La posibilidad de que Uruguay descubra petróleo extraíble en su mar es baja, pero suficiente para que las principales empresas del mundo estén poniendo sus ojos y se planteen invertir algunos millones de dólares en tareas de exploración y búsqueda.
El interés, que se arrastra desde hace años, se vio renovado en 2022 luego que Namibia descubriera petróleo y gas dado que la geología de ambos países es similar porque hace millones de años las tierras estaban juntas.
Este descubrimiento hizo que varias empresas comprometieran inversiones, una consecuencia que ya se está observando porque desde marzo y hasta fines de abril Viridien (exCGG Services) está realizando una campaña de exploración sísmica 3D en uno de los bloques ofrecidos por Ancap.
A su vez, la estadounidense APA pidió autorización al Ministerio de Ambiente para hacer un pozo en una zona muy cercana a donde TotalEnergies buscó petróleo en 2016, y en los últimos días El Observador informó que un buque noruego hizo sísmica sin permiso en la plataforma continental.
Buscando adelantarse a lo que entiende puede ser un “gran problema” en caso de que haya petróleo, el senador del Partido Nacional, Sebastián da Silva, está preparando un proyecto de ley para disponer que el 80% de las ganancias que se registren vayan a un fondo de inversión a ser usado por las siguientes generaciones.
La idea toma como base el “modelo noruego” ideado hace años por el geólogo iraquí Farouk Al-Kasim.
Da Silva dijo a El Observador que el proyecto será “por las dudas” para dejar resuelto un problema “si tenemos la suerte de que haya petróleo”. El legislador citó ejemplos negativos –como Venezuela o algunos países africanos– de cómo el hallazgo del hidrocarburo genera problemas políticos porque se produce corrupción y los gobiernos gastan los ingresos de este recurso finito.
También dijo que su idea es que el 5% de las ganancias se destinen a mitigaciones ambientales y que el 15% pueda ser invertido por los gobiernos en obras de infraestructura. Planteó que la OPP debe tener un rol preponderante y que el Parlamento debe designar especialistas de gestión por mayoría absoluta.
Millones de ingresos
Recientemente, en un taller con periodistas, Ancap planteó que los ingresos directos de la eventual producción petrolera rondarían para el Estado uruguayo los US$ 1.700 millones anuales por impuestos y canon.
En el caso de APA, la producción estimada sería de unos 400.000 barriles de crudo por día a un costo de US$ 23,5 la unidad.
La petrolera también señaló que Noruega era un “ejemplo a seguir” porque tuvo una visión de largo plazo. Los técnicos del ente señalaron que el país está muy bien ranqueado en los índices de transición energética y sustentabilidad ambiental pese a que explota hidrocarburos.
El “modelo noruego” consta de varios pilares: el Estado como socio de las petroleras en diferentes proyectos, separación de las funciones legislativas, técnicas y comerciales para asegurar la transparencia, y una gestión financiera responsable que evita la inflación mediante el ahorro de las ganancias en un fondo para futuras generaciones.
En la literatura académica, este caso de éxito suele oponerse a la “enfermedad holandesa” en referencia a la mala gestión del gas que hicieron los países bajos en la década del ‘60.
El descubrimiento de este recurso natural derivó en un importante aumento de las exportaciones, lo que a su vez hizo más fuerte la moneda, encareció las ventas al exterior de otros sectores (como la industria o agricultura) con lo que perdieron competitividad y pasaron a vender menos afectando a toda la cadena y provocando cierres de empresas.
Este tipo de casos negativos fueron usados como referencia por Jorge Batlle en 2016 cuando sorprendió a la sociedad al decir que ojalá no hubiera petróleo porque generaba “unas tentaciones terribles”.
En una entrevista con El Observador TV luego de reunirse con los otros expresidentes (Julio María Sanguinetti, Luis Lacalle Herrera y José Mujica) convocados por Tabaré Vázquez, Batlle se preguntó en qué había cambiado la historia de los países que tenían petróleo e indicó que se trataba de un problema económico "complejo" que había que "manejarlo con cuidado y fuera de la coyuntura".
En ese entonces, el presidente Tabaré Vázquez había señalado que el país debía preparar una "política petrolera" y que no debía "esperar a hacer el pozo y que surja petróleo" para ver qué hacía.