados a hacerlo? No, lo hacen las personas que quieren. Aquellas personas que creen que no hay que interrumpir ningún embarazo, no lo hacen. Entonces, digamos, dos mil años después hay cosas que hay que repensar, creo yo.
¿El cristianismo está presente en el Frente Amplio?
Claro que sí. Para empezar, porque hay un Partido Demócrata Cristiano y hay otros partidos que tienen vínculo con el cristianismo y que están adentro de otros sectores del Frente Amplio. Y para seguir, porque en todos los sectores del Frente Amplio hay miembros de las organizaciones cristianas. Usted no debe encontrar ningún partido del Frente Amplio, ninguno, que no tenga cristianos adentro. Si usted me preguntara ¿el batllismo está en el Frente Amplio? Le diría sin dudas, no pasamos de 400 mil a un millón de votos por magia, sino por la incorporación de decenas y cientos de miles de batllistas y decenas de miles de blancos independientes, wilsonistas.
En la entrevista con el cardenal Sturla estuvo presenta la exintendenta Olivera que integra el Partido Comunista, que también disertará en la actividad del Frente Amplio. El resto de los asistentes están identificados con el cristianismo, pero el caso de ella parece ser distinto, si bien en su juventud asistió a colegio Sacré Coeur.
Porque hay una parte que los comunistas no olvidan: cuando sucedió la muerte de los ocho mártires de la (seccional) 20 de Montevideo en 1972, monseñor Carlos Partelli fue uno de los primeros que se hizo presente. Usted imagínese el compromiso que tuvo el padre Cacho con pobres de la cuenca de Casavalle, el papel del sacerdote Perico (Luis) Pérez Aguirre. Cuando murió el papa Francisco, se daba un acto conmemorativo de los ocho mártires de la Veinte, y el Partido Comunista puso las banderas a media asta. Porque una cosa es que la mayoría de los miembros no sean cristianos, y otra cosa es que no haya vínculo estrecho entre la acción del Partido Comunista en su época y la acción cristiana. De hecho, monseñor Daniel Sturla estuvo presente en un acto por aquella masacre de los mártires de la 20, en 2014. No venimos de la nada, venimos un día marxistas, cristianos, batllistas, blancos, anarcosindicalistas decidieron que había un proyecto colectivo que se podía construir en alternativa a los partidos tradicionales. Y vaya si se construyó.
Usted, que recorre mucho el país, sabe que existe una forma de pensar que tiende a simplificar y pone a los blancos como los afines a la Iglesia, frente a la posición de batllistas y frenteamplistas. De alguna manera, parecería que se desconoce la historia y por eso se generan reacciones ante un conversatorio como este.
Sí, me parece tremendamente valioso. Me pareció muy valiosa la reunión con Sturla, porque para nosotros no puede ser indiferente que venga un papa que tiene una encíclica tan progresista, y me parece de mucho aporte a la izquierda unitaria mostrar el aporte de la izquierda cristiana a la construcción del Frente Amplio.
¿Fue una idea suya?
Bueno, mía y de mi equipo, con el que trabajamos hace cinco años.
¿Recibió críticas?
Yo no, pero puede haber gente que no le guste. Pero así ha sido la izquierda lo largo de toda la vida. Esto lo aprobó la Mesa Política del Frente por unanimidad. No hubo ninguna dificultad. Como no hubo ninguna dificultad para homenajear a Zelmar Michelini. Yo no me voy a negar nunca a escuchar cosas revolucionarias que vienen del pensamiento marxista, que vienen del pensamiento anarcosindicalista, que vienen del pensamiento batllista. Tampoco me voy a negar a ser parte de lo que yo fui. Me he formado con pensadores cristianos de gran nivel que me han aportado a entender, por ejemplo, la ética del neoliberalismo, o que me han ayudado a pensar la historia del Uruguay y los papeles de las distintas organizaciones.