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¿Cómo terminó el robo en el que la víctima identificó a los ladrones?

Fueron enjuiciados por receptación y deberán presentarse a la Policía

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13 de febrero de 2018 a las 05:00

La historia de Juan, quien denunció el robo de sus equipos de navegación –estimados en US$ 13 mil–, investigó a los presuntos ladrones, y negoció con ellos a lo largo de varios días sin que llegara la orden judicial de detenerlos, continúa. Hasta el momento recuperó casi la mitad de sus pertenencias, dijo a El Observador, luego de que el viernes la Policía allanara un domicilio de la calle Gaboto, en el barrio Cordón, en donde se detuvo a un individuo que comercializaba algunos de esos artículos.

La denuncia de Juan apuntó a que a pesar de que consiguió datos de las personas que tenían sus tablas y le presentó las pruebas a la Policía, la Fiscalía demoró seis días en tomar cartas en el asunto y autorizar el procedimiento, alegando tener otras prioridades.

Finalmente, nueve días después, las autoridades detuvieron a un sujeto que, por resolución de la Justicia, no irá a prisión porque llegó a un acuerdo con la fiscal: deberá fijar un domicilio y presentarse en una comisaría todas las semanas durante una hora, por un lapso de cuatro meses.

La suspensión condicional de la pena, sujeta a que el imputado cumpla determinada acción en sustitución de la cárcel, es una de las modificaciones que introdujo el nuevo Código del Proceso Penal, vigente desde el 1 de noviembre de 2017. Esta opción se aplica ante los delitos considerados menores, como el de este caso, que se trató de una receptación.


Según dijo a El Observador la fiscal del caso, Brenda Puppo, no se probó que el individuo haya robado esos objetos. Pese a ello, el imputado defiende su inocencia y así se lo hizo saber a Juan, con quien se había comunicado por celular para venderle los equipos robados la semana pasada.

“Hola, Juan, soy Pablo –le escribió–. Entiendo tu indignación pero te quiero decir que yo no soy ningún ladrón ni delincuente; solo compré unas tablas en la feria, sin sospechar de dónde provenían. Por algo las publiqué y te di mi dirección, pero te podía haber pasado a vos; pasé 15 horas en un calabozo y tengo que presentarme durante cuatro meses a la comisaría y mi hijo de 13 años no para de llorar”.
En su domicilio se encontraron dos tablas de kitesurf, otra de surf, una funda y una vela, todas pertenencias de Juan que la Fiscalía se apresta a entregarle esta semana.

Por otra parte, este domingo se retuvieron más objetos de su propiedad: una tabla de windsurf, un remo y una funda de una tabla. También se detuvo a un sujeto, a quien se le aplicó este lunes la misma sanción de presentarse en la comisaría. Ese individuo aseguró que ya vendió una de las velas de Juan, y quien la compró, dijo Puppo, lo hizo “poseedor de buena voluntad”, por lo que Juan deberá iniciarle un juicio civil si pretende recuperarla. De todos modos, el imputado ya accedió a entregarle los US$ 150 que obtuvo en la venta.

En realidad, Juan ya había comprado la vela, pero no había ido a levantarla, porque entonces la Policía no podía actuar y detenerlos sin la orden de un juez, que aún no había gestionado la Fiscalía. “Este proceso sigue”, lamentó Juan resignado. No hay rastro del restante 50% de sus equipos.

Demora

La historia de Juan comenzó el miércoles 31 de enero, cuando entró a su casa de Punta Colorada y descubrió que en la noche anterior habían ingresado ladrones y se habían llevado sus equipos de surf, kitesurf y winsurf. Sólo faltaba eso; no se habían llevado ningún electrodoméstico ni otros objetos de valor. Al otro día ya tenía identificados sus artículos y a quién los vendía, pero la Policía no actuó hasta el viernes 9, aduciendo la inacción de la Fiscalía.
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