¿Dónde estuvo Pablo Da Silveira durante todo el 2020? ¿Qué pasó con los grandes cambios que blancos y colorados prometieron para la educación durante la campaña electoral? Si Robert Silva es la principal carta que hoy tienen los colorados como candidato presidencial, ¿eso no frustrará que la ANEP avance en las transformaciones necesarias y prometidas para evitarse líos con los sindicatos educativos?
La percepción que tuve durante buena parte del 2020 fue que el gobierno había desperdiciado el año y no había avanzado en ninguna de las transformaciones educativas que Luis Lacalle Pou había prometido en la campaña y que luego consensuó con el resto de los partidos de la coalición y algunos actores sociales como Eduy 21.
¿Qué me esperaba del año educativo? Más allá de la pandemia, esperaba a Da Silveira jugando un rol de primer ministro, con un protagonismo total y enfrentado casi a diario con los sindicatos docentes, sacudiendo la modorra de un sistema que necesita mejoras urgentes.
Da Silveira tenía todas las características para comerse la agenda del gobierno. Fue quien diseñó y coordinó el programa que llevó a Lacalle a la Presidencia, tiene una relación de confianza estrecha con el mandatario y en materia educativa viene desde hace muchos años teorizando sobre los cambios que se debían instrumentar. Es el momento de llevarlos a la práctica.
Pero nada de eso pareció pasar. Al menos en el escenario público de la política y los medios. Da Silveira estuvo prácticamente ausente de los focos mediáticos y políticos.
La vara está alta en cuanto a los desafíos que prometió el gobierno. Eso se puede visualizar si se analizar el programa de gobierno blanco, las declaraciones de campaña y sobre todo el acuerdo “Compromiso por el país” que firmaron los cinco partidos integrantes de la coalición en noviembre de 2019.
Diego Battiste
¿Nada pasó?
Esta columna la vengo postergando desde hace algunos meses, siempre urgido por los temas de la pandemia o la movida política semanal. Pero esta semana murió Germán Rama, el padre de los que algunos consideran la última reforma de la enseñanza y eso me impulsó a abordar el tema. Para empezar el año me pareció interesante dejar por una semana lo urgente y analizar lo importante.
¿Qué hizo y qué está haciendo el gobierno para impulsar los cambios prometidos?
La percepción de que en 2020 hubo pocos avances parece compartida por buena parte del sistema, incluso entre los partidos del gobierno. Luego de la muerte de Rama, en canal 4 entrevistaron al expresidente Julio María Sanguinetti, que además de recordar su gestión al frente de la ANEP, dijo que ahora “hay que retomar aquel impulso de reforma que Germán representaba con tanta fuerza, entusiasmo e inteligencia”.
Es que en el escenario público, ha habido poco ruido. Además, una de las principales promesas fue incumplida. En la campaña Da Silveira fue enfático en que el MEC debía tener un rol preponderante y que las venias para los integrantes del Codicen no se podía seguir mandando solo con un CV, sino que debía ir acompañada de un plan quinquenal.
Eso, según el ahora ministro, aseguraba que las autoridades se comprometían a un plan con control parlamentario y debían responder ante los representantes por sus cumplimientos. “Nosotros queremos que al principio del quinquenio se elabore un plan nacional de educación en el que se fijen prioridades, se fijen metas, se marquen rumbos estratégicos a seguir durante el quinquenio. Le asignamos esa tarea al MEC y proponemos que para que el Senado dé la venia para la designación de esos miembros del Codicen esas personas se comprometan ante el Senado –que es quien finalmente puede destituirlos– a trabajar alineados con esas metas y con esas prioridades estratégicas”.
Camilo dos Santos
Sin embargo, el gobierno no elaboró aún ese plan quinquenal de educación y postergó su entrega al Parlamento para el año próximo. En la LUC quedó establecido sí, que los próximos gobiernos deberán hacerlo de esa manera.
Más allá de este incumplimiento, al ver el marco normativo aprobado se ve que sí hubo avances. Y al hurgar un poco en los planes, también se advierte esa promesa reformista.
En la LUC por ejemplo, se aprobaron modificaciones a 76 artículos de los 120 que tenía la Ley de Educación del año 2008. En esos cambios están muchos de los “cimientos” para los cambios prometidos según entienden en el gobierno.
Entre ellas, por ejemplo, está la reforma de la gobernanza de la ANEP. Ya no habrá cerca de 20 personas tomando decisiones. Desde el segundo trimestre, cuando termina el mandato de los consejeros electos por los docentes, se reducen los consejos desconcentrados y los directores de Primaria, Secundaria y UTU pasan a integrar el Codicen.
A fin de año, se avanzó por decreto para reconocer como universitarias carreras docentes y reformaron las comisiones coordinadoras de la educación, al igual que las comisiones departamentales.
La pandemia ayudó a fortalecer al Plan Ceibal y, como nunca había pasado hasta ahora, los docentes empezaron a usar sus recursos. El desafío ahora está en que los incorporen a un contexto post-pandemia.
Lo que pareció una ausencia de Da Silveira y Silva de los focos de atención, en realidad se parece más a una estrategia. El gobierno lo que quiso en el 2020 fue trabajar en silencio, sin generar mayores ruidos que le implicaran trabas al diseño de lo que vendrá.
Una experiencia en sentido contrario de cambios en la educación puede ser la que intentó el tercer gobierno del Frente Amplio, cuando en el primer año de gestión Tabaré Vázquez impulsó el famoso “cambio en el ADN” que los sindicatos resistieron con una dureza inusitada. La frustración de esos planes cambiaron el ánimo de todo ese gobierno. Vázquez parecía empezar su segundo mandato con fuertes impulsos reformistas en varios sentidos (no solo de la enseñanza), que luego de ese fracaso se diluyeron.
Es verdad que este año los sindicatos protestaron por la LUC y en el referéndum que ahora la izquierda promueve, intenta tirar abajo a 34 de los 79 artículos sobre la educación que tiene esa norma. Pero más allá de eso no lograron impedir, por ejemplo, que la ANEP diseñara un plan para desarrollar lo que llamarán los centros María Espínola. ¿De qué se trata? Durante el 2021 habrá 12 centros de contexto crítico en diferentes partes del país que cambiarán su mecanismo de funcionamiento para, en primer lugar extender el tiempo pedagógico. Pero la propuesta no es solo transformarlos en liceos o UTU de tiempo completo, porque las autoridades entienden que eso no fue suficiente para mejorar los resultados.
Según un documento de la ANEP al que accedió El Observador, lo que se busca con estos centros, que si funcionan se extenderán en los siguientes años, es “cambiar la matriz de la organización de la educación media básica a partir del fortalecimiento de la autonomía y de la participación de la comunidad educativa en la gestión de los centros, la extensión del tiempo pedagógico, el acompañamiento socio-emocional-educativo, una adaptación curricular orientada al desarrollo de competencias y un enfoque didáctico basado en la interdisciplinariedad, el aprendizaje en acción y el trabajo en proyectos”.
Un cambio fundamental que traen estos centros, que hasta ahora fue resistido por los docentes en general cada vez que los gobiernos del Frente Amplio lo intentaron, es que la elección de horas fuese por tres años. La ANEP ya logró que para esos 12 centros los docentes aseguren una permanencia que le dé estabilidad a las comunidades educativas. Es un paso fundamental, que si se logra extender en los próximos años al resto del sistema será una gran transformación.
En el gobierno en general –pero también entre las autoridades educativas– son conscientes que el 2021 el ritmo tendrá que ser otro y por tanto, deberán enfrentar resistencias mucho más fuertes a los cambios. Como me dijo un integrante del gobierno: “Nos pasamos el 2020 poniendo cimientos, pero en 2021 sí o sí tenemos que levantar paredes”.
Para activar las transformaciones, este año el trabajo deberá dejar de ser en silencio y por el contrario, muy ruidoso. Y si Robert Silva efectivamente quiere ser candidato, su mayor apuesta deberá ser mostrar logros y para eso, deberá enfrentar y ganarle a la corporación.