División más fragmentación. Acceso al poder sin recambio generacional de sus cuadros. Falta de comunicación con sus militantes e incapacidad de movilización. Todo eso, a juicio del senador y líder de la Vertiente Artiguista, Enrique Rubio, genera un combo que termina en una “atomización” del Frente Amplio que dificulta la gobernabilidad. Para cambiarlo, el legislador promueve una nueva corriente ya que, según dijo en entrevista con El Observador, existe mucha disconformidad con la actual estructura.
¿Qué busca con la creación de una nueva corriente en el FA?
Nosotros siempre estuvimos contra las polarizaciones. Es prematuro decir que será una tercera vía, aunque termine luego en un acuerdo de sublema. Hablamos de que el Frente Amplio (FA) tiene una enorme atomización, lo que dificulta enormemente la gobernabilidad del FA, y su eficacia política…
¿A qué le llama “atomización”?
División y fragmentación, en una cantidad de listas y de grupos. Está a la vez fragmentado y polarizado. La combinación de ambas cosas. Eso debilita mucho al FA.
¿Y en qué se nota eso?
En que la toma de decisiones es terriblemente lenta y, al mismo tiempo, depende básicamente del acuerdo de dos. Y la comprensión de lo que está en juego, de por qué hay diferencias y a veces tensiones, resulta bastante incomprensible. El FA debe ir a procesos de convergencia interna formando tres o cuatro corrientes políticas, que le den una estructuración potente, si queremos evitar lo que ha hecho el Partido Colorado en su historia, que es dividirse en dos, pelearse y perder elecciones. O el Partido Nacional, que perdió elecciones durante medio siglo o un poco más por las peleas de dos sectores.
¿No es natural que haya dos corrientes dentro de los partidos?
Sí, pero no tiene por qué ser así cuando es un frente político como el FA. En realidad esto es un frente que terminó siendo un partido.
El FA es un partido tradicional.
Lo cual es verdad, y no es verdad. Depende de qué estemos hablando. Nosotros creemos que hay otras sensibilidades, que se han expresado en distintos momentos. Hay mucha gente que no solo se expresa por dos sensibilidades, y que la atomización le parece totalmente ilusoria. Hay mucha disconformidad. Es un sentimiento compartido por muchos. Eso lo pudimos ver en distintos eventos, tanto en el voto en blanco como en la interna.
¿Qué sentimiento cree que tiene la gente hacia el FA?
Siente como una ajenidad (sic), como que el FA y su estructura no lo representa. Uno es el sentimiento de desencanto ligado a metas más ambiciosas. Se esperaba más en menos tiempo, logros más espectaculares, y eso tiene que ver con el imaginario de la izquierda, que se construyó durante un tiempo, que empezó siendo revolucionarista y después cambió, y de la que se esperaban golpes de timón muy abruptos. Pero en realidad la visión de la izquierda fue cambiando. El otro tema es que la izquierda no supo, como partido, tener una política de comunicación y de inclusión con su propia gente. No supo. También hay que tener una política de involucramiento. O sea: a la gente la juntas para algo. Debe ser el FA una fuerza con capacidad de para movilizarse. Esa actitud se perdió hace mucho tiempo y no es un problema de este tiempo. Algunos dicen que el gobierno absorbió al partido. Cierto. Pero no es una explicación suficiente. Podíamos haber generado los relevos, y no se hizo. Yo creo que la izquierda se quedó en la obsesión del manejo del Estado. Este problema de la desmovilización por lo menos viene desde que el FA está en el gobierno. También tomó algunas decisiones que no fueron adecuadas para generar la dinámica política. Por ejemplo, la integración del gabinete de acuerdo con el peso electoral de las distintas corrientes, es un criterio equivocado.
¿Qué efecto tuvo esa equivocación?
Ha tenido efecto en áreas de mucha fortaleza y otras en donde se ha perdido tiempo, y hubo que hacer cambios, lo que retarda el proceso de transformación. Hemos tenido cuatro áreas sensibles que se han resuelto de distintas maneras. Una es seguridad, aunque ahora hay una gestión que ha seguido un rumbo. En ASSE, tuvimos que hacer cambios porque se había errado. Lo mismo en Vivienda y Educación.
¿Qué le parece el encare de la conducción de Xavier en el FA?
Intenta darle dinamismo, pero hay que ver hasta dónde llega.