La "sintonía fina" o el mantenimiento de todos los "platillos chinos girando a la vez" como en más de una oportunidad ha pregonado el actual presidente del Banco Central (BCU), Mario Bergara, para definir el manejo de las principales variables de la macroeconomía, sufre tensiones mayores que la de hace un año atrás como consecuencia de una economía frenada. El PIB apenas creció 1% en 2015, lejos de la expectativa inicial del 2,5% que previó el gobierno en la ley de Presupuesto. Además, la actividad se contrajo en tres de los cuatro trimestre del año pasado, elemento que a juicio de los analistas es más que suficiente para hablar de estancamiento, concepto que las autoridades rechazan. El gobierno admite que la desaceleración de la economía se procesó más rápido de lo esperado y por eso anunció correcciones en las proyecciones y estimaciones de expansión económica y gasto que se fijaron en la última ley de Presupuesto.
¿Cómo hace el gobierno para bajar inflación, déficit y preservar la competitividad?
El equipo económico fijó sus prioridades, pero el margen de acción para no afectar el resto de las variables macroeconómicas con una economía débil luce complejo


