20 de agosto de 2015 9:30 hs

Las imágenes de cómo decenas de trabajadores del hogar Ceprili golpean y reducen a un grupo de menores dentro del centro de reclusión Ceprili generaron debate público sobre las condiciones en las que viven los jóvenes en ese hogar del INAU. Para los reclusos y sus familias, estos episodios de violencia no se tratan de situaciones puntuales sino de casos con los que deben enfrentarse todos los días.

"Yo no quiero que hoy o mañana me llamen y me digan: 'Venga a buscar a su hijo a la morgue porque un funcionario le pegó con un bomberito y sin querer lo mató".

"Nos levantábamos de mañana, limpiábamos la pieza y estábamos todo el día ahí trancados. No nos sacaban al liceo ni nada (...) En el Ceprili viejo nos metían de a cuatro o cinco en una pieza de dos por dos y nos teníamos que lavar la cara en el wáter porque no teníamos canilla", relató Javier, un reciente ex recluso de Ceprili, durante una entrevista con el programa de canal 12 Desayunos Informales.

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El joven dijo que los tratos por parte de los funcionarios del Sirpa no eran buenos ya que estos "buscaban lo mínimo para sancionar" y que "casi todos los días" entraban de a varios a las piezas para sacarles la ropa o amenazarlos a golpes.

Si bien en algunas ocasiones los jóvenes resultaban con heridas, los encargados del centro no los llevaban a un centro médico para evitar dejar evidencia o ser cuestionados sobre las formas en que el recluso se había hecho esa herida, agregó.

"En el Ceprili viejo nos metían de a cuatro o cinco en una pieza de dos por dos y nos teníamos que lavar la cara en el wáter porque no teníamos canilla".

Javier fue el joven al que los funcionarios agreden con un extintor, tal y como se ve en el video. En la entrevista, narró que ese día no había fuego y que luego de tirarle en la cara lo dejaron "tremendo rato dentro de la pieza sin atención".

"Entiendo que cometió un delito y lo tiene que pagar, pero que lo pague en condiciones humanas", manifestó Jorge, padre de un joven que desde hace dos meses está internado en Ceprili, quien también participó de la entrevista.

El hombre sostuvo que estos incidentes "no son de ahora" y que, en ocasiones, "a los chicos los cuelgan a las rejas, los mojan y los dejan días colgados". A veces "es como carnaval" donde los funcionarios se turnan para golpear en el rostro a los jóvenes, agregó.

"Yo no quiero que hoy o mañana me llamen y me digan: 'Venga a buscar a su hijo a la morgue porque un funcionario le pegó con un bomberito y sin querer lo mato'", expresó.

Además de lo que pueda ocurrir con sus hijos dentro del centro, Jorge dijo que a los padres les preocupa lo que suceda una vez que los jóvenes queden en libertad: "Cada chiquilín que salga de un centro de reclusión va a salir peor de lo que estaba (...) es tanto el remordimiento que puede llegar a tener que mañana le dan la libertad y ese chiquilín va a esperar a ese funcionario y lo va a matar".

Ante la difusión pública del video, los funcionarios cambiaron su conducta y tratan con más respeto a los reclusos, según Jorge. Incluso les prometieron sacarlos a estudiar y trabajar. Aun así, sus familiares temen que esto sea momentáneo y que una vez que el tema deje la esfera pública, todo vuelva a la normalidad.

Nuevos episodios de violencia

La abogada representante de las familias de los reclusos internados, Verónica Carneiro, contó que en la última sesión ante la Justicia se suscitaron nuevos "inconvenientes" entre funcionarios del Sirpa, agentes policiales y jóvenes reclusos.

Carneiro dijo que "hubo golpes a los gurises" en el carcelaje y cuando bajaban del ascensor, que fueron registrados por las cámaras y que ya están bajo conocimiento del juez. La abogada reconoció que ese día los reclusos estaban sin comer y generaron "alboroto", pero que "todo lo que pasó después fue totalmente fuera de lugar".

Asimismo, contó que el miércoles "se dio una situación particular" ya que uno de los funcionarios que fue a declarar "está procesado por hechos de violencia en el centro Ser".

Según la abogada, muchos de los educadores que tienen la tarea de formar a los jóvenes "no tienen terminada la escuela" pero que eso tampoco los excluye de conocer las normas de trato a los menores que "deberían conocer por el simple hecho de ser funcionarios públicos" y por "sentido común".

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