3 de marzo 2026 - 5:00hs

La situación del agua potable en la zona metropolitana está en el centro de la discusión pública desde que en otoño e invierno de 2023 los uruguayos vieron cómo salía agua salada de sus canillas debido a una feroz sequía –la peor de la que se tienen registros– que llevó al mínimo las reservas de OSE.

La falta de lluvias exhibió el problema estructural que arrastraba la empresa pública desde hacía años y la dejó en medio de una discusión política acerca de cuáles son las mejores inversiones para disminuir ese riesgo a futuro.

Como se sabe, la administración de Luis Lacalle Pou había firmado para construir una nueva planta potabilizadora sobre el Río de la Plata, un proyecto que fue abandonado por Yamandú Orsi que se inclina por hacer la planta en la cuenca del río Santa Lucía, al lado de la actual, y construir una represa en la zona alta.

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Con este asunto aún sin avances que permitan iniciar las obras, y con el fuego político cruzado arriba de la mesa, la empresa termina el verano con luces amarillas –de menor intensidad que las de 2023– acerca del futuro.

Porque si bien los informes meteorológicos señalan que las lluvias dejarán de estar por debajo de las esperadas para el período, el déficit que se arrastra hace que el agua no corra como debería por lo seco que están los suelos.

Actualmente, OSE está manejando los caudales del río con el objetivo de estirar al máximo las reservas. La represa de Paso Severino (con capacidad para 67 millones de m3) tenía 37 millones de m3 este lunes y el consumo promedio estos días estuvo en 630 mil m3. Hace un mes, el 3 de febrero, las reservas estaban en 46,8 millones de m3, de acuerdo con datos de OSE revisados a diario por El Observador.

A estos números, debe sumarse el agua dulce disponible en la represa de Canelón Grande, que es de menor tamaño, y que este lunes estaba 48 centímetros (22,24 metros) por debajo de la cota de rebalse (22,72 metros). OSE no informa la cantidad de reservas en m3 de esta represa.

Como estrategia de manejo de los caudales por la falta de lluvias en el sur –que llevaron al MGAP a declarar la emergencia agropecuaria en gran parte de la zona, incluida la cuenca del Santa Lucía– en febrero OSE aumentó el trasvase de agua bruta desde aguas abajo de Aguas Corrientes para mantener las reservas en Paso Severino. Eso provocó que los valores del índice de trihalometanos estuvieran por encima del valor máximo permitido, ya que esa agua tiene más bromuros, tal como informó El País.

“Esta situación podrá mantenerse hasta tanto se registren precipitaciones significativas en la cuenca del río Santa Lucía”, dice el informe, que motivó críticas de la oposición aunque el MSP aseguró que el agua sigue siendo potable y segura.

Respecto a lo que ocurrirá en los próximos tres meses, este lunes el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) publicó que se esperan “condiciones de climatología”, esto quiere decir que no hay sesgos sobre la probabilidad de que se produzcan más o menos lluvias respecto a la media histórica, ya que otorga un 33% a cada una de las posibilidades.

Sequía acumulada

El documento menciona que las “anomalías de precipitación acumulada fueron negativas en gran parte del país, a excepción de la región norte” en el trimestre diciembre-enero-febrero.

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“Los desvíos más significativos se registraron al suroeste, oeste y parte del sureste del país, alcanzando desvíos entre -80% y -60% en varias regiones”, dice el informe, que agrega que “se vienen observando desvíos negativos desde hace varios meses consecutivos a lo largo del 2025, principalmente al sur del Río Negro”.

A su vez, la semana pasada, el grupo de monitoreo de la situación hídrica –que funciona en el Sinae– señaló que en la cuenca del Santa Lucía persistieron "déficits severos de escorrentía" del agua con anomalías inferiores al -70%.

El grupo consideró que al mirar los últimos tres meses, los valores negativos de lluvias al sur del Río Negro indicaban “condiciones entre ligeramente secas y muy secas”, mientras que la observación a doce meses las categorías podían llegar a "extremadamente seco".

“Se observa que las cuencas del río Santa Lucía, Laguna Merín y la vertiente del océano Atlántico han mantenido condiciones por debajo de lo normal y caudales bajos durante los últimos cinco a seis meses. Esta situación se explica por los bajos acumulados de precipitación promedio mensual y por la baja tasa de escurrimiento registrada en estas cuencas hidrográficas”, sentencia como advertencia.

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