3 de noviembre de 2026 17:56 hs

Verónica Rocha, madre del cabo de primera Juan Rocha, uno de los tres soldados ahogados en un ejercicio militar de nado nocturno en Fray Bentos, denunció las incongruencias en las informaciones que su familia ha recibido desde el momento del accidente.

“Yo me enteré por la prensa de lo que había pasado. Nadie me llamó para avisarme, como hubiera correspondido”, dijo Rocha, quien el viernes 30 a las 7 de la mañana supo por los medios informativos que algo grave había pasado en Fray Bentos, donde estaba su hijo.

Ella y otros familiares intentaron llamarlo, pero nadie respondía al celular. A las 7:40 un militar que revista en la misma unidad que Juan le informó a un integrante de la familia que Juan había fallecido. “Lamentablemente falleció, él se encontraba haciendo un curso. Lamento decírtelo así, pero lo estoy asimilando como puedo. Se me parte el alma y aún no lo creo”, le escribió. También en las radios se hablaba de que los muertos eran tres. Pero en la unidad de Fray Bentos le seguían diciendo a Verónica que no creyeran todo lo que oían: “La prensa miente”, le dijeron. Recién después de las diez de la mañana les informaron que Juan estaba muerto.

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En unas palabras de homenaje que un superior pronunció en el cuartel, a donde la familia se trasladó apenas supieron de lo ocurrido, se dijo que Juan falleció el jueves 29. Pero en el único certificado que les dieron, dice que murió el viernes 30 y que la causa de la muerte es “reservada”.

A Rocha le asombró que todos los compañeros de su hijo la saludaran diciéndole que “se tiene que hacer justicia”, algo que no suele decirse cuando hay un accidente.

“Un superior de Juan me dijo que demoraron en encontrar su cuerpo porque estaba alejado del lugar donde se encontraron los cuerpos de sus dos compañeros, y que Juan no estaba atado a ninguna cuerda”, relató Rocha. “Pero me dijo que él no podía hablar, que no estaba autorizado”.

Otros compañeros de su hijo le aseguraron que había solo una embarcación controlando el ejercicio, y no cuatro como ha dicho el Ejército.

De momento, de parte de las autoridades no han recibido ningún dato de cómo se produjo el accidente y las tres muertes.

“Nadie me ha llamado, nadie nos dice nada. No me han querido dar ni siquiera las pertenencias de mi hijo, ni su billetera ni su celular. Me dicen que el celular lo tiene Investigaciones. ¿Qué tienen que investigar en el celular de mi hijo?”, se preguntó Rocha.

Juan Rocha revistaba en el Batallón de Infantería Mecanizado N.º 2.

Según lo informado por el Ejército, la muerte de los tres soldados ocurrió durante un ejercicio de nado nocturno, que consistía en recorrer una distancia de 2.500 metros en la zona del muelle del ex Frigorífico Anglo.

Según se informó, los alumnos del curso se encontraban vinculados a una misma cuerda y estaban acompañados por dos botes y dos kayaks con instructores.

Además de Juan Rocha, fallecieron el alférez Matías Vasella, del Batallón de Infantería Mecanizado N.º 6, y el cabo de primera Carlos Leandro Gómez, del Regimiento de Caballería Blindado N.º 2.

Por otra parte, el teniente segundo Braian Ruiz, del Batallón de Infantería Mecanizado N.º 6, pudo ser rescatado y reanimado y su salud viene evolucionando.

El accidente fatal en el que tres soldados murieron ahogados en la noche del jueves en el río Uruguay no fue el primero en los cursos de buzos tácticos del Ejército.

El 4 de noviembre de 2007 el soldado Alejandro Braian Aguerre Jaime, perteneciente al Batallón Ituzaingó de Infantería N°7, murió ahogado mientras participaba de una instrucción del curso de buzo táctico. Aquel accidente ocurrió en la cantera El Terrible, en el departamento de Salto.

Aguerre tenía 21 años y su muerte ocurrió durante un ejercicio nocturno, bajo supervisión de oficiales.

Otro caso de ahogamiento en una práctica en el Ejército ocurrió dos años después. En 2009 el alférez Carlos Olivera murió ahogado en una piscina de Toledo, mientras participaba de un curso de comando. Aunque el Ejército y el gobierno del momento presentaron el caso como un accidente, en 2012 la Justicia procesó con prisión domiciliaria a tres oficiales del Ejército como responsables de la muerte de Olivera.

La Justicia entendió que el alférez estaba siendo sometido “a ejercicios de hostigamiento o estrés psicofísico en el interior de la piscina, que consistían en su mantenimiento forzado debajo del agua, hasta el límite de la resistencia”.

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