24 de enero de 2013 21:43 hs

Por su kipá multicolor con un diseño lleno de flores y formas estilizadas, por sus ojos redondos y marrones y por su cabeza rapada a cero, al rabino argentino Sergio Bergman lo han confundido con Bahiano, el cantante del grupo Los Pericos. Ese elemento que para algunos es un símbolo de estilo, para Bergman representa un signo de respeto hacia Dios: cubrirse la cabeza como señal de sujeción a un poder mayor.

Aunque los no judíos no lo sepan, cada kipá tiene un significado y una tradición detrás de su diseño. La que tiene puesta Bergman ahora, mientras se toma un café un rato antes de la presentación en el hotel Conrad de su libro Cábala, un GPS para el alma (Editorial Grijalbo, $430), tuvo su origen en Bujara, una ciudad milenaria de Asia Central, ubicada actualmente en Uzbekistán, donde una comunidad judía vivió durante siglos en armonía con otras religiones.

Si no fuera por su kipá (incluso esa extraña kipá casi hippie), nadie diría que Bergman es rabino. Nada de barba larga, patillas con rulos o sombreros negros como John Lennon en el videoclip de "Mind games". Está afeitado, tiene una camiseta negra, un vaquero gastado, unos zapatos deportivos de cuero. Y un grueso reloj en su muñeca. Podría ser un ex futbolista o un contratista. “Si hay algo que tengo como constante es hacer lo contrario de lo que se supone que debería hacer”, dice Bergman. Algo de esto y del significado de su kipá se trasluce en su actitud y en el desempeño público de su cargo (es legislador del PRO por la provincia de Buenos Aires y primer rabino que desempeña un cargo público en Argentina) y también en su libro.

¿Por qué un libro sobre cábala en estos tiempos donde su actuación más notoria es en el campo político?
Porque creo que la mayor parte de los problemas que tiene mi país hoy se resuelven desde lo espiritual y no desde lo confrontativo. Dado que mi vocación sigue siendo didáctica y docente (como rabino), quiero hacer alguna contribución, pero también lo hice para asegurarme de que la política no me cambie a mí. Para que eso suceda, entre otras herramientas utilizo las de la cábala: las que nos proveen las religiones espirituales para no perder el eje, para no confundirse en el camino, no perder identidad.

¿Cómo se conjuga la política, con sus cuestiones rastreras, mezquinas y corruptas, con lo espiritual?
Justamente, en esos contrastes es donde se restituye el sentido. En realidad, la espiritualidad no es de Dios, es de los hombres. Donde se pone a prueba la espiritualidad es en esos lugares, como la política. Espiritualidad no como religión o dogma, sino como posibilidad de desplegar lo humano. Creo que a la política, como a tantos otros campos, le falta humanidad. No hay que confundir política con políticos. No hay que degradar una acción noble, como la política, por los políticos que supimos conseguir. No pretendo mezclar la religión con el Estado: hablo de recuperar valores.

¿Por qué la metáfora del GPS para su libro?
Porque este libro es como un kit de herramientas. O un GPS: no te asegura el viaje, tampoco te dice a dónde tenés que ir, pero sí es una herramienta de navegación muy útil, sobre todo para los jóvenes, que se han incorporado al mundo de la tecnología y no conciben la realidad sin ella. ¿Por qué no algo semejante con la espiritualidad? ¿Por qué no se incorpora a nuestra vida cotidiana? Primero, porque no tenemos que confundir espiritualidad con religiones. La cábala se centra en lo humano, no en lo divino; en el hombre, no en Dios. Cada uno de nosotros no necesita intermediario para esa conexión. El GPS no sabemos bien cómo funciona y lo usamos. Con la cábala y la mística pasa lo mismo. El alma requiere una conducción, y el líder tenés que ser vos. No tercerices esa conducción. No compres atajos, no compres recetas.

¿Cómo se puede diferenciar su libro de uno de autoayuda new age?
Más allá de la tradición milenaria de la cábala, en este libro hago un énfasis fuerte en la comunidad, no en la individualidad. Esto no es “salvémonos de a uno”. De a uno, nos vamos hundiendo. Necesitamos armar comunidad, responsabilidades recíprocas. Me preocupa que la cábala sea abierta para todos. Pero, claro, como estoy en Argentina no le puedo llamar ni “cábala abierta” ni “cábala para todos”, ni tampoco ponerla con k. Que los tesoros de las tradiciones y las religiones pasen a dominio universal.

¿Cómo aplica los preceptos de la cábala en la actividad política?
Todo el tiempo. Por ejemplo: pensar antes de hablar. No es lo que siempre sucede en política. Parece una obviedad, pero para mí es una técnica de meditación. Estar parado en un lugar. Hacerte una pausa.

¿Se considera el candidato de la comunidad judía argentina?
No. La comunidad judía tiene una diversidad muy amplia. Hace 3.500 años que tenemos diferencias. (El canciller) Timerman es judío y yo estoy en el extremo opuesto, por ejemplo. No tenemos un pensamiento corporativo.

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