14 de noviembre de 2014 15:34 hs

Luego de 14 años en Canal 10 -donde produjo “Zona Urbana” programa que marcó un antes y un después en el periodismo televisivo local y participó en la creación de “Bendita TV”-, creyó que era una etapa terminada. Estuvo dos años acompañando a Claudio Invernizzi en Televisión Nacional y quedó seleccionado en un concurso que buscaba promover la producción nacional en el exterior. Todo ello fue el puente para la creación de ZUR Films. Hoy la productora audiovisual dirigida por Iván Ibarra -junto a Pablo Cancela y Alexis Ibarra en el área de producción de contenidos y Magdalena García en servicios publicitarios - tiene ya cuatro años en el mercado con productos innovadores. El más reciente: El Observador TV (OTV).

¿Cómo fue el cierre de ZUR Infoteinment?
ZUR era la abreviación de “Zona Urbana”. Era el momento para posicionar la marca por arriba del programa: necesitábamos contagiar a una marca que sobreviviera en el tiempo. Infoteinment remitía a que por el 2005, 2007 estaba interesado en trabajar tanto por el contenido como con la forma, por eso habla de información y entretenimiento, entretener informando, informar entreteniendo, contar historias. Más allá del tema que estuviésemos hablando siempre estaba el objetivo de seducir al público y con una consigna que era: no hay un tema que pueda ser no interesante para la gente. Creíamos que si no era interesante se debía a que no estamos pudiendo encontrar el ángulo posible para que ese tema interese. En ese momento “infoteinment” era una palabra que usábamos mucho pero nos dimos cuenta que no era fácil de pronunciar ni de buscar; el dominio era horrible.

¿Cómo evolucionó ZUR Films?
Surge en 2010 luego de un período bisagra de dos años en el que me fui de Canal 10, después de haber trabajado casi 14 años, en una búsqueda de encontrar un nuevo lugar para lo que yo quería hacer como profesional. La oportunidad apareció con “Sonríe” en Canal 12.

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ZUR en realidad es como la culminación de un ejercicio que venía haciendo en Canal 10 con ZUR Infoteinment, que fue una forma de darle un paragüas para unificar una serie de programas que veníamos desarrollando. “Zona Urbana” fue el primero y de ahí surge un poco la abreviación y cuando arranqué a armar de cero “Bendita TV” intenté poner un paragüas para que se entendiera que éramos los mismos de Zona Urbana.

Desarrollamos un programa con Cecilia Bonino (“SIC Alguien lo dijo”), un programa con Pettinatti que se llamaba “Mundo Cruel”, otro de viajes con el Piñe que se llamaba “El Globo”, la derivación de “Zona Urbana” que hicimos con Nacho Álvarez que se llamó “Pan y Circo” y un programa con Gustavo Escanlar, “Insomnio”.

Luego de ese período el camino era salir del canal y hubo dos años en donde estuve en la búsqueda. Trabajé acompañando a Claudio Invernizzi en Canal 5 y también presentándome a un concurso de un cargo que funcionaba con la Cámara Audiovisual y el Ministerio de Educación y Cultura que se encargaba de potenciar y dar a conocer la industria audiovisual en el exterior.

Después de dos años surge retomar algo del nombre, y empezar Zur Films. Arrancamos haciendo publicidad muy bien. Está claro que la cantidad de clientes en el medio televisivo es mucho más acotada, a diferencia de lo que pasa con la publicidad que podés golpear las puertas de todas las agencias del país. Al tiempo nos dimos cuenta que el negocio para la publicidad es trabajar para el exterior y nos asociamos Magdalena García. Armamos una unidad que trabaja en eso y los demás trabajamos en el desarrollo de contenidos.

La construcción del vínculo en el sector audiovisual -tanto para publicidad como para contenidos- es a partir de la confianza y nosotros entramos en un canal líder (canal 12)que tenía ya su historia de trabajar con otras productoras y tratamos de construir espacios nuevos con propuestas como“Sonríe” y el año pasado “Sinverguenza” . Todo ese recorrido es lo que nos permitió que los directores de El Observador nos llamaran para El Observador TV (OTV).

¿Cómo fue la apuesta a OTV?
Arrancamos a charlar en julio del año pasado y empezamos en julio de este año. Fue un año corto si lo miro en perspectiva pero en el momento fue muy largo por la incertidumbre de si saldríamos o no. El 2013 fue un año de preparación, de charlas, de proponer, de borrar, de reescribir, de imaginar, de tachar, de recomponer, de soñar, imaginando cómo buscar la mejor forma de optimizar recursos, además de generar empatía entre lo que tenía en mente la dirección del diario y nuestra experiencia. Fue lo que permitió arrancar bien.

Hoy somos el único canal que de forma continua transmite ocho horas de programación nacional.

Armamos un equipo con 15 personas nuevas:algunas con más recorrido en prensa escrita otras, en televisión abierta y todos aplicando lo que sabemos pero también muy pendientes del mundo digital. Estamos todos aprendiendo de esto, y hay una parte del proyecto que dejamos en blanco para ir llenando con todo eso que aprendemos día a día. Sabemos además que somos una parte más del diario, como lo es la parte de prensa papel y el digital. El lugar que venimos a ocupar nosotros vendría a cerrar el círculo de la información.

Formamos parte de un canal que además es el único que transmite por internet. Cuando hay uno que lo hizo antes, existe un montón de información que uno puede asimilar sobre proveedores. Es tan chico este mercado que hay amistades que en una charla de café lo pueden contar. Acá no teníamos prácticamente referencias ni locales ni regionales por el tipo de proyecto que estamos desarrollando.

Este proyecto tiene eso que a veces los productores necesitamos, ese desafío de cuando nos encontramos frente al pensamiento recurrente de que somos un país en que no pasan muchas cosas, que es difícil la movilidad laboral. Es un proyecto con proyección regional, con tantas cosas por descubrir.

¿Por qué siguen apostando a la producción nacional?
Porque es lo que nos gusta y es lo que sabemos hacer. Es esa cosa de más allá de los medios, el ejercicio, el vínculo, el trabajo en la búsqueda de generar espacios en los que el público se identifique ya sea en formato de informativo, humorístico u algo más grande de entretenimiento lo que nos moviliza es generarlo. Es muy divertido este trabajo cuando lo haces bien porque te vinculas con gente copada. En El Observador pasa mucha gente, muy interesante, los ayudamos a que lo que tiene para decir tenga una proyección mayor. Lo elegiría siempre, realmente nos apasiona hacer televisión.

¿Cómo ve la industria audiovisual en Uruguay?
Estamos pasando un momento de incertidumbre. Ley de medios si, ley de medios no. Las productoras no nos sentimos muy escuchadas en el marco de la ley. Somos un sector muy chico donde muchas veces los directores somos nuestros productores de contenidos y a su vez administradores. Son estructuras muy horizontales y a veces nos cuesta mucho salir adelante.

Es un sector que necesita tener un apoyo real para poder funcionar y no ser tan frágil, entendiendo que el sector audiovisual también está compuesto por desarrolladores de videojuegos, documentalistas, por directores y escritores de películas con lo que cuesta llevar una película o un documental al aire o un videojuego. El sector audiovisual tiene mucho potencial pero que necesitaríamos tener un apuesta del gobierno con cuestiones que son pocas pero prácticas para estimularlo mucho más. Eso no tiene que ver con tener más fondos concursables, tiene que ver con ayudar a equilibrar un poco el peso que tienen nuestro tipo de empresas con las características del mercado en función de otros actores de los cuales dependemos. Pero creo que augura un futuro auspicioso a mi concepto.

¿Cómo está el tema de la exportación de contenidos audiovisuales?
Uno no puede hablar de exportación de contenidos audiovisuales si en esa exportación no recibe una ventaja económica que lo haga válido. Meter un programa en el exterior al costo o perdiendo plata, no entra en exportación de producto audiovisual. A mí me parece más un buen llamador y respeto a los que dicen: “vendimos 200 millones de formatos a 200 millones de países” pero las pocas experiencias que he visto de cerca, te muestran que nos falta mucho para estar en un standard de exportación, que nos convierta en industria.

Tenemos matices de ser un sector bastante amateur que mucho tiene que ver con la falta de recorrido que tenemos a nivel profesional, de experiencia, de vínculo, de cruce y otra tanta tiene que ver con los presupuestos que estamos sujetos. Es cierto que a veces uno puede vender una idea en un papel pero normalmente pasa que alguien le pide algo que demuestre qué hizo antes para tener un resultado que sirve.

Creo que es un debe del sector audiovisual, que está dando pequeños pasos, que haya una cámara audiovisual que nuclee a gran parte de las productoras es un paso importante pero que no basta. Lo que falta es tener una asociación clara con los canales o con el Estado para poder formar tres o cuatro contenidos que sean realmente ajustados al mercado internacional.

Lo que pasa es que cuando uno produce aquí, los canales piden contenidos localistas y es muy difícil poder conciliar como productora si tengo que elegir entre un producto que algún canal le dice no me gusta pero que es exportable: si yo no tengo el dato de cómo funciona en el mercado local nunca voy a poder pasar a una feria. Es importante porque al momento de presentar el proyecto hay un check list que pregunta donde lo hiciste o por qué voy a ser el primero en probar tu producto. En un mercado muy copado de formatos y de empresas grandes que compran empresas más chicas, donde hoy como pasa con algunos proyectos, lo compran los canales y lo realizan en Argentina o acá pero siguiendo estándares, ya sea “Yo me llamo” o “Salven el millón”, lo que no me parece mal. Es eso de encontrar ventajas que nosotros como sector nos podamos convertir y decir no vamos a adaptar formatos internacionales a cuestiones locales: pero a su vez como hacen otros países que hacen el millón para Uruguay, Argentina, Panamá, Venezuela. Me parece mucho más realista ese camino que ponernos en el papel de querer vender una idea, una novela tenes que competir en la calidad de las grandes como Globo, Polka o Televisa que te hacen mas capítulos con gente más conocida y guiones que están hiperprobados. Es muy difícil romper eso. Uno tiene que tener una proyección a largo plazo de vínculo, de apuesta donde se sepa que el primer año se va a perder plata, el segundo menos, el tercero menos y así hasta cada vez menos hasta llegar a un equilibrio, pero creo que la exportación está en el debe.

¿Cuántos son en la productora?
En planilla somos alrededor de 30 y vinculados, como los comunicadores que tienen dos o tres trabajos, somos diez más.

¿Qué se prioriza a la hora de contratar a alguien?
Que haya un proyecto, que uno evalúe sus características, no sólo a nivel presupuestal sino también las características de perfiles que necesita para armar el equipo que va a ser el que va a llevar el proyecto adelante. Para mí es importante pensar mucho qué funciones y quién para esas funciones. Un programa puede empezar a construirlo por un comunicador y empezar a traer qué productores pueden entender más la cabeza de ese comunicador o a veces cuando uno tiene un estilo de programa como de archivo, empezar a desmenuzarlo y entender qué va a buscar, más allá que uno pueda llegar a los objetivos que se plantea o no, poder construirlo en forma real y encabezar características de los distintos talentos que uno vaya a contratar a partir del proyecto que tiene.

¿Cómo es trabajar en familia?
Ya son unos cuantos años. Yo nací trabajando con mi familia que trabaja en Canal 10. Fui parte de esa familia durante 14 años. No digo que sea fácil pero tampoco lo veo más difícil que trabajar con compañeros, sobre todo cuando la familia ayuda. Cuando uno trabaja con alguien, como en mi caso, que tiene características que están por fuera de la media, se hace mucho más fácil que si uno tuviera que estar arrastrando una carga. A mi me sirvió mucho haber trabajado en un canal donde trabajaban mis primas, mi hermano, mi padre y gente que por el recorrido familiar ya eran como mis primos postizos, como para poder encontrar un lugar equidistante y poder entender y elegir a esos familiares. Elegirlos para laburar y por lo que valen no porque sean familia. Pero es un desafío constante sobre todo no llevar algunas cosas a un ámbito que no tenga que ver con lo estrictamente laboral.

¿Cuáles fueron los primeros obstáculos al crear la productora?
Al momento de arrancar la empresa, los detalles más mínimos, esa inseguridad de no tener el isotipo, el logo para salir a comunicar, entrar en un momento vendiendo un montón de cosas que uno creía que podían ser y no teniendo como una elección específica.

Me acuerdo los primeros días que no sabíamos cuando salir a vendernos y cómo diferenciarnos de otras productoras. No teníamos clara cual era nuestra diferencia con otras productoras que estaban hace más tiempo, que capaz eran mejores o más baratas. Llegó un momento que nosotros íbamos posponiendo, esperando que una tarjeta iba a hacer el diferencial hasta que decidimos salir a vender y encaminar proyectos, abrir caminos como por ejemplo el de Endeavor que nos sirvió mucho. La sucesión de reuniones nos hizo ver que un montón de cosas cuando nos presentábamos que decíamos que las hacíamos bien, dificultaban en realidad para el posible cliente identificar una característica por la cual elegirnos. O sea, no podes hacer tantas cosas bien así que más allá que nos quedamos a mitad de camino el proceso valió la pena porque nos sirvió para decir: tenemos que elegir.

Cuando queres laburar, queres laburar de cualquier cosa porque necesitas vivir, después la dinámica del día a día nos fue llevando y la verdad que nunca nos hemos quedado quietos.

Cuando hicimos “Sonríe” -como cuando hicimos “Bendita TV”- lo armamos de cero. Fui a Buenos Aires, convencí a los que sabían hacer el archivo allá -que es la productora de Gastón Portal- de la misma manera que los convencí allá por el 2005 de hacerlo en Canal 10.

Arranqué de cero, me pagué el pasaje, espere cinco horas para que me atendieran, los convencí para poder agarrar el “know how” de ellos de nuevo, para trabajar de una forma independiente y me vinculé. Lo mismo cuando me presenté en los canales, fui por el camino más difícil. Le dediqué mucho tiempo y mucha energía para que el gerente de programación del 12 confiara en mí, en lo que queríamos hacer en ese momento que era bastante raro juntar a alguien como Manuela (Da Silveira) con alguien como Cecilia (Bonino) y Fabregat.

Eso es lo que identifica a la mayoría de las productoras creo, no nos da lo mismo hacer un proyecto que no hacerlo, no nos da lo mismo hacerlo bien que hacerlo mal. A veces cuando uno está dentro de una estructura muy grande tiende a acomodarse por cuestiones propias de la cultura organizacional de las empresas grandes. Como somos empresas muy chicas que a veces se agrandan y a veces se achican -en función de cada proyecto- y como todos queremos tener determinado tipo de productora con cierta solvencia, peleamos por los proyectos, estamos dispuestos a hacer lo que tengamos que hacer con tal de conseguirlo y eso es una de las características del ADN de las productoras independientes que nos identifica. Además que nos gusta lo que hacemos sino seríamos administrativos de un banco.

¿Se considera un emprendedor?
Si.

¿Cuáles crees que son los rasgos básicos de un emprendedor?
Ser curioso, estar inquieto, ser inconformista sobre todo. Después que un proyecto está al aire la situación que está la productora y la situación responsabilidad que tengo para con mi gente me implica estar pensando en lo que voy a hacer el año que viene, hace dos meses que vengo pensando en cómo hacer crecer este proyecto o como vamos a cambiarlo.

A veces es perturbador porque te limita la capacidad de disfrutar el momento. Hoy “Sonríe” casi por tercer año consecutivo es el programa de archivo más visto a nivel nacional, con los cambios que ha tenido, en el momento que salió y sin embargo hoy nosotros estamos mucho más movilizados por tratar de hacerlo mejor, agregar cosas. A mí nadie me dice que el programa va a estar toda la vida y yo no quiero perder la gente que hoy está laburando con nosotros, que ese es nuestro valor: la calidad profesional y humana de la gente que labura dentro de la productora. Yo estoy obligado a hacer todo lo posible para cuidarla, mantenerla y proyectarla en el tiempo. Hay que saber que, de la misma forma que de repente hay cosas que a mi me aburren en términos laborales, toda la gente está buscando tener desafíos nuevos y para eso uno tiene que tener una estructura que permita cierta movilidad para no agotar a esos recursos y para seguir potenciándolo.

El crecimiento del equipo va a terminar repercutiendo en el crecimiento de los programas y por ende en el de la productora, pero creo que esa cosa de inquietud e inconformismo es lo que nos define.

¿Qué consejo le daría a los futuros emprendedores?
No esperen nada de nadie. Cuando me fui del 10 pensé que me iban a aparecer un montón de oportunidades y no apareció ninguna por arte de magia. Las dos que aparecieron fueron porque las provoqué y las busqué. A Invernizzi lo molesté tanto que lo convencí de ser uno de los que tenía que acompañarlo. Yo quería conocer a Claudio, me desvelaba la situación de poder conocer a un tipo de sus características; y al cargo por concurso me presenté y quedé seleccionado entre más de 90 personas que se habían presentado.

Un día me di cuenta que esas etapas habían terminado y en una charla de café con mi primer socio resolví hacer algo que por ahí no me había animado hacer antes. Puse las dos monedas que tenía y pedí un par de monedas a los que pude pedirle para arrancar y estamos funcionando y tenemos perspectiva de seguir funcionando, cada vez mejor, creciendo bien pero todos los programas,

No hay que esperar que nada venga de terceros porque a veces uno puede pasar mucho tiempo y puede ser frustrante y la verdad es que hay cursos, becas. Me ha tocado participar de becas que nadie me las ha ofrecido, yo me he presentado y había condicionantes que de repente si uno las ve no se presenta. No me considero un tipo extraordinariamente, fuera de la media. Simplemente que soy bastante cabeza dura y cuando me propongo algo por lo menos intento liquidar todo lo que esté a mi alcance para decir hice el intento y no pude y ya está. Pero soy muy recurrente. Insisto porque algún día esa puerta se abre, y si no es eso es otra cosa pero. Se trata de mostrar al otro que estás ahí, estás esperando una oportunidad para arrancar. Si no es ahora será mañana. Es eso de no quedarse quieto, de no dejar que el tiempo pase porque la vida es corta.

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