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Tenis > ENTREVISTA A PABLO CUEVAS

"Antes creía que en el mundo solo existía el tenis"

El uruguayo habla sobre su vuelta a la Copa Davis, sobre cómo ve su carrera a los 32 años y los planes para el tenis uruguayo una vez que se retire

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07 de abril de 2018 a las 05:00

Con 32 años, a Pablo Cuevas se lo nota disfrutando de la vida. Ya no es el aquel chiquilín que le ganó a Guga Kuerten con 19 años en una Copa Davis en 2005, que era todo explosión, pero muchas veces también descontrol. Y no es que ya no le salte la cadena de vez en cuando: reconoce que aún lucha contra eso. Pero con su familia en crecimiento (su pareja Clarita, su hija mayor Alfonsina de 4 años y Antonia, de 7 meses), con años de experiencia, con la enseñanza que le dejó una lesión de dos años que lo tuvo al borde del retiro, ha aprendido a acompasar su vida familiar con la dura vida del tenis

Porque más allá del glamour y los viajes, los tenistas aseguran que muchas veces se sienten en una jaula de oro, saltando de avión en avión pero apenas conociendo aeropuertos y los clubes donde se juegan los torneos. Por eso Cuevas se toma tiempo para, por ejemplo, ir a surfear un par de días tras quedar eliminado del Abierto de Australia. O llevar a su familia a acompañarlo durante algunas semanas de competencia. "Las derrotas no se hacen tan pesadas", cuenta sobre ese momento de salir derrotado del vestuario y encontrarse con la sonrisa de su hija, a la que no le importa si su papá es el número 1 o un tenista amateur.

"Antes creía que en el mundo solo existía el tenis", cuenta a Referí en una mañana lluviosa en la cafetería del Carrasco Lawn Tennis, donde se prepara para, desde este sábado, defender a Uruguay en la segunda ronda de la Zona II Americana ante Venezuela, cuando el equipo celeste buscará clasificar a la final por el ascenso. Es otro cambio en su vida: tras tres años de privilegiar su ascenso en el ranking (en el medio jugó los Juegos Olímpicos), siente que es tiempo de ponerse la celeste del tenis. Jugar con su hermano Bebu es una motivación extra, sobre todo porque está en un buen momento. Y además, está esa sensación diferente para un tenista: ser un jugador de equipo. Todo eso, y el sueño de poder jugar el Grupo Mundial, es el combo que permite tener este fin de semana a Cuevas.

A continuación, un resumen de la charla con Referí.

¿No es fácil para un tenista acomodar la Davis en su planificación de la temporada?

Venía con una molestia en la rodilla. Y sabiendo que venía la Davis y la gira de Montecarlo a Roland Garros, decidí descansar ocho días, y no jugar Miami. Son detalles que otros años no los ponía como prioridad.

¿Es el mismo dolor que el año pasado?

Sí, el mismo que después de Roland Garros. Creía que iba a estar más tiempo parado pero cuando arranqué lo hice muy bien. Estoy contento con eso y con las precauciones que tomé. Me hice un tratamiento que me está ayudando.

¿Influía en su juego?

Me estaba doliendo la rodilla, me limitaba mucho, estaba un segundo más tarde en movilidad, y a este nivel no podés jugar así, empezás a perder, no te curás, se arma una cadena que no está buena. El año pasado me pasó en el final de la gira europea de polvo de ladrillo, seguí y después tuve que parar un mes. Volví y me siguió doliendo y después me costó mucho agarrar ritmo. Tenía claro que donde pasara este año tenía que parar a tiempo. Escuché a la rodilla, y creo haberlo hecho bien.

El Cuevas dirigente

La experiencia también se refleja en las ideas que tiene Cuevas sobre el tenis uruguayo. En buena medida, su surgimiento ha sido un milagro. Un talento como el suyo –como lo fue antes el de Macelo Filipini o Diego Pérez– aparece muy de vez en cuando, pero además necesita una voluntad de fierro en un sistema que, lejos de impulsar, muchas veces tira para abajo a los talentos jóvenes.

Como equipo de Copa Davis, ¿toman alguna referencia del proceso de la selección de fútbol? ¿Qué necesitan de la dirigencia?

En todos los deportes tiene que haber un proceso. En ese sentido muchos me han puesto de ejemplo el rugby, cómo ha crecido. No solo en resultados, sino en marketing, en desarrollo, en que la gente esté más interesada. Tenemos que hacer al tenis más atractivo. No creo que haya poca gente que juegue. Pero que la gente que juega le encuentre más gustito a la competencia. Que los más chicos puedan meterse en el circuito de Argentina. Hay que viajar más, pegarnos al gigante que tenemos al lado. No tenemos ese marketing, estrategia y apoyo económico para esos chicos que están empezando.

Tiene clara las ideas. ¿Le gustaría ayudar en un futuro?

De mi lado se puede hacer más fácil hablar porque hoy no tengo tiempo para colaborar. Mi parte hoy pasa por seguir vigente en el circuito y estar lo más expuesto que pueda. El día de mañana voy a tener el tiempo para estar en lo organizativo y podré ayudar mucho.

¿Falta cultura de tenis competitivo?

Es difícil entrarles a los padres o a los profes de los clubes si no mostrás una estrategia. Y si al chico no lo apoyan el profe, los padres o el club, tiene que ser un rebelde para convencerse de que puede jugar al tenis. No pasa solo por el dinero, pasa porque a los 10 o 12 años puedan ser más competitivos, y si a los 16 años los resultados se le presentan, se plantee la duda: ¿Y si intento? Si no son casos muy aislados y que no vienen de ningún plan, o del plan de un profesor.

¿Está disfrutando más de la vida en el circuito?

Es para muy poquitos darse los lujos de Federer. De todas maneras en estos dos años, si bien todo lo he pensado a partir de mi calendario de tenis, me he dado gustos de viajar con mi familia, y me he permitido relajarme un poco más en los días que no estoy compitiendo. Ojalá pudiera tener el calendario de Federer, de jugar tres semanas y volverme a mi casa. Ahora me voy de gira de Montecarlo a Roland Garros, son 8 semanas. Pero es lo que elegí. Lo sigo disfrutando, me encanta y no tengo 15 años más para hacerlo. Trato de sacarle el jugo y poder seguir así, seleccionando bien el calendario, disfrutando de la familia, conociendo más lugares. Por ejemplo, la idea es que ahora vayan en el medio para cortar un poco la gira.

Antes creía que en el mundo solo existía el tenis, y si una semana tenía que parar, mi equipo me lo tenía que decir 70 veces. Ahora se me hace mucho más fácil, porque veo que quizá no jugar dos meses me da un año más de vida tenística.

¿Toma en cuenta las historias de deportistas como Federer y Ginóbili, por ejemplo, y las cosas que hacen para poder seguir jugando a primer nivel?

Después de la lesión maduré y aprendí. De ahí me vengo cuidando bastante con la comida. A veces leo sobre esos casos, o de alguien que se lesionó, y es un recordatorio de lo que tengo que hacer. Y otras cosas: si hay un partido de fútbol, tener claro que no lo puedo ni pensar. Te dan ganas, pero los riesgos de jugar un deporte al que no estás acostumbrado son grandes.

Cayó al puesto 42 y se viene una gira donde defiende muchos puntos. ¿Siente presión?

Me gustaría estar en otra posición, más cerca del puesto 20. No me presiona el hecho de que en esta gira defiendo puntos porque si los defiendo es que el año pasado jugué bien y puedo hacerlo de nuevo. En la segunda mitad no sumé prácticamente puntos, entonces no hay que mirar tanto el año por una gira. Este viene siendo de pique más regular que el anterior. La idea es mantenerme parejo, con algunos altos de buenos resultados.

¿Cómo se siente con su juego este año?

Vengo jugando mejor que los resultados que tuve. Evolucioné en un montón de aspectos, incluso desde lo mental, pero sentí que me faltó un plus de ganas de querer ganar el partido. No es que no me importaba, pero por momentos estaba compitiendo pero no realmente con ese deseo que te hace la diferencia. No tengo bien claro por qué. Puede ser por los cambios en todos los aspectos de mi vida, por el nacimiento de Antonia, el hecho de que aún no han viajado conmigo. En algún momento sentí que no estaba ni en casa ni pleno en el torneo. Deambulé. Y esa fue la clave para no estar con esa hambre especial. Me había pasado el año pasado pero era más entendible a fin de año, que los resultados no acompañaban y arrastraba el cansancio del circuito.

¿Qué siente en esos momentos? ¿Llega al vestuario y quiere jugar de nuevo el partido?

Eso está bueno. El año pasado no llegaba con ese hambre de revancha al vestuario, de decir quiero jugar ya de nuevo el partido. Iba contando los torneos para volverme. Este año no. Hasta Río me venía pasando, y en San Pablo lo mejoré. En Indian Wells lo cambié mucho.

Eso explica que en algunos partidos tiene una diferencia enorme entre un set y otro.

Más de una vez vino por ahí. Me pasó toda la vida la irregularidad en el juego. A veces es falta de intensidad que lleva a esos baches. Por ahí hay veces que nadie se da cuenta, casi ni mi entrenador, pero incluso con el partido parejo en algún momento deambulé por la cancha. Corría, metía, ganaba y perdía puntos, pero estaba en sexta y no ponía séptima. Son pequeñas diferencias de cuando no estás con el enfoque que tenés que estar.

¿Eso influye en las veces que se queda enganchado discutiendo con el juez?

Cuando estoy en ese estado ni discuto, no me aliento, no me caliento. Estoy en un neutro que no es bueno. Tengo que tener un equilibrio: no putearme con el árbitro o tirar un pelotazo. Capaz que a veces sí tirar uno puntual para salir de ese estado. Pero encontrar un intermedio entre esos dos, más cerca del segundo que de estar demasiado apagado.

También influye la lesión.

A veces quiero encontrar justificación por ese lado, sobre todo cuando vengo de varios días de dolor en los entrenamientos, y ese dolor te lleva a ese estado. En el partido estás con la adrenalina, pero si venís de días al 70% de entrenamiento, es difícil luego cambiar el chip. Tengo que no caer en ese engaño de los días previos.

¿Cómo se siente con su juego?

En ese sentido lo veo como mi mejor año. Me siento un jugador con más variantes, he aprendido a devolver mucho mejor, y alternarlo con irme para atrás. Uso más slice, y me pongo más defensivo si lo necesito. Tengo que seguir estando muy atento a identificar los momentos y los rivales para usar cada cosa.

¿Sigue teniendo el sueño de llegar al top 10?

Estoy más lejos hoy, no perdí la ilusión, pero sí dejé de preocuparme tanto por el ranking. Si pongo en práctica estas cosas, me voy a ir acercando a puestos más arriba. Sí me gustaría estar dentro del 20 para poder mantener el sueño de llegar a pelear el top 10.

El ranking está diferente este año, con esto de que los buenos están lesionados o tomando ciertos recaudos en el calendario. Entre el 10 y el 20 había mucha diferencia. Ahora no, y están todos amontonados entre el 25 y el 40. Están mucho más volátiles los cuadros, se abren. Está bueno para aprovecharlo. Hay una oportunidad enorme para todos. Quedó abierto para todo el mundo. Lo logrará el que más se convenza de que lo pueda hacer.


"VENIMOS BIEN PREPARADOS PARA LA DAVIS"

Armaron un equipo fuerte y se pueden dar el lujo de que algunos de los jugadores se queden en Europa jugando torneos.

Los que estamos venimos bien preparados, compitiendo. No sé si llamarlo lujos, pero sí está buena la posibilidad de que varios puedan cumplir sus objetivos en el circuito, que sirven para la próxima que les toque jugar. Si estamos en la definición del grupo van a llegar con mejor rodaje. Es una decisión inteligente. Siempre la Davis se empareja, tenemos mejor ranking pero ellos no tienen nada que perder. Los partidos a tres sets lo emparejan.

¿Sirve el nuevo formato de Davis, a tres sets, para acompasarlo al circuito?

Los partidos a cinco sets son muy desgastantes, pero este formato igual te deja fuera de la semana siguiente. Si bien son a tres sets jugás sábado, domingo dos partidos y tenés que irte el domingo de noche para llegar el lunes o martes y debutar el martes. Pero tenés menos riesgo de lesiones.

A muchos tenistas les gusta la Davis porque es el momento de ser parte de un equipo.

Hasta en el circuito te pasa de tener un compañero de dobles, un amigo, y esa misma semana tener que enfrentarlo en singles. Acá todos tiran para el mismo lado. También cambia que es un público más nacionalista o fanático de otros deportes. Sentís esa responsabilidad, y esa tensión, no paralizante, sino la que te motiva, es diferente a la que tenes en el año.

¿Ve al alcance la chance de jugar por ascender al Grupo Mundial? De darse los resultados, podría pasar en un año.

Así como lo contás parece más rápido, pero es tiempo. El año pasado lo "perdimos" ascendiendo al Grupo II. Si todo sale como planificamos podemos tener chance de ascender el año que viene. Hay que ver los resultados, qué pasa con Argentina, pero podría quedar más limpio el grupo 1. Fácil no habría nada, pero podemos tener chances reales. No veo gran diferencia en estar en Grupo II o III, pero sí una diferencia enorme en tener un grupo competitivo para llegar al Grupo Mundial. Mantenerse es otra cosa. Pero sí estar a un paso, tener esa ilusión. Para un corredor de autos salir 8 o 11 no cambia, pero si tenés chance de estar en el podio te da otra ilusión. Creo que vamos encaminados.

LA SERIE ANTE VENEZUELA

Uruguay enfrenta este sábado y domingo a Venezuela por las semifinales de Zona II americana. De acuerdo al nuevo formato, el sábado se jugarán los dos primeros singles: Pablo Cuevas ante David Souto (870 del ranking) a la hora 11, y a continuación Martín Cuervas jugará ante Ricardo Rodríguez (834). El domingo se jugará el dobles y los otros dos singles, cruzados respecto al sábado. Los partidos son a tres sets.

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