Yamandú Orsi y Carolina Cosse vieron los carteles con las caras de los desaparecidos e inmediatamente pidieron detener la marcha del auto que los trasladaba.
Hacía pocos minutos que habían salido del Palacio Legislativo hacia la Plaza Independencia cuando el canto de “¿dónde están?” que repetían los familiares en la esquina de Nicaragua y Libertador se impuso al bullicio de las cornetas y celebraciones de los militantes que, embanderados, fueron a saludar a los nuevos mandatarios.
Orsi y Cosse se miraron y decidieron romper el protocolo para salir y acercarse hasta ellos. No hablaron y simplemente hicieron con sus manos gestos de respeto que les valieron mensajes de “bien Yamandú, bien Carolina”.
Un rato antes, en su primer discurso como presidente, Orsi había considerado “tan justo como imprescindible” mantener “intacto” el compromiso con la “libertad, la verdad y la justicia”.
Orsi y Cosse saludan a Madres y Familiares
Santiago Soravilla
Ante el Parlamento, el mandatario había descripto a la dictadura como un período "marcado por la persecución política y la crueldad humana como método de gobierno y por el saqueo económico como parte central de ese proyecto político", y se había llevado una de las mayores ovaciones al considerar que "la democracia gozará de una mejor salud el día en que todas las familias uruguayas sepan en dónde están sus familiares desaparecidos".
Pancartas y balconeras
En el auto eléctrico, buscando dar una señal de los nuevos tiempos, al presidente y la vicepresidenta les llevó una hora realizar todo el trayecto. Fueron alternándose el lugar para saludar hacia las dos aceras de la calle mientras veían y escuchaban variopintos mensajes.
Al pasar por el Instituto Profesores Artigas (IPA), Orsi advirtió que su generación le había colgado un cartel felicitándolo. Sonrió y más adelante saludó con efusividad a otro grupo de profesores que desde un balcón lucían una pancarta que decía “orgullo, mi presidente es docente”. Como se sabe, Orsi es profesor de historia y estudió en el IPA.
El presidente también vio una pancarta en contra del proyecto Neptuno y otra levantada por una mujer en la que le pedía trabajo. También escuchó a quienes le reclamaron por trabajo y muchos que le desearon suerte. Los dos respondieron con pulgares arriba, guiñadas y gritos de “muchas gracias”.
Aunque la calle estuvo vallada, y un grupo de militantes conformó un cordón humano para que el auto circulara con facilidad, algunas personas se las ingeniaron y pudieron acercarles regalos. Sobre 18 de Julio, un hombre le hizo llegar un libro sobre Raúl Sendic, que Orsi guardó en la camioneta.
Todo el recorrido fue transmitido en vivo, lo que hizo que quienes estaban esperándolos levantaran las banderas y cantaran canciones como "ole le, ola la, si esto no es el pueblo, el pueblo donde está", al ver que estaban cerca.
En la Plaza Independencia, ambos fueron recibidos por Luis Lacalle Pou y Beatriz Argimón. Cuando la transmisión mostró al presidente saliente hubo silbidos, algo que fue reprochado luego por referentes de la coalición en redes sociales.
Entre los presidentes, el diálogo fue breve. Celebraron tras pasarse la banda y Lacalle Pou le preguntó si se podía quedar con la lapicera con la que habían firmado el libro de actas. Orsi le dijo que no había problema. El mandatario saliente le reiteró que quedaba “a la orden”.