¿La diyuntiva es entre sexo o muerte?, le pregunto, como para romper el hielo. Me contesta con un enfático “sí” y después de una breve pausa –como para que quede claro que es así, nomás– explica el abecé del psicoanálisis: “Más que diyuntiva te diría que son los dos únicos temas importantes en la vida de todo ser humano: la sexualidad y la muerte. Todo lo demás que vos puedas ver que interesa o que preocupa a un ser humano es una proyección de alguno de esos dos temas”.
El libro tiene una virtud esencial: es muy interesante. Rolón cree que eso es lo primero: “El lector quiere un libro que lo atrape. Después viene el agregado de si es un libro que está basado en historias reales o no, de si es un libro más técnico o menos técnico”.
El autor cumple su destino de cazador con estas Historias inconscientes. Habitante del horror, La mirada del otro, Vivir sin deber, Desear al límite, la voz del amor, El placer de ser la otra, Amar con locura; son viajes a través de junglas espesas y el dolor es un compañero en ese camino que se hace al andar.
Y está claro que buena parte del atractivo es que son historias reales, hasta donde la palabra escrita es capaz de traducir la realidad. Son reales y consentidas por sus protagonistas, los pacientes, leídas por ellos antes de que entraran a imprenta.
Y no solo está el atractivo de las hisotrias en sí mismas, sino también el de ese juego misterioso que es el psicoanálisis y la ética que lo sostiene: “El psicoanalista trabaja con una ética, que es el respeto por el deseo del paciente. Más allá de lo que el analista crea que está bien o está mal. Yo trato de que se note que a mí lo que me importa es lo que le pasa al paciente. Que muchas veces elige cosas que claramente yo hubiera desestimado”.
Rolón ha escrito media docena de libros, ha conduicido sus propios espacios en radio y televisión, además de acompañar en radio a Alejandro Dolina durante años y ha sido orador en congresos mundiales de psicoanálisis. Sus libros se estudian en universidades de América y se creó una serie de televisión sobre los casos que incluyen.
Rolón dice que lo que muestra, como persona pública, es similar a lo que es, salvo que en su vida privada es menos calmo y más pasional de lo que parece, pero insiste en la veracidad: “No me interesa ser creíble. Me interesa ser veraz. Y explicarle a la gente por qué digo lo que digo”.